Cuando la marihuana se legalizó allá y aquí no

Catalina Pérez Correa

Análisis

Varios estados de la Unión Americana aprovecharon las elecciones presidenciales para realizar referendos sobre la legalización de la marihuana. Cinco estados (Arizona, California, Maine, Massachusetts y Nevada) sometieron a votación la regulación de la marihuana para fines recreativos. Otros cuatro (Arkansas, Florida, Montana y Dakota del Norte) lo hicieron para marihuana médica. Al cierre de esta edición, Florida y Dakota del Norte habían aprobado legalizar marihuana para fines medicinales y California con fines lúdicos. Los demás estaban aún por definirse, pero con buenas posibilidades de aprobarse.

En el caso de California, la propuesta propone permitir a los adultos mayores de 21 años poseer hasta 28.5 gramos de marihuana (u 8 gramos de concentrado de marihuana), y plantar 6 plantas en sus casas (siempre y cuando no esté visible desde lugares públicos). Además, permite fumar marihuana en lugares que cuenten con licencia y vender en negocios que cuenten con ciertas características y licencias.

En Florida, que requería un voto de más de 60%, se aprobó la iniciativa que permite el acceso a la marihuana a personas con cáncer, glaucoma, VIH/sida, Parkinson, esclerosis múltiple u otras condiciones médicas debilitantes.

Para México, el resultado de estas elecciones es muy importante. Si bien la marihuana para fines recreativos ya es legal en 4 estados de la Unión Americana, y en 24 para fines medicinales, estas elecciones implican una separación abierta de la política prohibicionista. Se trata de estados que buscan la regulación del consumo para fines recreativos entre adultos abriendo la brecha para la regulación plena de planta. Arizona y California son especialmente importantes pues comparten frontera con México. California además ha sido uno de los principales consumidores de marihuana mexicana, aunque nuestro producto ha ido perdiendo mercado frente a la oferta local. Nadie quiere comprar marihuana ilegal y la única razón por la que se compra es porque no hay alternativa.

El voto favorable de estos referendos son una mala noticia para México si todo permanece igual aquí en términos de la prohibición. Somos unos de los principales productores de marihuana en la región y, de no tener quien compre nuestra marihuana afuera, habrá más oferta en el país. Más oferta significa, a la vez, una disminución del precio, lo que hará más accesible el producto para poblaciones, como los jóvenes. No hacer nada acá significa poner en mayor riesgo a quienes supuestamente se busca proteger con la prohibición.

Estados Unidos ha optado por una estrategia de regulación que permite que las personas que deciden consumir se informen sobre los riesgos del consumo y sobre lo que están consumiendo. En México pisamos el acelerador con los resultados ya conocidos: más muertos, menos seguridad y menos recursos para los temas importantes. Con mercados legales de marihuana lúdica ahora en nuestra frontera, mantener la prohibición pasa de lo absurdo a la franca autodestrucción. Regular la marihuana es ya inevitable y a estas alturas lo único que estamos haciendo es dándole tiempo a la industria estadounidense para robustecerse y dominar el mercado internacional.

@cataperezcorrea

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios