Angélica Chaín quiso ser actriz desde que era una niña, su padre se lo prohibió, estudió en un colegio de monjas y aprovechó un viaje de sus padres para adentrarse en el mundo artístico del que quedó fascinada, su encanto deleitó al público el películas y , y su belleza y sensualidad fueron comparadas con la de la estrella estadounidense Marilyn Monroe.

Chaín, cumple 70 años, está alejada del medio artístico desde hace tiempo, se casó y no volvió a las andadas artísticas, pero muchos la recuerdan como un referente de belleza, erotismo y la mejor protagonista de la sexy comedia mexicana.

Debutó en el cine con la película “Santo y Blue Demon contra el Doctor Frankenstein”, pero antes de eso fue parte del burlesque en el Teatro Esperanza Iris, se arrepentía de ello, pues lo hizo sin permiso de sus padres, su papá, de origen árabe, decía que ser artista era una “carrera sucia”.

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La actriz y vedette mexicana Angélica Chaín, en abril de 1985. 
Foto: ESPECIAL.
La actriz y vedette mexicana Angélica Chaín, en abril de 1985. Foto: ESPECIAL.

Angélica nació en Guadalajara en 24 de mayo de 1956, durante un paseo que hizo al entonces Distrito Federal con unos amigos conoció lo que era la vida nocturna de los cabarets, en El Clóset, ubicado entonces en la colonia Roma, un amigo elogió su belleza y la invitó a trabajar en su ballet y al poco tiempo pisó el escenario del Teatro Esperanza Iris, ubicado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad.

Utilizó el nombre de Liz Chaín para trabajar en dos cabarets, del Mink, que se ubicaba en la avenida Paseo de la Reforma, su padre la fue a sacar, contó que fue bochornoso; de muy joven se enamoró de un periodista, quien después mintió diciendo que Angélica era lesbiana, una mentira con la que tuvo que lidiar por un tiempo.

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La belleza y sensualidad caracterizaron a Angélica Chaín en la pista de baile y a través de la pantalla. 
Foto: Especial.
La belleza y sensualidad caracterizaron a Angélica Chaín en la pista de baile y a través de la pantalla. Foto: Especial.

En 1973 comenzó a protagonizar comedia y los arreglos florales empezaron a llegar a su camerino, no aceptó salir con nadie, lo único que quería era que le cayera trabajo, coestelares para irse dando a conocer, y así fue, una película tras otra, telenovelas, programas de variedades y apariciones en fotonovelas.

La rubia con ojos color miel tenía una figura de ensueño, piernas torneadas, presencia, gracia y sensualidad, tomó clases de dirección, arte dramático, danza, mímica y aprendió a hablar dos idiomas.

Se volvió popular en la comedia musical, se preparó, aunque sin éxito para ser una vedette, y hasta le entró a interpretar balada romántica; fun rostro muy conocido de entonces.

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Angélica Chaín se convirtió en una de las consentidas del público mexicano.
Foto: Especial.
Angélica Chaín se convirtió en una de las consentidas del público mexicano. Foto: Especial.

A Angélica Chaín la comparaban con Marilyn Monroe

Cuando comenzaron a compararla con la famosa Marilyn Monroe, fallecida en 1962, Angélica se sintió elogiada pero no del todo cómoda, en la prensa de la época la llamaban “la inquietante rubia”; en una entrevista con EL UNIVERSAL dijo que por más que la admirara, ella era punto y aparte.

"Pero yo no pretendo imitar a nadie, por mucho que admire a Marilyn quiero ser Angélica Chaín, una buena o mala actriz", dijo.

Angélica Chaín al estilo Marilyn Monroe. 
Foto: Especial/Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Angélica Chaín al estilo Marilyn Monroe. Foto: Especial/Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Luego de que posara para Jesús Magaña, el fotógrafo de las vedettes y actrices en el México de los años setenta, los comparativos con la Monroe aumentaron, Marilyn, considerada una actriz, modelo y cantante sin igual, también fue uno de los máximos símbolos sexuales del siglo XX y un emblema de la cultura pop.

Angélica actuó en 46 películas, sí tenía el estilo sexy de Marilyn Monroe, aunque no le hacía mucha gracia cuando en las entrevistas se lo decían.

Hemeroteca EL UNIVERSAL, septiembre de 1981.
Hemeroteca EL UNIVERSAL, septiembre de 1981.

“Yo posé como la Monroe para reportajes del fotógrafo Jesús Magaña. Él me decía cómo vestirme cómo maquillarme, cómo posar. Y lo obedecí en todo. Desconociendo el propósito de fabricar una Monroe. Y Marilyn Monroe es una, pero yo Angélica Chaín también tengo lo mío", expresó en una charla.

Angélica Chaín fue comparada con Marilyn  Monroe: belleza, porte y sensualidad. 
Fototeca EL UNIVERSAL.
Angélica Chaín fue comparada con Marilyn Monroe: belleza, porte y sensualidad. Fototeca EL UNIVERSAL.

Era honesta cuando se le cuestionaba sobre temas un tanto atrevidos para la época, por ejemplo, dijo que en tiempos de calor dormía desnuda, y que en tiempos de frío no perdonaba usar pijama de franela.

Sobre las críticas por su atrevida forma de vestir que incluía trajes abiertos, escotes pronunciados y el a veces no utilizar brasier, Chain defendió la libertad de las mujeres y su originalidad, no prestaba atención a los señalamientos negativos que en la mayoría de los casos eran por parte de los hombres.

"No saben, yo me desenvuelvo en dos mundos, el artístico y el jet set, tengo mis caprichos en el atuendo pero la originalidad nadie te la perdona aquí", consideró.

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Angélica leía de todo, desde “Lágrimas y risas” hasta las creaciones del escritor y periodista mexicano Louis Spota; Chaín no era de los que se quedaban calladas cuando en una reunión se hablaba de novelistas clásicos mexicanos o de los que estaban de moda.

Angélica Chaín presume su silueta en bikini.
Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Angélica Chaín presume su silueta en bikini. Hemeroteca EL UNIVERSAL.

La Chaín, como también se le conocía, vivió un tiempo en Argentina, le gustaba cocinar y podía preparar platillos argentinos, árabes y mexicanos; le gustaba jugar tenis boliche y squash; disfrutaba manejar motocicleta y aprender karate.

“Muñecas de medianoche” (1979), “El día de los albañiles” (1983), “Chile picante” (1983) y ”Los verduleros” (1986), fueron algunas de las películas que protagonizó quien para muchos era la reencarnación de Marilyn Monroe, pues Angélica la imitaba en peinados, vestidos, desvestidos y en la manera de pintarse los labios.

Foto: Alfonso Murillo/Archivo EL UNIVERSAL.
Foto: Alfonso Murillo/Archivo EL UNIVERSAL.

Chaín era una mujer romántica que disfrutaba de las cosas sencillas de la vida, le gusta oír buena música, leer y arreglar la mucha ropa que tenía, por cierto, que invertía en sus vestuarios, los cuales compraba en el extranjero por una razón.

"No es que sea malinchista, sino más bien en México existe el defecto de que hacen 200 vestidos iguales y cuando sales a la calle tu vecina trae uno igual", externó a manera de queja mientras se servía otra taza de café.

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