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Las elecciones que está perdiendo Osorio Chong

Héctor De Mauleón

Luego de que la precandidata perredista a la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, Aidé Nava, fuera decapitada y su cuerpo apareciera al lado de un mensaje que decía: “Esto le va a pasar a todos los putos políticos que no se quieran alinear y putos chaqueteros”, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró que el gobierno de la República había ofrecido, “incluso por escrito”, seguridad a los candidatos que buscarían un cargo de elección popular el domingo 7 de junio.

Vale la pena citar al secretario: “Sabemos dónde hay una mayor amenaza y por ello es que, incluso por escrito, a algunos candidatos de todos los partidos políticos, en algunos casos especiales, estamos ofreciéndoles el respaldo y apoyo para su seguridad”.

Era el 11 de marzo de 2015. Ese día, Osorio Chong afirmó también que la posibilidad de llevar a cabo el proceso electoral estaba absolutamente fuera de discusión: “Es un mandato constitucional, es el ejercicio de la libertad de decidir de los ciudadanos, y entonces lo que tenemos que hacer como Estado mexicano, es garantizar que se pueda realizar”, dijo.

Cuando el secretario salió a dar esta declaración, además de la perredista Nava habían sido asesinados el precandidato del PRD a una diputación por un distrito de Oaxaca, Carlos Martínez Villavicencio, y la dirigente del PRI en Lagunillas, San Luis Potosí, Cecilia Izaguirre. Había sido secuestrado, también, el operador electoral del PAN Alfonso Ordaz, cuyo cadáver apareció una semana después en San Luis Potosí.

Tras la declaración del secretario —y hasta el pasado 2 de junio— vino una cascada inédita de asesinatos: la más alta en la historia de los procesos electorales que se han verificado en México en tiempos recientes. En Guerrero, Michoacán, Tabasco, Puebla y el Estado de México, perdieron la vida candidatos, precandidatos y operadores políticos (se habían contabilizado 21 homicidios al día de ayer). Poco después de la declaración del secretario Osorio, el INE informó que había detectado 15 mil 134 Secciones de Atención Especial (SAE), de las cuáles 6 mil 656 correspondían a zonas donde se registraban altos niveles de inseguridad: Dichas secciones representaban… 47% más que en el anterior proceso electoral.

El secretario Osorio afirmó sin embargo —19 de mayo—, que el gobierno federal estaba trabajando “para que los casos que lamentamos profundamente no sucedan más”, y dijo que el país no estaba en llamas: “No está incendiado”. Para el último día de ese mes se tenía registro de 70 episodios de secuestro, amenazas, agresiones y ataques a instalaciones ocurridos en trece entidades del país.

El 1 de junio, maestros de la CNTE iniciaron el boicot de las elecciones en 23 ciudades de Guerrero, Chiapas, Michoacán, Veracruz y Oaxaca. En este último estado, los afiliados de la Sección 22, con el rostro cubierto, tomaron por la fuerza el edificio del INE, vandalizaron once sedes distritales, robaron computadoras, destrozaron mobiliario e incendiaron ocho mil boletas que serían empleadas en los comicios.

En Chiapas, maestros de las secciones 7 y 40 del SNTE entraron a las oficinas de las juntas distritales del INE, arrastraron mobiliario y papelería a la calle, y una vez ahí le prendieron fuego.

Ante la falta de resguardo de las instalaciones, y la completa inacción del gobierno local, fueron destruidos también los centros de verificación y monitoreo con que el INE supervisa la exposición en radio y televisión de los partidos —ninguno de estos dijo, por cierto, “esta boca es mía”—.

Ahora faltan tres días. Tres días para las elecciones cuya realización el secretario Osorio dejó absolutamente fuera de discusión.

Y por lo pronto, el INE no tiene acceso a sus instalaciones en Oaxaca: si no las recupera hoy mismo para reinstalar equipos y líneas de comunicación robados o destruidos, el próximo domingo será incapaz de seguir las elecciones en ese estado (suponiendo que los maestros permitan a los ciudadanos instalar las casillas), y no podrá tampoco desarrollar el PREP. La CNTE habrá triunfado.

Se ha anunciado que en estos días cruciales, la CNTE escalará el boicot en Guerrero, Chiapas, Michoacán, Veracruz…

En esta hora en la que se abre una brecha entre la realidad y los discursos, no es mal momento para recordarle al secretario de Gobernación su declaración del 11 de marzo.

@hdemauleon
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