¿A quién se le ocurre decir que la luz es más barata?

Luis Cárdenas

Vender como un éxito de la reforma energética un ahorro de medio centavo es igual que arrojar gasolina al fuego del encono social

Dice Miguel Barbosa que la reforma energética es la reforma de la mala suerte, tiene razón, la caída en los precios de los energéticos le terminó por dar al traste a un beneficio directo en los bolsillos de la gente, o dígame usted, ¿verdaderamente siente que el precio de la luz o de la gasolina bajó de forma considerable en algún punto del 2015-2016?

El impuesto a la gasolina ha venido asfixiando la productividad de la economía mexicana desde siempre, no vale nada un precio “liberado” si éste se encuentra “esclavizado” a una tasa que lo mantiene caro. Ahí, al menos de momento, la reforma nos ha fallado a todos; los números de la macroeconomía le importan bien poco al ciudadano de a pie.

Francamente, no entiendo quién fue el genio de marketing que le recomendó a Enrique Ochoa, ex director de CFE y actual presidente del PRI, hablar sobre el precio de la luz. El líder, casi desconocido hasta hace algunos meses, dijo: “Hay datos para acreditar con toda puntualidad que las tarifas eléctricas en México son hoy más bajas que al final de gobierno calderonista, en los cuatros casos: comercial, industrial y doméstica de alto y bajo impacto”.

¡No me ayudes, compadre!, porque en términos reales hablar de 2% de ahorro es hablar de nada, peor aún, en varios casos, la disminución es irrisoria, no llega ni al 2%, ahí va un ejercicio simple: en el caso de la Tarifa 2, el precio del KWH adicional en diciembre de 2011 era de 2.947 pesos, en agosto de 2016 es de 2.942, usted se ahorra 0.005 pesos, o sea ¡medio centavo!

Ochoa Reza funge hoy como el líder del partido político más grande del país, del partido gobernante, del partido de Peña Nieto, del partido que perdió siete estados en la última elección, del partido que pierde credibilidad justamente por este tipo de declaraciones. Vender como un éxito de la reforma energética, la más importante de las reformas, un ahorro de medio centavo es igual que arrojar gasolina al fuego del encono social.

En un país desconfiado, con un gobierno que recoge credibilidad a migajas, esos son los precursores para avivar la hoguera, es el reflejo de una clase política que se encuentra inacabablemente distanciada del ciudadano común, de la sociedad que quieren gobernar.

Ojalá se den cuenta.

DE COLOFÓN.— El jefe de los jueces dijo que fue feminicidio. Los peritajes apuntan a un suicidio, ¿a quién le creemos?

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