Peña y Castillo: el tamaño del compromiso

Salvador García Soto

Los argumentos del presidente Enrique Peña Nieto para ratificar a Alfredo Castillo al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, cuando dijo que el funcionario da “certidumbre y apoyo” a deportistas mexicanos, no resisten el mínimo análisis. En la actuación del polémico abogado que dirige el deporte nacional desde abril de 2015, se pueden encontrar muchas cosas: pleitos con Federaciones deportivas y el Comité Olímpico por denuncias de corrupción, cancelación de eventos deportivos internacionales, suspensión de recursos a programas de entrenamiento deportivo, designación de más de 200 amigos y colaboradores del titular sin experiencia en el deporte y una marcada prepotencia y dispendio de recursos en la dirección del organismo; pero ninguna que apunte a dar “certidumbre y apoyo” a deportistas.

Ni la afirmación del jefe del Ejecutivo, de que Alfredo Castillo “sí sabe del deporte” se sostiene. Es sabido, y el mismo Castillo lo declaró en varias entrevistas al ser designado, que su único contacto con el mundo deportivo era la práctica de Pádel, un deporte relativamente nuevo, del que tomó clases y práctico en su juventud. De hecho, su maestro y pareja en este deporte, Octavio Lara, fue designado director del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CNAR) y fue también uno de sus acompañantes que, sin justificación, estuvo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, según documentó EL UNIVERSAL. ¿Jugar o practicar un deporte, que además tiene apenas 30 años de existencia, lo vuelve experto en materia deportiva?

La mayor experiencia de Castillo, antes de que él pidiera ir a la Conade —porque fue la única posición que le ofrecieron donde podía colocar a sus 200 amigos y colaboradores— era en el ámbito policiaco y de procuración de justicia. Su paso por Michoacán como comisionado federal, donde el poder que ejerció y la prepotencia con la que se manejó le valió el mote de El Virrey, dejó muchos cuestionamientos y denuncias de irregularidades en su actuación, sobre todo en los tratos que hizo con algunos líderes de las autodefensas que lo apoyaron, incluidos varios señalados de pertenecer al narcotráfico, mientras a los que se negaron a pactar con él los persiguió y encarceló.

Durante el año que se desempeñó como comisionado federal en Michoacán (enero de 2014 a enero de 2015), Castillo logró la detención de las principales cabezas de Los Caballeros Templarios y el desmantelamiento de ese cártel en operativos en los que utilizó como brazo armado del gobierno a los grupos civiles de autodefensas, a los que se permitió actuar en la persecución de los Templarios junto con las fuerzas federales. Tras su renuncia al cargo, la situación en algunas regiones del estado se tranquilizó, pero su principal herencia, la creación de la Fuerza Rural Estatal, fue señalada por arropar y uniformar lo mismo a líderes auténticos de las autodefensas que a antiguos sicarios infiltrados que hoy portan placas oficiales y que, según se denuncia en documentales e investigaciones periodísticas como el documental Tierra de Cárteles, que estuvo nominado al Oscar, continúan involucrados en el negocio de la fabricación y tráfico de metanfetaminas, que lejos de desaparecer en Michoacán, simplemente cambio de manos y de cárteles.

¿Experto en “aparición de cuerpos”? Antes de Michoacán y la Conade, Alfredo Castillo Cervantes tuvo un fugaz paso por la Profeco, luego de que tuvo que salir de la subprocuraduría de la PGR que ocupó desde el arranque del gobierno, ante el conflicto abierto en el que entró con el entonces procurador Jesús Murillo Karam, quien lo acusaba de un excesivo protagonismo y de conflictividad en el desempeño de su cargo.

Pero el verdadero despegue del joven abogado Castillo y la cercanía con Enrique Peña Nieto comenzó antes, en el gobierno del Estado de México. Siempre impulsado y cobijado por su primo, el consejero Jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos Cervantes, Castillo se ganó la confianza del entonces gobernador mexiquense con la investigación del caso de la niña Paulette Gebara Farah, reportada como desaparecida el 22 de marzo de 2010 por sus padres y “encontrada” 9 días después en los pies de su cama, atrapada en un hueco, donde supuestamente murió “accidentalmente”.

Lo inverosímil de la conclusión oficial del caso, armada por el entonces subprocurador Castillo, terminó por tirar del cargo al procurador Alberto Bazbaz en abril de aquel año. En mayo el gobernador Peña Nieto designó a Alfredo procurador. Se dijo entonces que las relaciones políticas de la familia Gebara, con grupos de poder mexiquense, llevaron a la PGJEM a manipular las investigaciones y a “aparecer” el cadáver de la niña Paulette en los pies de su propia cama 9 días después de su desaparición, cuando por la habitación habían desfilado decenas de personas: peritos, investigadores, perros amaestrados para buscar el cuerpo y periodistas que estuvieron sentados en esa cama entrevistando a la madre, Lizette Farah, y que afirman no haberse percatado de ningún olor o bulto que indicara que el cadáver de la niña estuviera en el lugar donde después fue “encontrado” por los investigadores.

