Entrevista a Tecnoradio: su versión

Irene Levy

"Con los comisionados no hubo ningún contacto, ni con Alejandro Navarrete. No hubo ningún acercamiento conciliatorio. Todo ha girado sobre especulaciones, no hay un acto de autoridad fundado y motivado para entender que hayamos incurrido en alguna ilicitud"

El sábado por la noche me reuní más de una hora con Alí Eduardo Bañuelos, accionista de 80% de Tecnoradio, y con su abogado penalista Federico Ponce Rojas, del despacho “Ponce, Franco, Salas, abogados”. Aquí va parte de la entrevista, incluyo muchas de las preguntas y respuestas —sin distinguir si contesta el abogado o Alí—. He decidido en esta ocasión reservarme mi opinión a fin de que esto funcione como una suerte de réplica.

Alí, ¿estás casado con Viviana Toscano?

—Es una condición privada que no afecta el tema del que estamos hablando. ¿Para qué quieres saber? Es un asunto irrelevante para el tema que nos ocupa.

Reformulo. ¿Hay o no hay relación de parentesco por consanguinidad o afinidad con algún radiodifusor de tu parte o de algún otro socio de Tecnoradio?

—Yo puedo tener muchas relaciones familiares, pero no me generan conflicto de interés porque desconozco muchas cosas que ellos hacen. Conocemos el formato de competencia que proporcionó el instituto, pero no sabíamos quiénes eran las personas físicas que integran las empresas de radiodifusión, nunca se nos proporcionó esa información. Nada más se nos facilitó el padrón de concesionarios, pero no los socios que integran esas empresas ni qué cargos tienen en ellas. Te puedo asegurar que Pérez de Anda no tiene ninguna relación con nosotros.

¿Y con sus hijas?

—Pues vamos a ver quiénes están, porque la autoridad nunca me dijo qué personas físicas son parte de las personas morales del padrón de concesionarios.

Entonces, en el caso hipotético en que tú estuvieras casado con Viviana, tú pudiste haber incluido el nombre y si tiene relación ese familiar con algún concesionario en radiodifusión hasta el cuarto grado y poner no aplica.

—Pues es que no puedes afirmar ni negar hechos que no conoces, y cómo podíamos conocerlos si no nos dieron información de la integración de las empresas de los radiodifusores. El instituto incumplió, fue omiso porque no nos otorgó la lista de las personas físicas que integraban las morales ni qué facultades tienen dentro de esas personas morales.

¿Por qué no recogieron las garantías de seriedad en las plazas en que no ganaron?

—Porque no nos notificaron que podíamos recogerlas. No fuimos avisados. Las notificaciones a las que obliga la ley fueron extemporáneas y estamos revisándolas jurídicamente: las garantías, las descalificaciones… tenemos que analizar los actos de autoridad.

¿Pero estaban en las bases —que consentiste cuando entraste al procedimiento— las fechas en las que podías pasar por las garantías, no?

—Los actos de autoridad deben notificarse con el debido proceso. Hubo primero una liberación que no nos notificaron y mandaron las cartas al banco directamente, de unas plazas en las que no nos dejaron participar en la puja. Hemos encontrado una gran inequidad en el procedimiento y estoy con un grupo de especialistas en un análisis del procedimiento, me parece que pudiese estar viciado. Las bases no tienen fechas para recoger las garantías.

Pregunta concreta, ¿está detrás de esto Radiorama?

—Quién es Radiorama, diría yo.

¿Está Javier Pérez de Anda detrás de esto?

—Categóricamente no.

¿Está alguna de sus hijas en esto?

—Las hijas de Don Javier… hay que manejar su contexto jurídico en un contexto de privacidad, y las personas físicas son las responsables en este caso y las personas morales a las que pudieran pertenecer. Este es un proyecto independiente, no están.

Carlos Lara Sumano y Alfonso Amilpas, ¿vendieron o cedieron gratuitamente las acciones?

—Lo único que puedo decir es que no están ahora en la sociedad y no estuvieron cuando iniciamos el proceso de licitación. No tienen absolutamente nada que ver con esta operación. Ni la venta, ni la cesión infiere en este procedimiento, no es relevante.

Es mucho dinero 42 millones de pesos de garantía y 288 de contraprestaciones. ¿Es un capital que tenían otros inversionistas o los tres socios de Tecnoradio?

