Siria: paz evasiva

Nouhad Mahmoud

Decenas de miles de sirios han huido de Aleppo y la región circundante, ante el avance de las tropas del régimen y sus aliados, bajo fuertes ataques aéreos rusos. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo que 70 mil podrían estarse dirigiendo hacia la frontera después de los nuevos acontecimientos.

La semana pasada, tropas sirias, junto con sus aliados libaneses e iraníes, rodearon completamente la zona rural al norte de Aleppo, cortando la principal ruta de abastecimiento que une a la ciudad más grande de Siria con Turquía. Los expertos temen que el objetivo sea matar de hambre a la población hasta su rendición, como fue el caso en distintas ciudades durante la sangrienta guerra civil.

Los ataques aéreos rusos fueron intensificados noche y día, bombardeando sitios militares y civiles, destruyendo infraestructura y haciendo la vida imposible para aquellos que permanecieron en la ciudad golpeada. Un observador dijo: “…Se siente como que un asedio a Aleppo está por comenzar”.

Aleppo sería el más grande premio estratégico en años para el gobierno de Al-Assad, en un conflicto que ha cobrado la vida de más de 300 mil personas y que ha llevado a 11 millones de personas a abandonar sus hogares.

La nueva campaña coincidió con la convocatoria para la conferencia de Ginebra 3 con el fin de solucionar el conflicto sirio. Las partes, incluyendo últimamente a los rusos, defendieron encontrar una solución política para la larga guerra. Los estadounidenses accedieron y aceptaron la mayoría de las propuestas de Sergei Lavrov, el ministro de Exteriores ruso. Sin embargo, parece que la apuesta estaba en otro lado: en el territorio sirio. El bombardeo intensivo e indiscriminado ruso jugó un papel decisivo en cambiar la ecuación en el terreno y, sin apoyo aéreo, las fuerzas de la oposición serán aniquiladas. Entonces el régimen y su eje impondrán su solución “política”, como sucedió en Chechenia, causando el ascenso al poder de Vladimir Putin en los noventa.

Sería poco realista resumir las negociaciones en Ginebra como fueron previstas por Stefan di Mistura, el enviado internacional. La oposición no puede aceptar el dictado del gobierno de Al-Assad y el régimen se siente alentado por su nuevo logro. Ninguno de los dos lados está dispuesto a encontrar un terreno común en esta etapa. Miles de refugiados están varados en la frontera y el gobierno turco está limitando la entrada únicamente a casos de emergencia. Con 2.7 millones de sirios en Turquía, huyendo del conflicto, los oficiales turcos quieren compartir la carga con otras naciones. Están ayudando a establecer campos de refugiados dentro del territorio sirio, pero con el avance de las fuerzas del régimen, nuevos arreglos deben llevarse a cabo bajo los auspicios de la ONU para proteger la población. La crisis de refugiados escalará y la vecina Europa enfrentará sus efectos. Tal vez llegó el tiempo de que la comunidad internacional tome una postura seria y decisiva y aborde la crisis siria con determinación en los niveles político y humanitario.

Aun si las partes sirias están exhaustas y la oposición está abrumada por la intervención externa, los poderes regionales no aceptarán la derrota total para sus políticas e intereses. Darle la victoria a Irán en Siria será resistido por árabes y turcos. El levantamiento de la población en Siria en 2011 fue contra el régimen corrupto y dictatorial. Ahora, después de cinco años de sacrificios, el rechazo es aún más intenso y radical. Las nuevas olas de familias desplazadas generarán nuevos reclutas para la guerra y los insurgentes sirios no se dejarán por la máquina demoledora rusa por mucho tiempo.

El eje Moscú-Damasco-Teherán eligió la solución militar, incluso cuando sus diplomáticos hablaban de paz. Los rusos, bajo el presidente Putin, no son conocidos por apoyarse primeramente en la diplomacia. Las acciones iraníes en toda la región niegan sus proclamadas buenas intenciones. El régimen sirio no puede negociar su fin. Todo indica que nos estamos dirigiendo hacia una escalada y larga guerra en Siria. Las esperanzas para una paz eminente se están evaporando ante el calor de las bombas.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

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