Ese “servicio”, que cerró con un caso altamente polémico y mediático que afectó al entonces precandidato presidencial Peña Nieto, le valió a Castillo el reconocimiento y confianza del ahora Presidente. Tal vez por esos mismos “servicios” y por el enorme compromiso que significan todavía para la Presidencia, ahora Peña Nieto decidió ratificar a Alfredo Castillo. “Yo quiero que Alfredo se mantenga al frente de la Comisión Nacional del Deporte. Quiero que Alfredo siga siendo quien lleve la representación y el esfuerzo gubernamental en el deporte, porque sí sabe de deporte”, dijo ayer el Presidente, al recibir al cuestionado Castillo en Los Pinos como un auténtico “héroe” al frente de unos 100 deportistas. ¿Será que los deportes, de los que según el Presidente sí sabe castillo, son “aparición de cadáveres” y “solución de casos incómodos”?

El penoso show panista. Cuando todo parecía sonreírles y sus sonados triunfos estatales junto con las encuestas presidenciales los colocan en posibilidad de recuperar la Presidencia en 2018, los panistas dejaron aflorar, otra vez, sus divisiones y enconos internos. El espectáculo dado está semana por los grupos de Acción Nacional, tras la designación del nuevo presidente de la Cámara de Diputados, confirma que lejos de caminar unidos en el objetivo de recuperar el poder, las cúpulas panistas libran una guerra a muerte por ver quién se lleva la candidatura presidencial, o lo que es lo mismo, se pelean por algo que aún no ganan.

La decisión del presidente del partido, Ricardo Anaya, de designar al diputado Javier Bolaños y a la diputada Guadalupe Murguía, desató los demonios panistas cuando el ex dirigente Gustavo Madero acusó públicamente a Anaya de “secuestrar las decisiones del partido” e incumplir un acuerdo con él para nombrarlo presidente de San Lázaro. Mientras el grupo de Anaya desmentía tal compromiso y explicaba que los nombramientos obedecían a una “lógica futura del partido”, al intentar posicionar a Bolaños como posible aspirante al gobierno de Morelos en 2018 e impulsar a la diputada queretana Murguía, el asunto se complicó con la filtración de una llamada entre panistas publicada por EL UNIVERSAL.

En esa conversación espiada, a la que después siguió una fotografía, se habla de una fiesta en casa de la senadora Mariana Gómez del Campo —prima de Margarita Zavala y famosa por su frivolidades— y se hacen señalamientos y acusaciones a varios panistas que estuvieron involucrados en la selección del presidente de la Mesa Directiva, como Fedérico Döring, y se alude al pleito abierto entre Madero y Anaya.

Hoy, lo que parecía una “decisión de trámite” para Ricardo Anaya, que al parecer no operó bien sus nombramientos basado en que es su “facultad exclusiva” ha hecho aflorar la guerra intestina que se vive en el PAN. Anaya dejó en el camino a varios aspirantes con los que al parecer no tuvo operación ni negociación, comenzando por su mentor Madero y siguiendo por el aludido diputado Dörigng y por el legislador poblano Eukid Castañón, estos dos últimos vetados por los anayistas por su cercanía con el gobernador poblano Rafael Moreno Valle.

Ya hay grupos que acusan al llamado Joven Maravilla de tomar las decisiones del partido con base en su proyecto personal a 2018 y, lo más delicado, hasta lo comparan con Roberto Madrazo y su estrategia para apropiarse del PRI y de la candidatura presidencial en 2006 que causó una costosa fractura y un tercer lugar al priísmo. ¿Será que el joven Anaya también quiere tomar atajos en su carrera como hacía Madrazo?

Notas indiscretas… Lo dicho por el Presidente sobre que los “ajustes” en su equipo no tienen que ser necesariamente antes de un informe o aniversario de gobierno echó por tierra los rumores esparcidos en los últimos días. Lo que sí afirman secretarios del gabinete es que, aunque nunca les avisan antes y “por el estilo del Presidente te puedes enterar el mismo día”, hasta ahora nadie ve movimientos importantes en los dos “pilares” del gabinete peñista. Es decir que ni Luis Videgaray se mueve, al menos por ahora, a pesar de las advertencias y mensajes de las calificadoras internacionales por el crecimiento de la deuda que impulsó su política económica, ni Miguel Osorio Chong deja Gobernación, aún cuando siga sin encontrarle la salida al conflicto con la CNTE. Y entonces, si no hay cambios ahí, lo demás es lo de menos… Los dados cierran con Serpiente. Semana de altibajos.

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