El Chapo y Kate. ¡Es el dinero, estúpidos!

Ricardo Alemán

Resulta ridículo, si no es que de risa, que no falten los que imaginan que detrás del affaire entre el narcotraficante y la actriz hay algo así como un flechazo entre la bella y la bestia.

No, lo cierto es que cualquiera con un poco de información sobre lo que mueve el negocio de las drogas sabe que el dinero manda; sabe que no existen valores, sentimientos o principios. El dinero y sus rentas mueven montañas, arrancan vidas o establecen alianzas.

El dinero es valor único entre los profesionales del crimen y las drogas. Y si bien El Chapo es el jefe de uno de los más poderosos cárteles de la droga, lo cierto es que detrás de esa fachada existen muchas empresas, hombres del dinero y la política. Más; todos saben que sin un padrino político los negocios no prosperan.

Historia detrás del mito. Viene a cuento porque hasta hoy pocos han explicado el hilo conductor de la trama que aparece en el fondo del affaire entre El Chapo y Kate. Y es que si bien el criminal y la actriz son la parte visible, lo cierto es que existe una historia que pocos conocen.

Así, por ejemplo, la relación de Kate con El Chapo no es casual y no obedece a un flechazo. Lo cierto es que El Chapo llegó a la vida de Kate por la vía de su mejor amiga, Yolanda Josefina Andrade Gómez —conocida en el medio del espectáculo como Yolanda Andrade—, nacida en Culiacán, en 1970 y cuyo padre —fallecido—, Rolando Andrade, habría sido uno de los más grandes empresarios dedicados al lavado de dinero, no sólo de cárteles de la droga que proliferaban en Sinaloa, sino de todo tipo de negocios, incluidos la política y la fe católica.

Según fuentes oficiales, Rolando Andrade fue operador financiero del imperio de Carlos Cabal Peniche —empresario emblema del salinismo—, y profundamente ligado a Marcial Maciel y al entonces nuncio apostólico, Girolamo Prigione, para quienes lavó dinero.

Rolando Andrade era el mandamás de Sinaloa en tiempos del gobierno de Renato Vega Alvarado —a quien habría financiado la campaña y administrado el gobierno—, justo en los tiempos de mayor auge para el cártel de El Chapo.

Un ejemplo del poder de Rolando Andrade se explica si recordamos que el 4 de julio de 1996, en una fiesta en su casa, tres primos de apellido Hernández pelearon con Rommel Andrade, hermano de Yolanda e hijo de Rolando. Luego del pleito los jóvenes salieron de la casa y nunca fueron localizados.

En su momento, el fiscal Carlos Gilberto Morán señaló como presuntos responsables de la desapariciones a Rolando Andrade y a su hijo, Rommel. Pero el gobierno de Renato Vega se apresuró a exonerarlos. Como también los exoneró de la desaparición de muchos otros enemigos y hasta empleados; como el caso del jefe de escoltas de Rolando Andrade, el policía Arcadio Salas Pacheco.

Amigos en el cine y el periodismo. Luego de la fuga de El Chapo y de los antecedentes citados, la PGR inició la investigación precisamente en el grupo cercano a Yolanda Andrade, que incluye artistas, cantantes, periodistas, conductores de noticias, directores de cine, productores de televisión y empresarios. De esa indagatoria surgieron muchas líneas de investigación, entre ellas la de Kate y otras que son seguidas de cerca y que arrojan presuntos vínculos con El Chapo y con lavado de dinero en telenovelas, cine, series de televisión y, sobre todo, grandes producciones en la meca del cine.

Para los intereses de El Chapo —que son lavar dinero y adelantarse a una casi inevitable extradición—, el “contacto ideal” era Kate del Castillo, por sus amigos y relaciones. Y el criminal no se equivocó. La investigación federal tiene documentadas relaciones de negocios de Kate con productores de cine, televisión y series que van desde la mexicana Argos, de Epigmenio Ibarra, pasando por Netflix y que llegan al laureado Oliver Stone.

El negocio entre El Chapo y Kate era clave para el criminal. Apoyaría las empresas de la actriz —como la tequilera de Feliciano Vivanco, embotelladora de la marca de tequila Honor—, y todas sus producciones en cine y televisión, a cambio de meter a El Chapo a Hollywood, en donde el interés de Archivaldo era lavar dinero y crear una red de protección ante la eventual extradición.

Un Oscar para El Chapo. Y si alguien duda que El Chapo apuntaba a el Oscar en la meca del cine, vale recordar que al encuentro con El Chapo en el Triángulo Dorado no sólo asistieron Kate y Sean, sino los guionistas de origen argentino Fernando Sulichin y José Ibañez, ambos escritores de cabecera de Oliver Stone.

El Chapo buscaba comprar protección mediante la inyección de dinero del narco en las producciones de algunos de los más influyentes productores y directores de una de las industrias fundamentales de Estados Unidos; el cine.

¿Por qué la PGR y el gobierno federal no filtraron imágenes y conversaciones de Fernando Sulichin y José Ibañez, con Oliver Stone? La pregunta resulta obligada, luego de que la propia PGR, Los Pinos y Gobernación promovieron un festín de filtraciones a los medios mexicanos.

Pero la respuesta es elemental. Porque la punta de la madeja apunta a otros actores, productores, directores y empresarios que hicieron o pretendieron hacer negocios con El Chapo. Es decir, que “el gancho” que fue el enlace del criminal con Kate, rindió muchos frutos; frutos que maduros caerán en su momento.

Lo curioso es que durante la captura de El Chapo, la PGR solo habló del interés del criminal por el cine. Eso bastó para que la mazorca se desgranara sola. Y es que el escándalo apenas empieza, porque más que una historia de amor, la de El Chapo y Kate es una historia de dinero; de la codicia que desata el dinero del narco y que alcanza a muchos, incluso a los que se dicen puros.

Al tiempo.

En el camino. Pero en la historia anterior una de las preguntas no respondidas es el carácter legal de las escuchas. ¿El espionaje estuvo respaldado judicialmente?

Vale la pregunta porque en Colima, por ejemplo, vimos que el gobierno estatal trató de destruir al candidato del PAN, Jorge Luis Preciado, mediante el abuso de la guerra sucia. Es decir, la filtración de espías telefónicas.

Hoy los colimenses elegirán a su próximo gobernador, influidos por el grosero espionaje al candidato del PAN.

¿Cuántos son o somos espiados en México? ¿El espionaje es usado con fines políticos, como lo vimos en la elección de Colima? Lo peor, sin embargo, es que parece que el escándalo no le importa a nadie.

¿Quién va a ganar en Colima?

Ya ganó el desprestigio a los partidos y las elecciones.

www.ricardoaleman.com.mx

twitter: @ricardoalemanmx

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