¿Para qué el Constituyente de la CDMX?

Lilia Aguilar Gil

La anhelada reforma política puede brindar la oportunidad al gobierno de la Ciudad de México de ejercer facultades que no tenía a diferencia de otras entidades de la República, sin perder su particularidad de ser sede de los poderes federales. Sin embargo, hasta el momento la reforma sólo nos otorgó la posibilidad de contar con una Constitución. Todo lo demás, es todavía una moneda echada al aire.

Quienes vivimos en la CDMX tenemos la oportunidad de elegir quién redactará un marco normativo sin trampas, que incluya derechos complementarios y de vanguardia, éxitos de las pugnas sociales capitalinas. Pero por ahora esto es aspiracional, porque una Constitución garantista y progresista quedará supeditada a la forma de elección de los constituyentes, que básicamente sigue viciada por los partidos políticos y sus intereses.

Para contar con una Constitución progresista y garantista es indispensable que [email protected] constituyentes sean personas cuyo expertise se refleje en el análisis, redacción y discusión. Más allá de intereses particulares o de las cúpulas partidistas, se requiere que nuestros constituyentes sean dignos en su función. [email protected] [email protected] de la gran capital esperan gente activa, participativa propositiva, analítica y pensante; no necesitan “representantes” cuya única aportación sea pinchar un botón o levantar la mano izquierda mientras pactan acuerdos con la derecha.

A estas alturas del proceso constituyente y si el sentido del voto no cambia radicalmente, podemos vislumbrar quiénes redactarán la primera Constitución de la capital. Encontramos muchos nombres conocidos, candidatos nuevos y valiosos, así como gente que por décadas se ha desarrollado en la política nacional y capitalina, pero no todos han demostrado ser fieles defensores de los intereses de [email protected] [email protected], vaya, algunos han sido traidores de sus propios ideales y de sus propias palabras, y existen otros que no tienen la mínima idea de la importancia de la labor que se les encomienda.

Todo ello es resultado de las negociaciones internas de los partidos, lo que nos hace pensar: ¿es el Constituyente necesario o sólo es un espacio más para acomodar “cuadros”, “cuates” y hasta parejas de los líderes de los partidos políticos?

Preocupa que entre [email protected] [email protected] encontremos personajes que, siendo asambleístas, [email protected], [email protected] u ostentando otros cargos públicos, se han caracterizado por su permisividad, confundida con inherente pasividad, en momentos en los que era imperativo defender el interés público. Personajes que se decían defensores del pueblo, mientras trabajaban para el Estado opresor.

También preocupa la paridad de género simulada y las candidaturas independientes con interrogantes, en cuya lista resultó que únicamente una, de los ocho candidatos, es mujer.

También preocupa la falta de propuestas serias y factibles. Las plataformas electorales que presentan los partidos para la CDMX carecen de ideas que combatan los principales problemas de la Ciudad, especialmente en los partidos de izquierda y los partidos pequeños.

Por mi parte, como ciudadana sigo de cerca el proceso constituyente, como lo hice cuando fui diputada federal al ser una de las legisladoras que abonó a la reforma constitucional del DF al presentar una iniciativa, razonada con académicos, en la que propusimos varios temas retomados en la reforma aprobada: la inclusión del principio de capitalidad a través del cual la CDMX sería la encargada de proveer servicios básicos y de seguridad pública a los poderes federales, cuyo costo sería financiado por la Federación, de tal suerte que los capitalinos no se vean afectados por ser el sitio natural donde convergen las protestas sociales y donde transitan miles de personas provenientes de la zona metropolitana.

Presenté mi experiencia, conocimiento, así como mi interés por estructurar una propuesta viable de la mano de quienes tienen años proponiendo soluciones para esta Ciudad. Hicimos un trabajo profundo para que los aportes del PT a la Constitución de la CDMX sean no sólo una línea de pensamiento, sino un análisis real de la Ciudad y también una propuesta para resolverlos, dejando atrás una oposición ambigua, vieja y sin razón.

Y eso es lo que esperamos de todos los partidos políticos, no el ataque o el apoyo sin razón: un proyecto razonado de la Ciudad.

Ante las deficiencias de la conformación de la Asamblea Constituyente, los ciudadanos debemos ser activos, proactivos y participativos. Porque de lo contrario, una democracia sin participación ciudadana, es una simple ilusión.

Maestra en Administración Pública por la Universidad de Harvard

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