México vs EU ¿una opción para Peña?

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

La situación actual entre México y EU ha hecho a algunos cuestionarse si ésta es la oportunidad de nuestro presidente para tratar de fortalecer la credibilidad de su mermada imagen.

En una columna titulada El activo de la credibilidad (Forbes, 2014) el consultor Alejandro Nava explicaba los cuatro elementos básicos que la conforman; la integridad, las intenciones, las capacidades y los resultados. El pueblo mexicano cuestiona todos los puntos mencionados en la persona del primer mandatario.
Prueba de lo anterior lo clarifican los recientes números obtenidos en una encuesta (Reforma, enero 2017) donde el 86% de los ciudadanos desaprueba la forma en la que el ejecutivo hace su trabajo.

Esa cifra no es resultado únicamente de los escándalos políticos y de corrupción que se han dado a conocer a lo largo del sexenio, son el fruto de un mal manejo de la comunicación y marketing político.

El 4 de enero de este año EPN y su equipo cometieron el primer yerro, pues en un evento dedicado a anunciar cambios en el gabinete, Peña decidió abordar el tema del “gasolinazo” de una forma improvisada y poco afortunada ya que no era el escenario idóneo y su intervención careció de conexión y empatía con los ciudadanos.
Un día después conscientes de su desacierto, el equipo de imagen y comunicación de la Presidencia exhibió un video mucho mejor elaborado, con manejo de lenguaje corporal, ademanes y una mayor elaboración discursiva, empero la pregunta ¿qué hubieran hecho ustedes? volvió a ocasionar el enojo del pueblo mexicano y la confianza en su persona seguía en picada.

Ante la llegada al poder de Trump, no hubo sorpresas, el republicano siguió el guión al que se apegó durante toda su campaña y asumió su cargo golpeando directamente a nuestro país con órdenes ejecutivas, a lo cual el presidente mexicano respondió con un breve mensaje, donde no transmitió firmeza ante la decisión.
Con un video corto en donde apareció sentado y atrás de un escritorio, no logró proyectar la imagen y el mensaje de seguridad para contrarrestar el efecto de miedo que Trump había generado ya en ambos países.

Apenas un día más tarde, Donald Trump se adelantó en Twitter y mencionó que si México no estaba dispuesto a pagar por el muro, no tenía caso el encuentro programado con Peña Nieto para el martes 31 de enero.

De esta forma horas más tarde el primer mandatario mexicano anunció por la misma vía la cancelación de su visita.

Más allá de la interrogante ¿en realidad fue Peña quién la canceló? Los efectos causados fueron notorios. Las muestras de apoyo al presidente no se hicieron esperar por parte de diversos actores políticos de todos los partidos, incluyendo a su máximo opositor y aspirante presidencial en 2018 Andrés Manuel López Obrador.

Aprovechando la inercia del respaldo despertado, el 30 de enero el presidente envía un mensaje a la nación donde expone que sostuvo una conversación con el presidente norteamericano. El discurso tuvo un carácter ecuánime y tranquilo, el atril volvió a minimizar el impacto de sus ademanes y las expresiones faciales de Peña evidenciaban la alexitimia a la que nos ha acostumbrado.

Es preciso mencionar que cuando la credibilidad ha sido afectada por acciones impopulares (como el aumento de los precios en los productos) debe ponerse en marcha un plan estratégico de reposicionamiento mediático, sin margen de errores de ningún tipo, mucho menos iniciar una campaña “Hecho en México” en una cadena hotelera estadounidense.

El espaldarazo de la clase política nacional, de algunos medios (locales y extranjeros), aunados a un sector de la ciudadanía, no es precisamente hacia la persona de Enrique Peña Nieto y mucho menos hacia su partido. El apoyo que se ha externado es hacia la investidura presidencial como representante de todos los mexicanos

Por ahora el disgusto exacerbado hacia Peña Nieto permanece en suspenso, tendremos que ver como capitaliza mercadológicamente la situación en la que el país se encuentra inmerso.
Si desea recuperar un poco de aprobación deberá mostrar mayor firmeza no sólo en su discurso nacionalista, sino en sus políticas, al presidente le urge salir del acartonamiento que lo está hundiendo y hoy se le presenta una excelente oportunidad.
La tarea no es fácil, el presidente no ha cambiado en todo este tiempo y ya lo ha mencionado el doctor en política Alfredo Paredes: “A veces nada es más difícil que convencer a un político de que su imagen no es la óptima, en este medio existen aduladores y mentirosos, chantajistas y oportunistas”.
Finalmente, no perdamos de vista el tema de las gasolinas pues febrero y las decisiones tomadas en éste mes podrán marcar tendencia electoral en 2017 y sobre todo en 2018.

 

Facebook: Miguel Delgadillo Ibarra

Twitter:@mike_delgadillo

 

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