Perdieron la confianza en Los Pinos

Luis Cárdenas

Hoy ser amigo del Presidente puede representar un motivo de escarnio para un importante sector de la sociedad, que no cree nada que venga de Los Pinos

Ricardo Pierdant ha negado en diversas entrevistas ser contratista o proveedor del gobierno federal y nunca ha esquivado el tema de la amistad con el presidente Peña Nieto, a quien conoce desde que ambos eran universitarios.

El único negocio gubernamental que involucra a Pierdant es una empresa de bicicletas, DekoBike, con sede en Miami, y que tiene un contrato con el gobierno poblano del panista Rafael Moreno Valle para un sistema de bicis compartidas. Contrato, importante señalar, con un gobierno estatal, no federal.

Sin embargo, el periodista José Luis Montenegro, coautor del reportaje, señaló en su cuenta de Twitter a otro personaje en la historia: Aurora Pierdant Grunstein, la hermana de Ricardo Pierdant, quien, según Montenegro, trabajó en Pemex y fue cesada por negligencia administrativa al querer asignar un contrato a EMS Energy Services por 4 mil 300 millones de pesos (expediente administrativo Pemex CI-R-PEP 176/2010 y CI-R-PEP 205/2010).

Aurora, además, trabajó como consultora, ¿cabildera?, en la reforma energética y, ya destituida de Pemex, ganó una adjudicación directa por una capacitación en Derecho Petrolero por la que cobró poco más de un millón de pesos.

Aurora no es dueña del departamento en Miami, tiene una vida independiente a la de su hermano, en estricto sentido legal no hay ningún conflicto de interés.

Quizá si habláramos de otro político, el hecho de que un amigo le prestase un departamento o una casa vecina no generaría el menor escándalo, apuesto lo que sea a que al mismo López Obrador le han prestado una habitación, lujosa o austera, en algún momento de sus giras por el país, ¿qué tan malo sería eso?

Pero hoy ser amigo del presidente Peña Nieto, o de Angélica Rivera, puede representar un motivo de escarnio para un importante sector de la sociedad que no cree nada que venga de Los Pinos y considera a toda esa clase política como una jauría irremediablemente corrupta.

Es una relación desgastada y fracturada, así como una pareja infiel que nunca vuelve a confiar a pesar de los perdones y de las promesas.

No hay conflicto de interés, no hay corrupción y no hay nada ilegal, pero para mucha gente en este país de tantas carencias, simplemente tampoco hay confianza y verán todo como un acto de bajeza y de suciedad, esos ya son votos perdidos. Esos, ya son ciudadanos perdidos.

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