El 'Bronco' y su gobierno virtual

Salvador García Soto

Jaime Rodríguez El Bronco no tiene problema en decirlo a quien se lo quiera oír: el suyo es un gobierno virtual y a distancia, en el que el primer gobernador independiente de Nuevo León y de México, pasa mas tiempo fuera de la entidad que gobierna y ocupado en la promoción de su imagen en las redes sociales, que en el Palacio de Gobierno de Monterrey. “De los siete días de la semana yo me paso dos en la Ciudad de México, atendiendo gente y juntas, luego regreso a Monterrey y estoy un par de días y el fin de semana me voy a otros estados a donde me invitan a dar conferencias o a participar en eventos”, dice sin empacho el gobernador que, tácitamente, reconoce que sólo permanece tres días a la semana en el despacho del Ejecutivo estatal ubicado en la capital regia.

Y de esos tres días que permanece en su estado, una buena parte del tiempo la dedica a observar personalmente el desempeño de lo que él mismo llama “mi ejército”, un grupo de jóvenes que ocupa una espaciosa oficina en el edificio del Palacio de Gobierno y que se encarga de manejar las redes sociales del gobernador, que tienen una atención permanente y un nivel de prioridad en la política y la estrategia del gobernador por encima de muchos otros de los asuntos públicos. Este “ejército”, como lo presenta Jaime Rodríguez a sus invitados, es un grupo formado por unos 50 jóvenes, cuyas edades fluctúan entre los 25 y 35 anos, expertos todos ellos en internet y en el manejo de redes sociales y que laboran las 24 horas del día atendiendo, revisando y contestando los mensajes y comunicaciones del gobernador en redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram, donde el mandatario tiene una fuerte presencia y cientos de miles de seguidores.

Es el mismo grupo que convirtió a El Bronco en un fenómeno político dentro y fuera de México; los mismos jóvenes que, reclutados y entrenados por el mercadólogo mexicalense Guillermo Rentería, hicieron de un burócrata gris y un político ordinario, un candidato extraordinario que no sólo derrotó a la partidocracia tradicional que lo rechazó y lo despreció, empezando por su antiguo partido, el PRI, sino que además hizo trisas otro viejo mito de la política mexicana: “sin la televisión y sin los medios masivos no puedes ganar una elección”. El Bronco no sólo despreció y rechazó invertir en empresas como Televisa, Multimedios y otras, sino que además se dio el lujo de humillarlas al convertirse, sin aire televisivo ni radiofónico —aunque sí ayudado por sus amigos del Norte y Grupo Reforma— en un fenómeno mediático a nivel nacional e internacional y en el candidato puntero que arrasó en la gubernatura de Nuevo León.

Para funcionar las 24 horas, ese grupo, que fue trasladado de la campaña al gobierno estatal, tiene tres turnos de unos 15 empleados y varios supervisores por turno. Sentados frente a computadoras y equipos de última generación, los “soldados” del “ejército “cibernético de El Bronco, trabajan totalmente concentrados en la antigua oficina que perteneciera a la Dirección de Comunicación Social del Palacio de Gobierno en Monterrey. Cada joven se concentra en una red social. Algunos atienden Facebook, otros Twitter y otros Instagram, siempre manejando las cuentas de Jaime Rodríguez El Bronco. Si algún usuario emite una queja, comentario o sugerencia sobre el gobernador o sobre su administración, de inmediato uno de los jóvenes “soldados” responde. “¿Qué paso compa, que amaneció hoy enojado o qué?”, comienza uno de ellos el diálogo con un usuario que le llama “huevón” al gobernador. Las pláticas y los chats pueden prolongarse en línea cuanto sea necesario, siempre hablando como si cualquiera de esos jóvenes tecleadores fueran el personaje de El Bronco y no terminan hasta que, a fuerza de escuchar, responder y atender, el usuario de la red social de que se trate cambie su opinión. “Está bien mi góber, échele ganas”, dice el mismo usuario que comenzó descalificando el mandatario.

Otros jóvenes atienden las cuentas de dependencias estratégicas de gobierno como la Secretaria de Obras y otras que tienen interacción directa con el público y su labor es exactamente la misma, responder en línea y en tiempo real a cualquier queja, comentario, reclamo o sugerencia, de tal modo que los usuarios se sientan atendidos y queden contentos con la atención.

Tan orgulloso está el gobernador de Nuevo León de este grupo que trabaja sin descanso en lo que para él es una prioridad, que a veces, después de alguna reunión de trabajo, lleva a sus invitados, funcionarios, visitantes o alcaldes, al despacho donde labora su grupo cibernético. “Este es mi ejército, con ellos gané la elección y gracias a ellos no le pago un centavo a la televisión ni a ninguna empresa. Cualquier videomensaje que grabo y que subimos a las redes, llega a tener en unas horas 100, 200 mil views y likes. Con esa penetración, para qué necesito a la televisión y a sus comunicadores”, se ufana ante sus invitados El Bronco.

