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06/02/2016
01:52
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Retrato de una rebelde

Título: Llamada perdida

Autora: Gabriela Wiener

Editorial: Malpaso

La publicación de una novela como Madame Bovary causó escándalo y azoro en la Francia del siglo XIX, no por la estructura, la audacia literaria, la renovación de un género que ya se repetía, sino por la conducta de la protagonista, adúltera y frenética, al grado de que llevaron a juicio a Gustave Flaubert; no pocas novelas del siglo XX tuvieron no la suerte de ser perseguidas, si de sufrir censura, por la conducta de sus protagonistas (Lolita, Molly Bloom, entre otras); a principios de este XXI Catherine Millet con su autobiografía relata cuántas veces, con cuántos al mismo tiempo, sin que se alterara nadie, sólo la cuestionaron.

La mayoría de las páginas autobiográficas de Gabriela Wiener narran escenas parecidas aunque no tan descriptivas; más bien son el retrato de una joven que antes de salir de la adolescencia imitaba a sus antecesoras en eso de la promiscuidad, sobre todo con el espíritu de mostrar que era una conducta social más que sexual, que sus deseos no eran los que la impulsaban sino su tono desafiante, que pone en duda el ámbito socioeconómico, la vida familiar, su apego a la madre, su reprobación de la escuela, su desencanto por la actitud de sus parejas, ocasionales o más o menos fijas, de hacerse las mismas preguntas que Vargas Llosa en Conversación en la Catedral; aunque el tono disminuye cuando se muda a España, persiste el retrato de una rebelde, alguien que con su conducta reprueba a toda una sociedad, primero en su natal Perú y después en una España que vivió apenas unos años de esplendor y sensación de libertad tras el franquismo, y de pronto se hunde en escándalos de corrupción, decadencia, sordidez.

Libro compuesto por relatos que uno supone autobiográficos, reportajes que hablan de Perú o de España, de la lucha por la vida o la supervivencia; del oficio de escritora, tanto en ficción como en periodismo, en un mundo que menosprecia la literatura o la desvirtúa.

Como es de esperarse, el tono es sombrío, ella misma se pregunta qué buscó y qué encontró, cuestiona la fidelidad, la promiscuidad, prefiere un término ambiguo, como poliamor, pero no lo pronuncia con orgullo, sino con timidez. Es el retrato de una desilusionada y de toda una generación.

Pero en los dos últimos capítulos se muestra emocionada de hablar con dos escritoras menores, a las que admira: Corín Tellado (sin la gracia de Cabrera Infante) e Isabel Allende. Allí se acaba la rebeldía.

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Poesía y pensamiento

Autora: Santa Teresa de Jesús

Editorial: Alianza Editorial

Santa Teresa se ganó la inmortalidad por uno solo de sus poemas, pero todos los incluidos en esta antología tienen la misma sensualidad (aunque sus temas sean religiosos), la perfección rítmica, la acentuación; la prosa tiene los mismos humor y rigor pese a que parezcan prédicas; no tiene desperdicio; por suerte un neoeditor no modernizó la ortografía, pero en algunos versos suprimieron diéresis necesarísimas.

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Andanzas y visiones españolas

Autor: Miguel de Unamuno

Editorial: CNCA

Pichicateado de casi todas las bibliografías de Unamuno, este conjunto de artículos periodísticos tiene el mismo vigor y el tono exaltado de, por ejemplo, Vida de Don Quijote y Sancho, pero la visión es más optimista, y a ratos hasta alegre; la introspección cede a ratos para que se contemplen los paisajes de una España que se negaba a perder características antiguas; lo mejor: las distintas formas de la poesía.

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La dignidad encantada

Autora: Silvia Gurrola Bonilla

Editorial: Planeta

Una observadora inteligente que debe estudiar las costumbres en Mozambique, en vez de hacer un libro cruel sobre la explotación de las mujeres y la iniquidad, escribió una bella novela sin las escenas desgarradoras de Henning Mankell, en que la protagonista logra vencer clichés, hace que el marido cambie su conducta, y que los lectores entiendan qué es igualdad de género. Edición limpia y casi sin erratas.

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 Cartilla ciudadana

Coordinador: Enrique Florescano

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Los clásicos afirman que el poder marea; Tito Monterroso ejemplifica con los que dan saltitos y creen que vuelan; pese a que nuestras leyes aseguran equidad y castigan los abusos, los derechos ciudadanos son violados constantemente por otros ciudadanos, por funcionarios deshonestos, por agentes de tránsito, por jefes, hasta por vecinos. Esta cartilla intenta que, cuando menos, los de a pie sepamos derechos y obligaciones.