El chat del miedo

Héctor De Mauleón

Alrededor de las 10:30 de la mañana del pasado 21 de mayo fue asaltado el restaurante “El Parnita”, ubicado en la colonia Roma.

Cinco hombres armados irrumpieron en el lugar a una hora en la que se hallaban solo los empleados. Amarraron a un par de ellos con cinta adhesiva y golpearon a otro con un arma.

Los asaltantes subieron al segundo piso, en donde se localiza el bar “Páramo”, y fueron a la caja fuerte por la venta del fin de semana.

La técnica fue semejante a la empleada por los tres hombres que seis días antes habían intentado asaltar, en una colonia cercana, el restaurante El Camarón Revolución. Ahora, sin embargo, no hubo tiros ni muertos. Los ladrones escaparon con un botín que se calcula en unos 300 mil pesos.

“El Parnita” ha sido robado y asaltado siete veces. Los restauranteros de la zona han llegado a la conclusión de que las bandas que los golpean no pueden estar operando por cuenta propia.

“Alguien les abrió la llave”, dice uno de los miembros de la asociación de restauranteros Barrio Unido, que agrupa un centenar de negocios.

Pude consultar un chat abierto por los propietarios de estos establecimientos. Ilustra el clima que robos y asaltos han creado.

“Ayer casi nos pegan, alcanzamos a cerrar la cortina, 5 compas con arma en mano en la esquina de enfrente. En cuanto empezaron a cruzar cerramos y esperamos a que se fueran. Llegaron patrullas”, escribió en marzo del año pasado uno de los miembros de Barrio Unido.

“Al encargado del café Episodios, sobre Orizaba, lo quieren extorsionar los que pasan en camionetas de la delegación, pidiéndole 200 pesos a la semana”, escribió en el mismo mes otro de los miembros.

Extorsiones, clausuras arbitrarias, robos y asaltos son algunos de los temas dominantes en el chat de los restauranteros. El 11 de junio de 2016 ocurrió este diálogo:

“—Solo para su conocimiento, a nosotros nos robaron en la madrugada del domingo. Para que estén pendientes porque la SSP anda dormida.

—Igual en Linneo trataron de entrar en la madrugada de hoy. De hecho entraron pero sonó la alarma y huyeron.

—Me avisaron que el domingo también entraron a robar al Traspatio.

—Hola, el martes asaltaron a la encargada de Tonalá 66 en la puerta, como a las 7:30 de la noche, con pistola. Es la segunda vez que la asaltan en nuestra puerta en 2 meses”.

El 22 de julio del año pasado:

“—Robaron Rincón Cubano y Mamá Rumba, los dos justo cuando estaban clausurados porque les faltaba el letrero de aforo.

—Antes de ayer se metieron a robar al café Toscano y a Cabrera 7”.

25 de julio:

“—Ayer una vez más se metieron a robar al café Toscano. Ya es de risa.

—¿El mismo (ladrón) de la otra vez? ¿Tienes foto?

Bro, a estas alturas si no entendemos que hay un contubernio entre la SSP y las bandas de robo a casa habitación y a negocio no estamos viendo el fondo del asunto.

—Hay más de 60 robos en los últimos tres meses en la zona”.

26 de julio:

“—Robo en el Carbón vino. Estaba clausurado.

—Como que la fórmula clausura/suspensión= robo se está volviendo demasiado común.

—Parece que funcionarios y ladrones son lo mismo. Primero pegan unos y luego otros.

—Se metieron otra vez a Café Paraíso, clausurado por segunda noche consecutiva. Por fortuna agarramos al ladrón. No era el mismo del día anterior, ni tampoco el del robo al Toscano.

—Ayer se metieron a Casa Virginia en la madrugada”.

30 de julio:

“—Y que se meten de nuevo a robar a Páramo hoy.

—Lo preocupante es el descaro. Como si estuvieran seguros de que pueden hacer lo que se les de la gana sin consecuencias.

—Quiere decir que hay rateros y bandas pasándose la voz.

(Los participantes del chat comparten una imagen de las cámaras de video del negocio robado).

—Es el mismo tipo que se metió a Toscano. Sonó la alarma, pero se tomó su tiempo, 5 minutos para robar algo.

—Entre que suena la alarma y llega la SSP pasó más o menos una hora.

—El patrullero que acudió dijo que tenía serios problemas de rondines porque no hay patrullas suficientes y las pocas que hay no les dan mantenimiento, aunado a eso no les dan dinero para gasolina”.

Todo esto sucedió en sólo dos meses. Fue el preámbulo de 2017, un año negro para el gremio, en el que robos y asaltos se dispararon.

@hdemauleon

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