Estará en juego

Eduardo Brizio

El próximo sábado, en punto de las 17:00 horas, en el estadio Azul, tendrá lugar un duelo más del llamado Clásico Joven del futbol mexicano. Se le atribuye a Gerardo Peña, aquel legendario narrador de Televisa, haberlo bautizado de esa manera.

La gran rivalidad entre estos dos equipos inició en la final de la temporada 1971-1972, en la cancha del ‘Coloso de Santa Úrsula’, a un solo partido. No están ustedes para saberlo, pero mi hermano Arturo y yo tuvimos la dicha de ser testigos presenciales de la historia, disfrutando del duelazo en vivo y a todo color.

Resulta que el árbitro era don Arturo Yamasaky Maldonado y en las bandas le acompañaban, el teniente coronel Mario Rubio Vázquez y con la otra bandera (mi papá) Arturo Brizio Ponce de León.

Temprano en el encuentro, un disparo de fuera del área de Cesáreo Victorino hizo temblar el travesaño de la meta defendida por Prudencio el ‘Pajarito’ Cortés, y el balón (aparentemente) botó dentro, pero, el tanto no fue concedido. Curiosamente, la polémica jugada ocurrió en la portería que no le correspondía a nuestro progenitor. ¡Otra suerte! (Le tocó a Mario Rubio).

Sin embargo, La Máquina Celeste les caminó por encima a los de Coapa derrotándoles categóricamente al son de 4 goles por 1, con una gran actuación del ‘Mariscal’ Fernando Bustos. El único tanto azulcrema fue conseguido de cabeza por Enrique Borja, cuando agonizaba el encuentro.

Pero “juego que tiene desquite... ni quien se pique”, y luego de 40 años, las Águilas humillaron a los Cementeros cuando, en el mismo escenario, con 10 hombres, lograron la igualada en los últimos minutos, para después ceñirse la corona en los fatídicos disparos desde los 11 metros.

Pasaron los años y por esas cosas que tiene la vida, en alguna ocasión tuve la dicha inicua de arbitrar un Clásico Joven. En el vestidor, Miguel Ramos (mi asistente de línea y hermano de Felipe) me confió: “No te preocupes, el Cruz Azul vs. América siempre es fácil de arbitrar”, y así fue. Ese partido lo pité sin tarjetas.

Y es que, la verdad, entre tanta rivalidad, no recuerdo una batalla campal o algo así. Lo más que ha pasado ha sido una corretiza de Miguel Sabah, cuando ya había terminado el partido, y que no sé porqué, lo suspendieron 7 juegos.

Hagan sus apuestas. La cabeza de Sergio Bueno... estará en juego.

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