Petra, la famosa muñeca de la calzada San Antonio Abad

Mochilazo en el tiempo

Por varias décadas, todo aquel que pasaba caminando, en auto, transporte público o en el Metro, hacía una pausa para voltear a ver a la famosa señora robusta con un rodillo el cual movía de arriba a abajo, en las cercanías del Metro San Antonio Abad, rumbo al Centro. La muñeca mecánica fue todo un referente de la zona para varias generaciones y un rotundo éxito publicitario

Texto y fotografía actual: Carlos Villasana y Ruth Gómez
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
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Entre las estaciones del Metro Chabacano y San Antonio Abad, había una muñeca mecánica que llamaba la atención de chicos y grandes: Petra. Aunque todavía se debate si representaba a una ama de casa o a una empleada doméstica, la muñeca de vestido rojo con puntos blancos era la forma en la que el local "Casa de Petra" se publicitaba. Era tal la curiosidad que generaba que muchos citadinos visitaban el pequeño negocio sólo para conocerla.

Eduardo Caballero, encargado desde hace 15 años del establecimiento que repara y vende electrodomésticos, contó a EL UNIVERSAL que en la época en la que la familia Ocampo abrió el local, Petra era un nombre muy popular y se podía escuchar por doquier. "¡Ay! Petra ya descompuso la licuadora" o "¡Ay! Petra ya rompió el vaso" y decidieron utilizar el famoso slogan: "Si Petra la descompone, Casa de Petra se la compone".

La muñeca fue construida por el dueño de este local y su hermano, quien era arquitecto. La unión del gusto por las manualidades y los conocimientos profesionales idearon a Petra. Esta muñeca está construida de malla ciclónica y yeso; es decir, una capa y una capa. Corría sobre unos rieles que facilitaba el traslado para ponerla en el exhibidor. "A veces, cuando la movíamos de un lado a otro, se activaba el motorcito que prendía el rodillo y nos teníamos que quitar rápidamente porque si no nos pegaba", cuenta entre risas Eduardo.

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Petra en la década de los noventa. El faldón, oculto detrás de la leyenda con la publicidad del establecimiento, nunca fue terminado.

Petra daba miedo a varios niños

Según el encargado, dentro del taller se podían ver moldes con los que el señor Ocampo fue definiendo el rostro de Petra y Petronila, una muñeca que simularía ser la hija de Petra, pero que nunca se finalizó. Petra era una muñeca mecánica de casi dos metros de largo, con una mano sostenía una licuadora y con la otra el temible rodillo; varios niños llegaban con miedo a la tienda porque sus padres les decían que Petra les pegaría si se portaban mal.

"Mis primos y yo nos acomodábamos como sardinas en un Dart 62 amarillo, donde mi tío Edmundo soportaba los gritos de nueve chamacos en una suerte de ping pong del asiento trasero. ‘A los chamacos que se portan mal, esa señora los regaña con un rodillazo en la cabeza’, exclamaba mi tía Coty, con calma. Una tarde, en el coche sardina, observamos a un indigente debajo de la famosa Doña Petra. Mis primos y yo no dábamos crédito. Su primera víctima oficial yacía inconsciente debajo de esa monumental hembra embravecida. Quién sabe por qué, pero ese día vi sus ojos más grandes y con un velo de satisfacción, que me ocasionó posteriormente pesadillas", narró Mario Mejía en un reportaje para EL GRÁFICO en agosto de 2008.

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Vista del rodillo que aterrorizaba a chicos y grandes, donde se podía leer "Aquí está Petra". Crédito: Mario Mejía  y Casa de Petra.

Fue referente de una zona 

Un mes después de que se realizara dicho reportaje, el dueño del establecimiento falleció y la muñeca fue retirada del exhibidor, ya que se redujo el espacio del negocio. Eduardo recuerda que uno de sus clientes le contó que en el metro Chabacano había preguntado por la salida más cercana a la "Casa de Petra" y hasta había descrito a la muñeca, y que le habían contestado: "Ya sé de cuál me habla, pero creo que el negocio ya no está".

Petra era lo equitativo a una botarga, llamaba la atención de cualquier persona que transitara —a pie o en algún medio de transporte— sobre la Calzada San Antonio Abad, por eso, cuando la quitaron mucha gente dio por hecho que el negocio había cerrado.

En la actualidad la muñeca se encuentra en casa de uno de los nietos del señor Ocampo, quien había propuesto volver a poner a Petra en el recibidor o en la marquesina del local, pero tanto el peso como el tamaño de la estructura impiden que eso pase.

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Eduardo Caballero, encargado del local desde hace 15 años. Entre sus planes a futuro se encuentra mandar a hacer a Petra ya sea en botarga o en un inflable parecido a los que se utilizan para adornar las casas en Navidad. Por el momento, mandó a pintar un mural en las cortinas del negocio donde se aprecia el slogan.

La Casa de Petra

El local abrió desde hace 65 años y desde sus inicios se han dedicado a la reparación y venta de electrodomésticos. Las repisas del negocio exhiben planchas de metal. También se pueden observar licuadoras antiguas, ventiladores, hornos de microondas y piezas de repuesto.

"Mi abuela planchaba con una de esas, tenía que poner a calentar la plancha en carbón y después poner una franela sobre la ropa para poderle quitar las arrugas. Ahora uno conecta éstas y ya", narró una clienta de la tercera edad mientras le entregaban su plancha.

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Petra llegó a ser tan famosa que en la década de los setenta el libro “Las grandes ciudades” de Time Life dedicó una fotografía a doble página de Petra. Crédito Great Cities Mexico City, Time Life.

El avance tecnológico los ha llevado a capacitarse constantemente con diversas marcas para comprender el funcionamiento de los nuevos aparatos, porque "hoy en día, la línea blanca también es desechable". Eduardo nos comenta que el horno de microondas es el aparato más complicado de reparar porque se tiene que ser muy cauteloso, cualquier descuido podría causar la muerte del técnico que lo esté checando.

"A mí me gusta mucho mi trabajo porque nunca es rutinario, siempre me tengo que estar actualizando. Es como yo les digo a mis hijos, no hay que dejar que un día se nos vaya sin aprender algo nuevo. No importa si es un chiste, una fórmula o algo histórico, pero que sea algo que nos ayude a salir adelante", concluyó Eduardo.

En esta enorme ciudad existen grandes edificios y monumentos, pero también hay historias en las que un juguete mecánico llega a convertirse en todo un referente de una zona, de una época y de una generación. Petra se podría considerar una invitación para que todos aquellos creativos que tienen una idea en mente la desarrollen como lo hicieron los hermanos Ocampo; ellos utilizando su ingenio crearon a una muñeca mecánica que ayudó a que su negocio redituara y, a pesar de que han pasado ocho años sin estar en exhibición, la gente la sigue recordando y acudiendo a su establecimiento.

 

Fotografía antigua: Colección Villasana–Torres y Archivo fotográfico de EL UNIVERSAL.

Fuentes: Entrevista con Eduardo Caballero, encargado de "Casa de Petra" y artículo "Petra, del miedo a la admiración" de Mario Mejía publicado el 3 de agosto de 2008 en EL GRÁFICO.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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