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2017: año de retos para la democracia

31/12/2016
02:28
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Este 2016 que culmina ha probado ser uno de los más complejos para la democracia de los últimos tiempos. La solidez de las democracias se ha visto sometida a complicados escenarios políticos actuantes en la esfera internacional y nacional, se han registrado un número importante de cuestionamientos sobre el funcionamiento mismo de la democracia, desde mi perspectiva, la forma social más adecuada de organización de un sistema político.

Desde la política grotesca xenófoba, hasta el incremento de la influencia de las facciones de derecha, la lucha desesperada por aminorar la precariedad, la inmigración y la violencia contra grupos vulnerables hasta la lucha constante y la disímbola desafección política.

Estas tendencias han provocado un desencanto respecto a la democracia; pareciera que ha perdido una parte importante de su papel como motor para continuar el desarrollo liberal que era la marca de la mayoría de las sociedades desde el fin de la segunda guerra mundial.

Así, en 2016 atestiguamos el exitoso desarrollo de discursos antidemocráticos tanto en Europa como en el continente americano que, irónicamente, fueron legitimados por el mismo voto democrático en varios países.

En el viejo continente, el caso emblemático lo constituye Francia. Tras el triunfo en las elecciones de 2015 del Frente Nacional# de Marine Le Pen y su discurso ultraderechista, su opción política no solo resultó amenazante al gobierno socialista sino también para la derecha moderada del país galo, que el 25 de noviembre pasado#, inició oficialmente su proceso para seleccionar a la persona que los representará en los comicios presidenciales del 23 de abril de 2017, en su primera ronda, y que buscan un personaje capaz de frenar el chauvinismo de Le Pen.

Por lo que respecta a nuestro continente, los tópicos de exclusión y proteccionismo de Donald Trump, que pasarán de ser una precaria estrategia de campaña a la sólida ingeniería social estadounidense desde el momento mismo de su toma de protesta, parecen vaticinar una época de profunda dificultad para en el contexto geopolítico, en el cual, México parece sumamente vulnerable a causa de la debilidad de las instituciones económicas y políticas nacionales.

Considerado un candidato imposible a finales de 2015, Trump logró consolidarse en cada etapa de la carrera por la presidencia, derrotando a sus contrincantes a través de técnicas agresivas, discriminatorias y misóginas, así como el manejo intensivo de redes sociales y de consideraciones personales presentadas como hechos o cifras reales. El daño que sus acusaciones de fraude y su constante cuestionamiento del proceso electoral en EU marcan un antes y un después en la nación que se ve a sí misma como adalid de la democracia, dejando una sombra de ilegitimidad y vulneración a la integridad electoral de nuestro vecino del norte.

Tanto el caso de Francia como el de Estados Unidos presentan una paradoja constante: el acceso al poder de candidatos u opciones políticas cuyas posiciones se basan en ideas antidemocráticas.

Le Pen y Trump acuden a la retórica de la discriminación de las personas de otras culturas, de la guerra y la agresión para la solución de los conflictos sin consideración de los Derechos Humanos y del desprecio de décadas de trabajo y acuerdos internacionales que buscan construir un mundo más equilibrado y humano. Esto establece un gran reto al enfrentar la libertad de opinión versus el derecho a no ser discriminados y la lucha contra los discursos de odio.

Respecto a nuestro país, 2016 fue un año dinámico por cuanto hace a elecciones y política. Entre toda esta actividad, se destaca el proceso electoral a través del cual se eligió la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, proceso polémico y sin precedentes en nuestra Historia Nacional, no exento de un vigoroso debate público en que, por una parte, el proyecto ha sido considerado como la institucionalización capitalina de la progresiva expansión de los sistemas de derechos humanos y, por otra parte, se denuncia como un discurso ocurrente y marcado por el oportunismo político de intereses de facto, sin posibilidad de alcanzar una afectividad real en la implementación de sus garantías.

El documento que emita el Constituyente CDMX a más tardar el 31 de enero próximo#, afirmará una de las dos posiciones, con el consecuente impacto en la arena político electoral administrativa y jurisdiccional.

Un aspecto relevante del debate político es la posibilidad de candidaturas de ciudadanos independientes a puestos de elección popular, abriendo así, la competencia electoral a la diversidad característica de la sociedad mexicana.

El reto en este tema es cómo lograr que las candidaturas independientes permanezcan como una opción genuina, auténtica, viable y realista para los ciudadanos mexicanos.

En el año que inicia, la desafección política, las democracias plebiscitarias chauvinistas, el desencanto social por la democracia institucional, el populismo, la desafección ciudadana hacia los valores democráticos, la desigualdad, la violencia política contra grupos vulnerables, el desarrollo de las tecnologías de la información y, el diseño de medidas para reducir el impacto negativo que eventualmente tiene la política global sobre las democracias nacionales, constituyen los tópicos más relevantes que los regímenes democráticos deberán enfrentar en cada comunidad de la geografía mundial.#

En definitiva, 2017 se perfila para ser un año de profundas y necesarias definiciones para la Democracia, un año en el que además serán temas trascendentes la igualdad paritaria de género en la política y la disminución de la violencia política, en especial contra las mujeres y las minorías étnicas.

Para lograr el fortalecimiento de la cultura democrática, las instituciones de cada país y comunidad nacional serán claves para superar con éxito los retos de los próximos doce meses. En el caso de México, y específicamente de la CDMX, tendremos la oportunidad de someter a examen el nuevo marco constitucional local, lo que seguramente permitirá avanzar en representatividad, mecanismos de participación y transparencia en los nuevos órganos de gobierno, así como en el actuar de los organismos encargados de la función electoral.

La fortaleza institucional en nuestra Ciudad ha sido probada en cada proceso electoral, y esta oportunidad que representa la primera Constitución de la capital, nos permite robustecerla, logrando así lo que otras democracias, incluso las de larga tradición como la francesa o la estadounidense, recientemente han menoscabado: la certidumbre política.

En este sentido, se vuelve imperativo para la sociedad global y las comunidades nacionales, fortalecer la cultura democrática formando ciudadanos en las habilidades políticas básicas como la deliberación informada, la participación política auténtica, los valores cívicos, la solidaridad y los consensos legítimos con visión humanista.

Licenciada en Derecho por la Universidad La Salle Morelia; cuenta con estudios de Maestría en Derechos Humanos por la Universidad Iberoamericana campus Ciudad de México; es Master en Argumentación...

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