La “pantalla” de la responsabilidad fiscal

Samuel García

La Secretaría de Hacienda, a través del Banco de México, lanzó una convocatoria para recomprar títulos de deuda del gobierno federal, por un monto de hasta 101 mil millones

Ayer la Secretaría de Hacienda, a través del Banco de México, lanzó una convocatoria para recomprar títulos de deuda del gobierno federal, por un monto de hasta 101 mil millones de pesos.

Dicho en términos sencillos: La oferta que hace Hacienda es comprarle al público diversos tipos de bonos que había vendido el gobierno con anterioridad al mercado.

La operación de recompra de ocho emisiones distintas de bonos se hará hoy miércoles, según dijo ayer el Banco de México. Ya veremos el apetito que tienen bancos, casas de bolsa y demás intermediarios financieros, para venderle al gobierno sus propios títulos de deuda.

El asunto –un tanto técnico y que luce enredado- es muy relevante y tiene más fondo económico (y político) de lo que deja ver esta simple convocatoria a una subasta.

Le explico a través de seis comentarios sobre este asunto:

Primero.- Hacienda, a través de estas subastas de recompra de sus propios títulos de deuda, quiere enviar el mensaje a inversionistas, analistas y periodistas de que es responsable con su compromiso de reducir la deuda pública a la que se comprometió cuando recibió los más de 239 mil millones de pesos de remanentes por parte del Banco de México a mediados de abril pasado. Hay que recordar que la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria señala que los remanentes de operación que reciba el gobierno federal de parte del Banco de México, deberán utilizarse para reducir el déficit público y la deuda pública. Este uso de los remanentes lo adicionaron los diputados en octubre del año pasado en el artículo 19Bis de esa Ley.

Segundo.- Entonces, recomprar su propia deuda es para el gobierno enviar una señal de que, efectivamente, está reduciendo el monto de su deuda en la medida en que retira títulos de deuda (bonos) que poseen los intermediarios financieros.

Tercero.- Sin embargo no es así. De hecho es una ‘pantalla’ para fingir responsabilidad fiscal que no existe.

Cuarto.- Me explico: Al recomprar Hacienda 101 mil millones de pesos de su deuda, le está entregando dinero a los bancos privados por ese mismo monto y eso genera un desequilibrios monetario que el Banco de México no puede permitir. De hecho en su comunicado del 11 de abril pasado en el que anuncia la determinación de los remanentes de operación de 2015 que entregará al gobierno federal, el banco central dice textualmente en su último párrafo: “Cualquier impacto monetario que genere el uso del remanente de operación por parte del Gobierno Federal, será esterilizado por este Banco Central mediante operaciones de mercado abierto” En palabras llanas, el banco central le venderá a los bancos, ese mismo día, títulos de deuda del gobierno por el mismo monto que el gobierno federal recomprará. Así que, en suma, el monto total de títulos de deuda del gobierno federal quedará igual.

Quinto.- Suponiendo que estas recompras de títulos de deuda que hoy hará el gobierno federal realmente redujera la deuda pública, entonces el déficit público también debe reducirse considerablemente. En los Criterios de Política Económica y en los Pre Criterios se estableció un déficit público de 3.0% para este año, sin considerar los remanentes por más de 239 mil millones que entregó el Banco de México al gobierno federal y que es un ingreso extraordinario que equivale a 0.7% del PIB. Eso significará que el déficit a alcanzar en 2016 deberá ser de 2.3% o hasta 2.5% del PIB; si se cumplen con las metas del presupuesto. Si con el ingreso extraordinario no se logra este nivel de déficit, entonces estamos frente a una pantomima.

Sexto.- Las preguntas para el gobierno federal apuntan en dos sentidos: ¿Se alcanzará este nivel de déficit con los remanentes entregados por el banco central? Y, de no ser así, ¿qué sentido tiene que los señores diputados hayan aprobado el artículo 19 BIS de la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, si ésta no se va a cumplir en la práctica? De hecho, sería un permiso para gastar más. Una “pantalla” para fingir responsabilidad fiscal. Un ardid político con las herramientas económicas.

DOBLE NO CIRCULA. ¿Gasolinas sucias? Ante la gravedad de la contingencia ambiental en el Valle de México el tema, que hace tiempo puso la periodista Claudia Villegas sobre la mesa, no ha encontrado respuestas de los responsables. Claro que es un asunto multifactorial, incluyendo el diseño y la ejecución de políticas públicas irresponsables por parte de los gobiernos de la capital. Pero ¿y la calidad de los combustibles que nos vende Petróleos Mexicanos? ¿Acaso tiene algo que decir José Antonio González Anaya? Quien, por cierto, debe andar muy ocupado con las finanzas de la petrolera.

Twitter: @SamuelGarciaCOM

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