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La novedad visible para explicar casi todos los males es el entrenador Sergio Bueno. No entraré en detalle sobre si creo que es capaz o no, puesto que no lo considero relevante para el fin de esta columna. En Cruz Azul hace falta, hace mucho tiempo, que sus dirigentes agreguen una estrategia integral al innegable cariño que le tienen a su organización.
Hace rato que los golpes de timón tan frecuentes cambian el rumbo y el tipo de propósitos. Han cambiado directores deportivos, entrenadores y jugadores como si se tratara de una franquicia de comida rápida en la que el método es lo más importante y no las personas. En el futbol no es así. La ansiedad se convirtió en desesperación y ésta en inmovilidad, confusión y caos. Cambian de política deportiva azarosamente. Primero se habla de ampliar las oportunidades para los canteranos; unos años después se llenan de naturalizados y extranjeros.
Se deja de producir la novel materia prima de La Noria y se presta a Roque Santacruz un año, y volverá de 35 con un cúmulo de lesiones crónicas. Se invierten buenas cantidades económicas en refuerzos de importancia y hasta medio torneo se pueden emplear algunos por uno u otro motivo administrativo que es reincidente. Algunas políticas son cíclicas, porque nada cambia. En contraparte, hay cambios violentos en la selección del estilo de juego y ninguno se consolida.
La frustración nubla la visión. Ya no importa si serán 3 o 5 años más los que tarde en llegar el título. Deben olvidar las burlas y arrastrar el lápiz, asesorarse con humildad y autocrítica para empezar de nuevo.
Sí. Ni modo. Definir un proyecto serio, sólido y congruente para redefinir la clase de organización que pretenden ser para llegar a los títulos, producto de ese replanteamiento. Ya no vale eso de “siempre estamos pelando el título”. Ahora tienen que llegar al meollo del asunto: por qué se pierde tantas veces el juego crucial, definitivo, de alta presión, aunque sean generaciones de futbolistas completamente distintas en formación, procedencia, nacionalidad y edad?
¿De verdad el malo es Bueno? Ojo, no dejo de señalar que él mismo ha ido generando desconcierto táctico. La realidad es que no es tiempo para juzgarle. No, no creo. Ni con las 4 derrotas consecutivas. Yo le daría, pase lo que pase, un torneo y medio completos. Si lo corren, volverán a mandar el mensaje que esconde los problemas de raíz.
En Cruz Azul, los menos culpables son los entrenadores. A las estadísticas me remito.
@Javier_Alarcon_
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