Rulfo, una mirada privilegiada

Ulises Castellanos

2017. Cien años del nacimiento de Juan Rulfo. Todos lo hemos leído pero pocos saben que además de escritor, Rulfo también fue un excelente fotógrafo. Más de 6 mil negativos atestiguan su obra.

Fueron casi 20 años de narrativa visual atrapados por su mirada entre 1940 y 1958. A través de su ojo, Rulfo nos comparte nostalgia, desolación y enorme sensibilidad para retratar su tiempo. Trabajó siempre con una Rolleiflex, cámara alemana de formato medio diseñada para profesionales en los años 30.

A sus 22 comenzó a tomar imágenes. Las primeras las hizo en sus largos trayectos a Euzkadi, empresa de llantas donde trabajaba como capataz.

Publicó por primera vez sus fotografías en la revista América, en 1949, justo un año después de casarse con Clara Aparicio. Recordemos que es en 1953 cuando sale a la luz su primer obra escrita, El llano en llamas (libro que reúne 15 cuentos, siete ya publicados en América y ocho nuevos).

Aunque escribe y hace fotografías en esos mismos años, el resultado de su obra corre por canales distintos. Su lenguaje visual va de la mano del realismo mágico. Rulfo retrata un México posrevolucionario en pleno desarrollo económico y social. Rulfo tiene una mirada limpia, sin prejuicios estéticos o convencionales. Es un creador libre.

Expone por primera vez en Jalisco en 1960, ahí presentó unas 20 imágenes en blanco y negro, paisaje y retratos fundamentalmente. Pero fue en 1980 cuando se presenta su obra a nivel nacional, cuando el Palacio de Bellas Artes organizó una gran exposición-homenaje, reuniendo 100 fotografías de este enorme escritor y fotógrafo nacido en 1917.

La mirada de Rulfo competía entonces con los afamados fotógrafos Manuel Álvarez Bravo y Gabriel Figueroa. Sin embargo, el estilo de Juan Rulfo era único. Se han publicado varios libros que reúnen su mirada, pero el más reciente lo hizo la editorial RM en 2010, en tres idiomas y se tituló 100 fotografías de Juan Rulfo. La selección de dichas fotografías corrió a cargo del curador inglés Andrew Dempsey y del crítico italiano de arte contemporáneo Daniele De Luigi.

Uno de los trabajos fotográficos de Rulfo que a mí más me gusta, independientemente de sus paisajes rurales; es el trabajo que hizo en Nonoalco sobre los ferrocarriles. Rulfo documentó por aire y por tierra aquel paisaje de vías y sus trabajadores, antes de que aquello desapareciera para dar paso a lo que hoy conocemos como la zona habitacional de Tlatelolco.

Cuando uno ve esas imágenes, inmediatamente se percibe una perfecta composición, ritmo, contraste y textura, sin dejar de lado el contexto de aquel México de mediados de siglo.

Rulfo hizo miles de fotos, pero el interés de su mirada estaba en el paisaje urbano y rural, los pueblos y su gente. Creo que todo estudiante de fotografía de hoy en día, debe acercarse a su obra para buscar inspiración y conocer lo que este fabuloso escritor y fotógrafo hizo cuando rondaba los 30 años de vida.

Al final, Rulfo falleció aquí en la Ciudad de México, el 7 de enero de 1986. Este 2017 celebramos sus 100 años de haber nacido y es un buen momento para volver a leer sus obras y ver sus imágenes.

Los invito a conocer la Fundación que lleva su nombre, desde donde podrán saber todo sobre Rulfo. Ellos recomiendan asomarse también a la biografía escrita por Alberto Vital, Noticias sobre Juan Rulfo, para quien quiera saber más de este enorme mexicano.

@MxUlysses

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