La ONU, los derechos humanos y la empatía

Katia D'Artigues

Creo que quien mejor lo ha dicho (también porque sabe del tema) es Jorge Castañeda: él, quien con Fox abrió a México al escrutinio internacional de Derechos Humanos, lo nota ahora. En el 2000 se hizo de manera gustosa y ahora, sí, un poco por la fuerza, a regañadientes.

Afortunadamente no hay marcha atrás.

Me gustó el tono del discurso del Alto Comisionado de la ONU para derechos humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein. Se notó el oficio diplomático al decir, de manera suave, el mensaje durísimo.

Ni cómo darle vuelta a que México vive una crisis fuerte de constantes violaciones, de todo tipo, a los derechos humanos. Sí, los delitos de lesa humanidad (tortura, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales) son los más mentados, quizá de los más dolorosos, pero también todos los días se viola el derecho a la educación, a la alimentación, a la verdad…

Me quedo con una de las reflexiones que hizo el también príncipe jordano (el mensaje completo lo pueden leer aquí y se los recomiendo: http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=16578&L...): en esto de derechos humanos se requiere empatía. Él hizo varias veces referencia a la importancia de hablar con las víctimas, de escucharlas y dejó claro que finalmente son los ciudadanos del país los que deben juzgar el avance en el tema.

—Mi visita ha sido aleccionadora en cuanto a las realidades cotidianas de millones de personas en México. Y finalmente, son las personas quienes juzgarán. No soy yo, ni mi oficina, ni la ONU, ni los representantes del Estado quienes podemos declarar que lo que se está haciendo o se ha hecho, sea suficiente. Sólo la gente puede hacer esto, especialmente aquellas personas en mayor desventaja, las víctimas del delito, o las familias de éstas, son quienes tienen la credibilidad para emitir este juicio.

Siguiendo esta línea, hace unos días el Inegi dio a conocer su Encuesta nacional de Seguridad Pública 2015. Es interesante leerla completa, pero el 68% de la población se siente insegura en el país.

A principios de mes conocimos la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública. El tema de la confianza que los mexicanos tenemos en las autoridades que deben cuidarnos y/o velar por nuestros derechos y ser nuestra voz. Por ejemplo, el 63.3% de las personas que habitamos en las ciudades confiamos poco o nada en las policías municipales; en segundo lugar, con 56.1% en las policías estatales y 41.9% de la población confía poco o nada en la Policía Federal. El Ejército y la Marina, aunque con una baja, siguen siendo instituciones en las que tenemos más confianza: sólo 21 y 15.2% de la población confía poco o nada en ellas.

¿Qué decir de nuestra clase política? Desde febrero de 2014, la encuesta de Consulta Mitofsky detallaba, con base en 10, que sólo la Presidencia pasaba, de panzazo con 6.3, pero los encuestados le dieron una calificación de 5.7 a los senadores, 5.4 a los diputados y 5.1 a los partidos políticos.

Al Hussein también reiteró una cifra oficial: el 98% de los crímenes cometidos en México quedan sin resolver; la mayoría de ellos no son nunca propiamente investigados. ¿Cómo puede haber respeto a derechos humanos en un contexto así?

Esa es la dura realidad, el durísimo mensaje, más allá de polarizaciones.

El Alto Comisionado llamó a México a recibir ayuda… en un giro interesante incluso ligó el respeto a los derechos humanos con la capacidad para atraer inversión extranjera, ojo.

“Todos queremos ayudar a México. Ignorar lo que está sucediendo en este gran país no es una opción para nosotros y no debe ser una opción para los políticos que la población mexicana ha elegido y los representantes del Estado, cuya responsabilidad es proteger a los ciudadanos y a las ciudadanas de este país, así como a los migrantes y refugiados en su territorio”.

Nuestra clase política debe escuchar. Antes que nada empatía.

 

Ayer en comparecencia con senadores, la Procuradora general de la República, Arely Gómez, anunció que este viernes se publicará en el Diario Oficial de la Federación el decreto para la creación de la Fiscalía Especializada de Búsqueda de Personas desaparecidas, lo cual fue sugerido por la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su pasada visita.

Reiteró que el caso Iguala no está cerrado, sino que se abrieron otras líneas  de investigación y por ende, hay posibilidad de otros autores materiales. Indicó que este caso está a cargo de la Subprocuraduría de Derechos Humanos de esa dependencia. ¿Quién podría ser el o la fiscal adecuada?

Por cierto, rumbo a su 156 Periodo de sesiones, el próximo 17 de octubre y hasta el 28, inician las audiencias públicas de la CIDH. ¿Adivine qué, querido lector, lectora? Habrá casos referentes a México.

Será el martes 20 cuando se expongan estos temas.

El primer caso será el de “Manuel Santiz Culebra y otros (Masacre de Acteal), México y FONDO”. Participarán representantes de Las Abejas, Centro  de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas A.C.

El segundo tema será: Presentación del Informe “Investigación y primeras conclusiones de las desapariciones y homicidios de los normalistas de Ayotzinapa” (De oficio-Plenario).  Participará el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña.

La tercera audiencia será en torno a “Derechos Humanos y políticas de drogas en México”. Asistirán 18 organizaciones defensoras de derechos humanos y en temas de seguridad, nacionales e internacionales.

El último caso será  el de “Denuncias sobre ejecuciones extrajudiciales en México”. Asistirán representantes de 28 organizaciones civiles.

En los cuatro participarán, claro, representantes del Estado Mexicano.

 

La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich ganó Premio Nobel de Literatura 2015. Es la primera periodista en recibir un galardón así.

“Su obra polifónica es un monumento al valor y al sufrimiento de nuestro tiempo”, dijo la academia sueca. Hay que leerla.

 

Él lo dijo:

--Imagínense que de hoy en adelante los diabéticos sean dados de alta y que no vayan a recibir terapia al Seguro Social porque los médicos se pusieron de acuerdo en que ya no es una enfermedad. O decir que la sífilis es hoy una medalla de premio; que son honorables y van a ser reconocidos los sifilíticos y los gonorreicos… son enfermedades, pudiéramos decir, de la familia contemporánea, unas más graves que otras, pero es necesario curarlas porque de otra manera la familia perecerá y perecerá la civilización entera: El obispo José María de la Torre, con referencia a las personas no heterosexuales. Ay, nuestra curia, tan cerca de los prejuicios y tan lejos hasta del Papa Francisco.

 

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