Margarita Zavala: ¿continuidad o diferenciación?

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

El 14 de junio de 2015 en su canal de Youtube la ex primera dama anunció su interés por buscar la presidencia de la república, con un video muy pobre en cuestiones mercadológicas, una vestimenta negra y acercamientos en varias ocasiones a su anillo de bodas, enviaban un claro mensaje relacional; “Felipe Calderón Hinojosa”.

Su equipo de asesores de comunicación identificaron los graves errores y corrigieron el camino, apostando por un cambio sustancial en la imagen de los mensajes de la precandidata, empleando colores más vivos y explotando la coyuntura en la agenda pública del sector femenino.

El panorama de Zavala mejoró, se convirtió en una seria aspirante según las encuestas de opinión y en la principal contendiente de AMLO, incluso después de la polémica desatada meses atrás por los cuestionamientos del tabasqueño ante la vinculación Zavala-Calderón, a lo que Margarita mencionó que ella era una persona independiente y lo calificó de “machista”.

Sus números crecían ante las probabilidades de que Hillary Clinton llegara a la presidencia de EU, pues dicha situación le hubiera permitido robustecer su línea discursiva de que México estaba listo para tener una primer mandataria, pero los cálculos no fueron acertados.

El triunfo de Donald Trump representó no únicamente un duro golpe para Margarita, también reflejó un impulso para López Obrador, pues ante la polarización de la opinión pública resultó beneficiado.

Así lo demostró una encuesta (El Economista) en febrero de 2017 en la cual la panista obtiene un 23.7 contra el líder nacional de Morena con 25.8 puntos, siendo la primera vez que aparece arriba de Margarita, al menos en este sondeo.

Es bien sabido que la imagen de un político no se aísla a su persona, intervienen distintos factores como lo son el partido político, la trayectoria y por supuesto, la familia.

En la búsqueda del repunte de su esposa, el ex presidente Felipe Calderón (quién a diferencia de otros presidentes, se ha mantenido presente en la vida pública del país después de su mandato) ha optado por involucrarse directamente en la campaña de Zavala, lo cual no tardó en provocar reacciones.

El 28 de febrero pasado, Calderón anunció que donaría su pensión presidencial a la organización “Aquí nadie se rinde” que lucha contra el cáncer infantil, que en lugar de verse como un gesto de caridad se interpretó como una acción de promoción, pues lo hizo 4 años después de haber dejado el cargo.

Justo en los primeros días de marzo de éste año, se dio a conocer el escándalo de la constructora brasileña Odebretch en México, debido a que en una investigación realizada por Mexicanos unidos contra la corrupción, se presume que estuvieron involucrados Calderón Hinojosa y Lula da Silva en beneficiar a la empresa para realizar inversiones (El País, 2017).

Es preciso apuntar su impacto y repercusión en la imagen de Zavala, no se limita a los últimos acontecimientos incluido el mostrarse en un supermercado como un ciudadano común que puede salir a la calle y los ciudadanos le piden tomarse fotografías.

Su aparición mediática trae consigo irremediablemente los recuerdos de su sexenio, la guerra contra el narcotráfico, los miles de muertos y desaparecidos, el caso de la guardería ABC, los dos Secretarios de Gobernación fallecidos e incluso, el abandono en el que dejó a la entonces candidata de su partido Josefina Vázquez Mota, quien quedó relegada al tercer sitio en 2012.

Por si fuera poco, Margarita Zavala ha optado por la continuidad de la estrategia que implementó su marido en 2006, encaminar su mensaje a un enemigo fundamental que es AMLO. Tal situación quedó confirmada el pasado 25 de Febrero cuando en un discurso mencionó que “ella es la única opción para derrotarlo”, aunado al comentario de que cuando Felipe y ella caminan por las calles, las personas les dicen “los extrañamos”.

Las dos jugadas de Zavala para concretar un triunfo denotan riesgo.

La primera de incorporar a su marido como un activo político promocional es dudoso, pues habría que revisar las encuestas de opinión y de la percepción que los ciudadanos mantenían de Calderón y de su gobierno.

En noviembre de 2012, Roy Campos titular de Consulta Mitofsky declararía que los mexicanos encuestados de 2007 a la fecha consideraron que Calderón no tuvo las riendas del país por tres factores; políticos, económicos y de seguridad.

La segunda, de golpear constantemente Andrés Manuel para intentar desgastarlo, hoy las circunstancias son muy distintas a 2006, a 11 años de distancia la diferencia es que AMLO se ha mesurado e incluso ha atraído adeptos importantes del sector empresarial y se muestra como una alternativa distinta a los partidos que ya han gobernado al país.

Margarita debe considerar lograr un equilibrio, tratar de desmarcarse notoriamente de su esposo se vería incongruente y poco creíble, aumentando la desconfianza hacia su persona. Asumirse como una continuidad de proyecto Calderonista es adquirir de lleno con todas las críticas que carga ese periodo.

Finalmente y no menos importante, los Calderón no deben de descuidar la dinámica partidista (donde tienen muchos detractores) pues dentro de Acción Nacional, Ricardo Anaya no baja la mano para 2018 y de ganar elecciones cruciales en junio próximo, podría desplazarlos, no sólo dentro sino fuera del partido, reduciendo dramáticamente sus esperanzas presidenciales.

 

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