Ronda el narco el gabinete de Astudillo

Héctor De Mauleón

En las horas posteriores al asesinato del alcalde de Pungarabato, Guerrero, Ambrosio Soto Duarte, se hizo circular, profusamente, un reporte de inteligencia del gobierno estatal, preparado a partir de “fuentes de inteligencia militar”. Entre otros datos relevantes, el reporte indica que en cuanto el triunfo electoral de Soto Duarte fue ratificado, éste “convocó a varios alcaldes de la Tierra Caliente de Guerrero para llevarlos con Johnny Hurtado Olascoaga, (a) El Pez o El Pescado, líder de una de las últimas células de La Familia Michoacana, el cual también está vinculado con los hechos en Tlatlaya y las ejecuciones en los municipios de Arcelia y Ajuchitlán del Progreso”.

El documento señala que Soto Duarte hizo varios compromisos, “como pagar 3 millones de pesos, siempre y cuando le brindaran protección”, y afirma que el alcalde “también tenía relación con El JP o Don José —el jefe regional de Los Templarios en la Tierra Caliente, “quien estaría avecindado en un rancho en el municipio de San Lucas o Huetamo, Michoacán”.

En su parte final, la ficha hace el perfil político del alcalde asesinado: apunta que perteneció al grupo del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien impulsó su carrera política; que en 2004 renunció al PRI y se afilió al PRD gracias a una invitación de la corriente de Los Chuchos, en la que fungieron “como intermediarias las hermanas Teresa y Beatriz Mojica Morga, la primera ex diputada federal y la segunda secretaria general del PRD nacional”.

El alcalde, continúa el reporte, era compadre del presidente municipal de Acapulco, Jesús Evodio Velázquez Aguirre, y operaba políticamente con uno de sus primos, el diputado local perredista Isidro Duarte Cabrera, ex alcalde de Cutzamala del Pinzón, y con la esposa de éste, la actual alcaldesa de Cutzamala, Karime Benítez.

Fue precisamente en Cutzamala del Pinzón donde fueron a tirar, el pasado 5 de julio, el cuerpo de Sebastián Soto Rodríguez, primo y jefe de seguridad de Soto Duarte, a quien —como relaté ayer en este espacio— torturaron brutalmente y luego asesinaron de dos tiros.

La tarjeta filtrada por el gobierno del priísta Héctor Astudillo deja entrever, pues, que el alcalde perredista de Pungarabato no andaba precisamente en buenos pasos. Por si quedara alguna duda, el propio gobernador subrayó que Soto Duarte hizo el viaje en que perdió la vida “a sabiendas de que había sido reiteradamente amenazado”, y que el viaje fue realizado, “en horas inconvenientes, en una zona de alta peligrosidad”.

Astudillo relató que el presidente municipal tenía una escolta de agentes de la policía estatal, pero no los llevó consigo esa noche: se fue “con solo sus efectivos de la Federal”.

Para concluir, el gobernador dejó en claro que Soto Duarte había ido a Huetamo. Luego recalcó que el crimen fue cometido en territorio de Michoacán (Pungarabato está a menos de 50 kilómetros de Huetamo).

¿La intención evidente del gobierno de Astudillo era rodear de sospecha la muerte del alcalde perredista? En todo caso, el homicidio ocurrido el sábado pasado le vino como anillo al dedo para que un huracán que se gestaba desde el viernes pasado en el puerto de Acapulco pasara inadvertido.

Ese día, en la Zona Diamante, la División de Inteligencia de la Policía Federal, y un grupo de agentes de la SEIDO, lograron aprehender a uno de los 20 objetivos prioritarios de la Estrategia de Seguridad Guerrero: Carlos Alberto Navarrete, El Ruso, líder del Cártel de los Beltrán Leyva en Acapulco.

El Ruso había sido señalado como uno de los principales responsables de la extrema violencia que sacude el puerto. Las autoridades sostienen que era el encargado de la guerra contra el Cártel Independiente de Acapulco, y que mantenía comunicación directa con el capo —actualmente preso— Héctor Beltrán Leyva.

La detención sucedió en un fraccionamiento residencial. El Ruso tenía a su lado una subametralladora, cuatro armas cortas, un kilo de droga sintética, diez kilos de marihuana y nueve equipos de comunicación. Tenía a su lado, también, a una joven: Ximena Bernal Reséndiz, la líder juvenil del PRI en Guerrero y hermana de la titular de la Secretaría de la Mujer en ese estado, Gabriela Bernal Reséndiz. La joven detenida es, por lo demás, hija del ex dirigente del PRI en Acapulco, Jesús Bernal Román.

Con 24 horas de diferencia, dos hechos revelaban con crudeza demoledora que el narco rondaba al mismo tiempo el municipio de Pungarabato, y el gabinete del gobernador.

@hdemauleon

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