Pequeña gigante

Eduardo Camarena

La mexicana Ibeth Zamora dio una demostración de combatividad, poderío, recursos técnicos y contundencia para vencer a la valiente japonesa Mari Ando por nocaut técnico en seis episodios, el sábado anterior en Metepec, Estado de México.

‘La Roca’, como apodan a esta boxeadora mexicana nacida en San Cristóbal Huichochitlán, Estado de México, confirmó por qué es una de las mejores del mundo, libra por libra, en la actualidad. Su actuación fue sobresaliente, ejecutó la técnica del boxeo con alta calidad, fue certera, inteligente, precisa, intuitiva y convincente, para realizar exitosamente la sexta defensa de su título mundial de peso minimosca del Consejo Mundial de Boxeo.

El cuadrilátero de 6 metros le quedó chico a la campeona mexicana. Su pequeña figura de un metro y 57 centímetros se agigantó en cada golpe disparado, en cada finta, en sus movimientos simétricos, coordinados y en sus impactantes combinaciones que pulverizaron a su aguerrida retadora.

Todos los golpes que existen en el repertorio boxístico fueron ejecutados brillantemente por Zamora, con rapidez y precisión, con prestancia, porte y elegancia. La nipona Mari Ando opuso resistencia, fue tenaz y combativa, pero sucumbió ante la mayor fortaleza física y capacidad técnica de su contrincante.

Ibeth Zamora ratificó su dominio en la categoría de las 105 libras —47 kilos 627 gramos—. Su peso específico y talla de gran boxeadora, claro está, superan por mucho su peso corporal y diminuta complexión física, pues su estampa crece y se agranda en cada pelea.

México es actualmente la primera potencia mundial en el boxeo femenil.

La calidad de las campeonas aztecas es reconocida en todo el planeta. Jessica Chávez y Zulina Muñoz en peso mosca; Anabel Ortiz, en peso mínimo; Kenia Enríquez, en minimosca; Yazmín Rivas, en peso gallo. ‘La Roca’ encabeza la selecta lista de las mejores y se disputa el sitio de privilegio con la campeona mundial de peso ligero, Delfine Persoon, de Bélgica.

Ella es un ejemplo de superación, entrena con máxima dedicación y disciplina, quiere hacer historia en el boxeo profesional y no descuida detalle alguno en su carrera. Su ambición profesional no parece tener límites.

Ella lleva con orgullo sus raíces indígenas, su origen otomí y no sólo quiere triunfar en el boxeo —lo está logrando— para su beneficio personal y su familia, sino también para ayudar a mejorar la calidad de vida de su comunidad. Ibeth Zamora Silva es un ejemplo en el boxeo y el deporte mexicano y mundial.

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*En la imagen Ibeth Zamora defendió su título minimosca con gran actuación

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