La oportunidad histórica del presidente Peña

Julio A. Millán B.

Con la administración Trump, para nuestro país, 2017 y los que dure serán de cambios que nos obligan a prepararnos para aprovechar la oportunidad de fortalecer el mercado interno

Sin duda el mundo económico y político se ha visto conmovido por el triunfo de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América. El resultado final de las elecciones afectó severamente a nuestra moneda llegando a rebasar en los mercados interbancario y FIX los 20 pesos por dólar, fijando récord histórico de velocidad de depreciación (poco más de 10% en unas cuantas horas).

Sin embargo, en cierta forma, las reacciones de los mercados financieros fueron las esperadas ante el resultado inesperado, por lo que ninguna institución reguladora o de política financiera o monetaria se “apanicó”.

Ahora bien, la verdadera incertidumbre que está tomando sentido, se registra en el ámbito de los mercados reales, en especial el comercio mundial. Desde el TPP, cuya ratificación se puede dar por negada, pasando por el Tratado que actualmente se negocia con la Unión Europea (conocido como TTIP) que podría quedar en el limbo; hasta el TLCAN —que ya ha cumplido más de 20 años de aplicación—, y que enfrentará dos escenarios: la revisión o el abandono.

Cualquiera de los tres tratados, si los Estados Unidos (que representan el 24.5% del PIB mundial), no participan, quedaría sin sentido, ya que el principal socio (y mercado) es precisamente nuestro vecino del norte. Los impactos en los países negociantes sin duda serían significativos, traduciéndose en caídas en el PIB y el empleo asociado a la exportación, de allí el nerviosismo mundial.

Ciertamente, México es uno de los países más ligados a los Estados Unidos, por lo que ciertas o falsas (o más bien posibles o imposibles de realizar), las amenazas de campaña del ahora presidente Trump deben ser tomadas muy en serio, lo que implica que ya deberíamos tener una estrategia ante este escenario que se está materializado.

Visto desde la Planeación Prospectiva, México debería de convertir sus amenazas en fortalezas de manera anticipatoria. Sin embargo, la historia lamentablemente no miente y ha quedado demostrado que en las instancias gubernamentales no se ha cultivado y mucho menos practicado esta disciplina.

Reaccionamos y no planeamos. Por ejemplo, desde hace tiempo se ha planteado que es necesario que el sector exportador se diversifique, que no es conveniente que se dependa de un único mercado, lo que ha quedado más que evidente desde la gran recesión de 2009. Tomemos ahora el reto y construyamos esa “visión de futuro”; ya no hay marcha atrás.

¿Cuál es la estrategia? Al menos en temas económicos, los americanos son nuestros aliados. La industria maquiladora de exportación es, de alguna forma, el vivo ejemplo de nuestra integración productiva, pues prácticamente todo lo que produce nuestra industria para ser exportado, es porque está destinado a ellos.

Sería un auténtico “balazo en el pie” si Trump abandona el Tratado, los perjudicados serían los ciudadanos mexicanos, pero también los norteamericanos. Trump es hombre de negocios, que debe entender que el libre comercio no es cuestión de nacionalismos trasnochados, sino de costos y ganancias. Ahora bien, no debemos dejar de lado que Trump un empresario local dedicado a la construcción dentro de su país, hay que vigilar la visión de negocios internacionales que se requiere.

Renegociar el TLCAN, es un escenario ineludible, ya se esperaba independientemente de los resultados electorales. De alguna manera, la renegociación ya se había hecho en temas de regulaciones ambientales, laborales, propiedad intelectual, entre otros. ¿Cuál es la estrategia?

Surge ahora la oportunidad de esta administración, encabezada por el presidente Peña, de llevar una renegociación diferente, más favorable para México, sus cadenas productivas y el empleo; los canales están abiertos, tenemos mucho que dar y recibir mutuamente, no deberán de haber ganadores o perdedores.

Para ello, es importante que el equipo negociador tenga la sensibilidad y esté preparado, ya que no sería conveniente poner en primera fila los fundamentos que en su momento construyeron el TLCAN, las condiciones ahora son muy diferentes y no hay espacio para errores.

Con la administración Trump, para nuestro país, 2017 y quizá todos los que dure el gobierno “trumpista” serán de cambios que necesariamente nos obligan a prepararnos con un plan de mediano y largo plazo para ahora si aprovechar la oportunidad de fortalecer el mercado interno, apostar por un desarrollo de la planta productiva nacional que nos permita dejar de ser un país maquilador.

Además para consolidar las relaciones comerciales y aprovechar los tratados comerciales que se tiene con el mundo; acelerar los beneficios y ventajas de las reformas estructurales, además de confirmar una relación estrecha de vecindad con Estados Unidos en lo industrial, comercial y financiero, después de todo con Trump y sin Trump, seguiremos siendo vecinos.

Presidente de Consultores Internacionales S.C.

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