—Había otras fuentes de financiamiento de inversionistas privados y bancos como lo manifestamos en nuestro comunicado público. Estamos analizando las posibilidades de ilicitud del procedimiento. No estamos dando por perdida la inversión, creemos que puede recomponerse con la legalidad.

¿Van a impugnar el procedimiento?

—Todavía no sé, estoy en un proceso de análisis con un equipo de abogados.

Alí, te hizo el instituto un requerimiento de información al que no atendiste…

—El vencimiento para contestar el oficio era después del pago de las contraprestaciones, como ya no hicimos el pago, no tenía sentido responderlo. Te puedo afirmar, que dentro del procedimiento he encontrado muchos actos de autoridad extemporáneos.

¿Por qué no pagaron?

—Porque se generó tanto ruido, que nos deshicieron nuestro proyecto financiero. El grupo de inversionistas decidió ya no seguir adelante; estamos considerando que además de daños y perjuicios, pudiese existir daño moral.

Alí, ¿te llamaron en algún momento del instituto, algún comisionado o Alejandro Navarrete? ¿Hubo algún intento de acercamiento informal para tratar de saber qué estaba pasando?

—No formalmente. Las reglas de contacto prohíben tener cualquier contacto con cualquiera de los comisionados. Con los comisionados no hubo ningún contacto, ni con Alejandro Navarrete. No hubo ningún acercamiento conciliatorio. Todo ha girado sobre especulaciones, no hay un acto de autoridad fundado y motivado para entender que hayamos incurrido en alguna ilicitud.

¿Tienes miedo, Alí?

—No, de qué. Lo que tengo que contestar será por los canales institucionales, lo demás es mediático y es ruido y son intereses ajenos a mí y al negocio que quería hacer.

¿Sigues trabajando en Polaroid?

—No, mi último día fue el 16 de mayo, yo renuncié y la relación terminó de manera muy amigable. No estoy en ninguna otra empresa.

¿Por qué Diamond no se ha pronunciado respecto a esto, después de que se ha vinculado el tema también con la licitación de televisiones de la SCT?

—Porque no tiene nada que ver, yo manejaba el área de celulares, en eso he hecho mi carrera toda mi vida. El que licita tiene que cumplir con formalidades. En la hipótesis de que Alí hubiera incumplido tendrá que enfrentar una sanción administrativa como la multa.

Sabemos que parte de los radiodifusores no querían competencia y la licitación les hacía ruido. pidieron cancelar la licitación al instituto, ¿crees que este ruido tenga que ver con bloquear un nuevo competidor en la industria?

—En el desahogo del procedimiento tendrá que salir quiénes tienen intereses bastardos en bloquear un procedimiento sano porque es una competencia leal. Ahí está, cuántos de los que buscaron cancelar la licitación, participaron en ella.

También se ha dicho que hay algunos políticos detrás de este proyecto, ¿es cierto?

—No hay ningún político detrás de este proceso. Es un proceso limpio en el que inversionistas participaron en un esfuerzo encabezado por Alí. Los medios ya lo sentenciaron.

¿Quién era el ser humano detrás de Tecnoradio durante el proceso de subasta?

—Teníamos un grupo de operadores dirigido por el grupo de inversionistas que hacían las pujas.

¿No han tirado la toalla? ¿Tecnoradio ya se diluye?

—No sabemos, qué tal que el proceso nos abre otras oportunidades.

¿Como anular la licitación?

—Es una posibilidad.

¿Qué piensas de lo que dicen sobre que Tecnoradio infló los precios?

—Nuestro precio promedio fue de alrededor de 7 millones de pesos, inferior al promedio del resto de la licitación que fue de 9 millones de pesos.

¿Te pidieron tu acta de matrimonio?

—No, no me la pidieron, ni en el requerimiento que me hizo el instituto.

¿En el requerimiento te preguntaron sobre tu estado civil?

—¿Tengo que contestar eso? En ningún momento me pidieron el nombre de mi esposa. Don Javier es alguien más allá del cuarto grado.

¿Y tú no sabías que las primas de tu esposa eran accionistas de Radiorama?

—Es una invasión a la privacidad de las personas, no tienes por qué saber eso, y menos si no se llevan.

Presidenta de Observatel y profesora de la Universidad Iberoamericana en México. Este artículo refleja la posición personal de la autora. Twitter: @soyirenelevy

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