¿Qué hubiéramos hecho con el dinero que nos hizo perder la CNTE?

Luis Cárdenas

El dinero que nos han hecho perder los manifestantes no es público. No, es dinero privado y se cuenta y se sufre pesito a pesito en quiebras de negocios, bajas de salarios o despidos

Llevamos 75 días de bloqueos, marchas y parálisis generalizada; un día se asfixia a Puerto Escondido sin gasolina, otro se cierran carreteras y se prohíbe surtir a los supermercados en Chiapas, a la semana se bloquean las vías férreas de Michoacán y la industria acerera ve comprometida su producción por el material que se transporta por trenes, un día sí y al otro también hay bloqueos en la capital del país, se cierran negocios, se cancelan reservaciones y, además, se deja sin escuela a millones de niños.

Súmele: marchas, bloqueos, boicot, pérdida de clases, cancelación de turistas, toma de carreteras, robo de combustible, retención de vehículos comerciales e industriales, violencia, humillación y uno que otro comercio saqueado. Todo, eso sí, bajo la bandera de la “lucha magisterial” y la “protesta social”, todo bajo el puño del pueblo bueno.

¿Quiere la cifra convertida en plata?, ahí le va: 7 mil 600 millones de pesos, de acuerdo a los cálculos de la IP.

En 2015, ICA cobró mil 157 mdp por la construcción de dos hospitales de alta especialidad; con lo perdido por las marchas nos hubiera alcanzado para construir seis.

La suavicrema gigante nos costó mil 300 mdp, con el dinero perdido podríamos comprar otras seis igual de feas e inútiles que la original o hubiésemos podido construir un nuevo edificio como la Torre BBV Bancomer, de las más altas en Latinoamérica, y aún nos sobraba dinero para remozar avenidas y parques.

El presupuesto del Conacyt para becas de posgrado es de 9 mil mdp, si en lugar de tirar a la basura el dinero se hubiese podido invertir en investigación científica, el presupuesto sería casi del doble, 16 mil mdp, o sea, más oportunidades para mexicanos de recursos económicos limitados para prepararse al más alto nivel académico en el planeta.

Pero, si de tirar el dinero a la basura se trata, con las pérdidas hubiéramos podido crear otras seis cámaras de diputados para subir de 500 a 3 mil representantes legislativos que, al igual que muchos miembros de la CNTE, también cobrarían sin trabajar.

Sin embargo, el dinero que nos han hecho perder los manifestantes no es público, no se visualiza en los grandes presupuestos gubernamentales arrebujados de múltiples responsables. No, es dinero privado y se cuenta y se sufre pesito a pesito en las propinas que no le llegarán a los meseros en Oaxaca con una Guelaguetza fracasada, en las bajas de salarios o los despidos que sufren los empleados de hoteles en Chiapas, en el pequeño empresario que tuvo que cerrar el negocio porque no llegó la gasolina, en el chofer de un tráiler al que le cerraron la ruta por los bloqueos de la carretera.

Pero, claro, ¡la lucha sigue y sigue!

DE COLOFÓN.— Esteban Carballido parece pequeño frente a un T-Rex. No pierda el nombre de vista.

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