El futuro de Luis Videgaray

Mario Maldonado

Luis Videgaray era el hombre más respetado del gabinete de Enrique Peña Nieto. La mayoría de los funcionarios se referían a él por su grado académico. Cuando convocaba a reuniones, casi siempre privadas, los invitados llegaban nerviosos. Era tal su injerencia en las decisiones de gobierno que una junta con él podía cambiarles la vida. Uno de sus cercanos, hoy encumbrado en la cúpula priísta, no ocultaba su tensión cuando era convocado por Videgaray: “Tengo reunión con el Doctor”, decía mientras daba vueltas en su oficina.

El miércoles pasado, Luis Videgaray renunció a su cargo como secretario de Hacienda y Crédito Público. No obstante, su influencia en el gabinete presidencial y en el PRI sigue siendo muy grande, empezando por quien lo sustituyó al frente de la SHCP: José Antonio Meade, su compañero de escuela. Meade y Videgaray estudiaron Derecho en la UNAM y Economía en el ITAM, y ambos son doctores en Economía, José Antonio por Yale y Luis por el MIT.

La primera herencia de Videgaray a Meade fue el paquete económico 2017 que se entregó el jueves pasado a la Cámara de Diputados, el cual plantea un recorte al gasto de 239 mil 700 millones de pesos. “El paquete está diseñado para enfrentar circunstancias adversas y asegurar la estabilidad económica”, le dijo Meade a los legisladores, evocando las palabras de Videgaray, expresadas días atrás, en una reunión plenaria de los senadores del PRI.

Junto con Videgaray renunciaron al cargo Aristóteles Núñez, quien estaba al frente del Sistema de Administración Tributaria (SAT), y Fernando Aportela, subsecretario de Hacienda y Crédito Público. Sin embargo, los relevos en ambas dependencias no son ajenos a Videgaray. Al contrario. El nuevo jefe del SAT, Osvaldo Santín Quiróz, fue coordinador de asesores de Videgaray desde el inicio del sexenio, y antes fue subsecretario de ingresos durante la administración de Enrique Peña Nieto en el Estado de México.

En tanto, Vanessa Rubio, la nueva subsecretaria de Hacienda, aunque es más bien cercana a Meade, hará mancuerna con Fernando Galindo, hombre del primer círculo de Videgaray, quien se queda como subsecretario de Egresos.

En otras posiciones relevantes también se quedan amigos e incondicionales del exsecretario de Hacienda, algunos promovidos por el propio Videgaray para ocupar los cargos públicos que tienen actualmente. Entre ellos están José Antonio González, director general de Pemex; Jaime Hernández, titular de la Comisión Federal de Electricidad; Abraham Zamora, director de Banobras; y Mikel Arriola, titular del IMSS.

En el PRI, Videgaray tiene a uno de sus más incondicionales: Enrique Ochoa, quien desde el 12 de julio pasado es presidente de ese partido. Videgaray es para Ochoa más que un maestro, fue él quién le abrió las puertas de la administración pública. “Mi mayor reconocimiento a @LVidegaray quien con gran talento estuvo al frente de la @SHCP_mx contribuyendo al desarrollo de #México”, escribió Ochoa en su cuenta de Twitter el día de la renuncia.

Pero más allá de la influencia que seguirá teniendo en el gabinete presidencial y en el PRI, la gran pregunta es cuál será el siguiente paso de Luis Videgaray.

La opción de postularse como candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México en 2017 está prácticamente descartada. No porque no pueda, sino porque no quiere, de acuerdo con una persona que tiene acceso al primer círculo del ex funcionario. Lo mismo sucede con sus aspiraciones presidenciales, que sí las tuvo durante sus primeros dos años como secretario federal.

Quizá lo último que haga en la política sea ayudar a coordinar la campaña del candidato del PRI en el Estado de México, así como lo hizo con Enrique Peña Nieto, mientras transcurre el año que debe esperar para poder tomar un cargo en la iniciativa privada.

Luego, su camino sería el mismo que siguió su mentor, Pedro Aspe: montar una consultoría de servicios financieros para reestructurar las deudas de los gobiernos estatales y locales, junto con vehículo de inversión bursátil.

Son muchas las similitudes y los lazos entre el secretario de Hacienda de Carlos Salinas y Videgaray: ambos estudiaron Economía en el ITAM y cursaron su doctorado en el MIT. Videgaray fue discípulo de Aspe en Protego y salió de ahí con todas las credenciales para reestructurar la deuda del Estado de México. Luego se convertiría en el secretario de Hacienda del entonces gobernador Enrique Peña Nieto y más tarde en su brazo derecho.

Aspe dejó la administración pública en 1994 y fundó Protego un año y medio después, a la edad de 46 años. Videgaray cumplió 48 años en agosto pasado y, si todo sale como se cree, en un año más estará escribiendo su propia historia… en la iniciativa privada.

Twitter: @MarioMal

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