Sin embargo, a pesar de que su comunicación es netamente virtual, y del impacto innegable que logró en su campaña y sigue logrando en su gobierno, en la reciente crisis que vivió tras la masacre que originó una riña en el Penal estatal de Topochico, el gobernador nuevoleonés se vio obligado a conceder entrevistas y declaraciones a la tv y a los medios masivos, luego de que su tardanza en aparecer en público e informar sobre el tema desatara una ola de críticas, reclamos y cuestionamientos de los familiares que se quejaban de desinformación del gobierno estatal.

Así que es indudable que las redes sociales son hoy un instrumento sin el cuál no se puede entender la vida pública y la política, pero pretender gobernar sólo a través de una presencia virtual, y encima dedicar la mitad del tiempo a viajar fuera de su estado en una clara campaña por la candidatura presidencial independiente en 2018, es algo que tarde o temprano hará crisis para un estado como Nuevo León y para un político que aun sigue gozando de un alto nivel de aprobación y de credibilidad entre la sociedad de su estado y entre los poderosos empresarios que lo apoyaron y lo financiaron para llegar al poder. La pregunta es, ¿cuánto tiempo más durara la “luna de miel” para El Bronco en Nuevo León? O lo que es lo mismo, ¿cuantas crisis más se necesitan para que la ausencia cada vez mas notoria y el gobierno virtual de Jaime Rodríguez acaben con el bono democrático que le dieron sus electores y, de paso, si sigue en la misma ruta, acabe con la ilusión y la expectativa generada por los candidatos ciudadanos e independientes?

 

NOTAS INDISCRETAS… Algo pocas veces visto en la política mexicana, tan dada a proteger los altos sueldos y los presupuestos onerosos, ocurrió no hace mucho con el delegado priísta de Magdalena Contreras, Fernando Mercado Guaida, quien cuando llevaba 20 días en el cargo, el 20 de octubre de 2015, envió un oficio al director de Administración del gobierno capitalino para pedirle que se le redujera en 20% su sueldo mensual como jefe delegacional. La petición, decía el delegado en su oficio, era para cumplir un compromiso hecho en campaña y para imponer una medida de austeridad, luego de que denunciara que le habían “vaciado” las arcas delegacionales y que su antecesora, la perredista Leticia Quezada, le había dejado apenas 4 millones de pesos en la caja de la demarcación. Sin embargo, tan inusual petición, sobre todo viniendo de un político del PRI, fue negada por la Dirección de Administración del gobierno central, que le contestó, también con oficio escrito, que no era posible proceder a su solicitud por cuestiones de reglamentos y normas administrativas. Ante la increíble respuesta, el delegado priísta anunció ahora que 20% de su sueldo, que no le quisieron descontar en el gobierno de la CDMX, lo va a donar a asociaciones civiles, como una denominada Reinserta, para apoyar el desarrollo de proyectos comunitarios en su delegación. Al mismo tiempo, el jefe delegacional ofreció reducir el sueldo de sus directores y funcionarios, como medida de austeridad. Las medidas anunciadas por el priísta Fernando Mercado llevan un claro destinatario, pues mientras en el trienio pasado Leticia Quezada se convirtió en la delegada mejor pagada y con el sueldo mas alto de los 16 jefes delegacionales, ahora se busca que la austeridad se vuelva norma en una de las delegaciones con mayor pobreza en la ciudad. Será política o será demagogia, pero a ver cuántos delegados y funcionarios más se atreven a bajarse el sueldo… Vaya sorpresa la que generó en el medio de la comunicación el nuevo procurador federal del Consumidor, Ernesto Nemer. Y no nos referimos a sus tuits con su amigo el niño bolero, cuando fue subsecretario de Sedesol, sino a la reciente designación del periodista Enrique Rodríguez como su director de Comunicación Social en la Profeco. Y no es que a Rodríguez le falte experiencia, sino que el proceso administrativo y las actas que le levantaron varias ex colaboradoras en el Canal Judicial, por acoso sexual, aun están abiertas y no hay todavía una conclusión de esas denuncias. Rodríguez, quien fuera reportero de Televisa, fue director del Canal Judicial, perteneciente a la Suprema Corte de Justicia, desde su creación en 2007 y el 11 de marzo del 2015 renunció en medio del escándalo por las denuncias de acoso sexual en contra de él y dos de sus directores, las cuales aun están abiertas en el Poder Judicial. Al mismo tiempo se inició una investigación por haber encontrado drogas en el escritorio de algunos de sus colaboradores cercanos. El caso no se ha resuelto, pero Enrique Rodríguez ya estrenó puesto en la Profeco. Y las jóvenes que ahí trabajan están preocupadas… Los dados Mandan Serpiente doble. Semana de altibajos.

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