Abrir la puerta de tu casa, saludar a tu vecino con un “buenos días” y pensar que es la persona más tranquila de la cuadra. Nadie sospecharía que detrás de su timidez y apariencia inofensiva se esconde alguien capaz de cometer actos inimaginables. Así era Ed Gein, el hombre que inspiró películas como "Psicosis" y "Masacre en Texas", y cuya historia ahora llega a Netflix con la ficción "Monstruo".
Apodado por la prensa como el “Carnicero de Plainfield”, Gein nació en 1906 en el condado de La Crosse, Wisconsin. Desde pequeño vivió bajo la estricta disciplina de su madre, fervientemente religiosa, y los maltratos de un padre alcohólico. Esta combinación lo aisló y le inculcó un rechazo profundo hacia las relaciones sociales y hacia las mujeres. A los ocho años, su familia se mudó a Plainfield, específicamente a una granja, aumentando su aislamiento y limitando cualquier interacción con otros niños.
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La pérdida de sus seres más cercanos profundizó su soledad. Su padre falleció en 1940, su único hermano murió en 1944 y, un año después, perdió a su madre por un derrame cerebral. Esta sucesión de tragedias coincidió con un deterioro de su salud mental y fue el inicio de su comportamiento macabro.
A simple vista, Ed llevaba una vida común: trabajaba en la trilla de cereales, ayudaba al equipo municipal de carreteras y recibío un subsidio agrícola del gobierno. Su apariencia inofensiva hacía que nadie desconfiara de sus obsesiones, muchas de ellas vinculadas con la muerte y la piel humana, influenciadas por figuras como Ilsa Koch, responsable de atroces crímenes durante la era nazi y también en su niñez solía leer textos médicos.
El 16 de noviembre de 1957, la policía halló en su casa restos humanos, cráneos y pieles transformados en muebles y ropa. Entre los hallazgos más impactantes estaba el cadáver decapitado de Bernice Worden, dueña de una ferretería, colgado y mutilado en un cobertizo, y una mujer con la que él estaba obsesionado. También encontraron objetos fabricados con cuerpos exhumados de cementerios locales: un corsé con un torso femenino, cráneos sobre postes de cama y un cinturón hecho con pezones humanos, además de colecciones de piezas humanas.
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Ed admitió haber asesinado a dos mujeres y reconoció que entre 1947 y 1952 visitó cementerios para exhumar cuerpos que se parecieran a su madre, a quien idolatraba de forma enfermiza. Fue procesado por el homicidio de Worden, declarado inocente por demencia y diagnosticado con esquizofrenia.
En 1960 se determinó que estaba capacitado para participar en su defensa y enfrentó un juicio sin jurado. Una semana después fue declarado culpable y pasó el resto de su vida en hospitales psiquiátricos hasta su fallecimiento en 1984.
La granja de 79 hectáreas donde vivió fue puesta en venta tras su arresto, aunque un incendio destruyó la casa antes de la subasta. La historia de Gein sigue siendo una de las más perturbadoras de Estados Unidos y sirvió de inspiración para innumerables películas de terror que lo inmortalizaron en la cultura popular.
*Con información de CNN y "Ed Gein: Unseen Confessions From The Real-Life Psycho"