Aurelio Nuño, entre la juventud y la experiencia

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Después de las duras críticas y opiniones recientes que se derivaron de los cambios en el gabinete presidencial, el joven político de 37 años que captó la atención de los reflectores se llama Aurelio Nuño Mayer.

Inevitable es realizar un comparativo de imagen entre los dos últimos personajes que ocuparon la Secretaría de Educación, pues el contraste y la distancia existente entre ambos es notoria. Su antecesor Emilio Chuayffet con sus más de 60 años de edad y larga trayectoria política, se mostró como una persona experimentada y simpática. En cuanto al contexto que vivió en su cargo, fue adverso ya que durante los 3 primeros años del sexenio se discutió y aprobó la reforma educativa y se presentaron los conflictos magisteriales más fuertes. A pesar de lo anterior, llamó la atención la falta de protagonismo de Emilio, pues decidió aparecer solo hasta el final de su gestión al frente de la SEP.

Por otro lado el titular vigente de la Secretaria de Educación nos deja ver cambios de imagen palpables en el último año que tienen un significado. En 2014 cuando Nuño Mayer se desempeñaba como Jefe de la Oficina de la Presidencia, a pesar de no presentarse mucho ante las cámaras, se le pudo apreciar con mayor peso y una cabellera con una tonalidad oscura y uniforme. Hoy sus características físicas han cambiado, con un menor peso comunica salud y energía, además se le observan destellos de canas las cuales transmiten madurez, esfuerzo y desgaste. Conociendo que no es un inexperto en cuestiones de marketing (pues desempeñó dichas labores en la campaña presidencial) se deduce que busca transmitir un equilibrio entre juventud y experiencia, rasgos bastante rentables si se combinan.

Es importante mencionar que la fuerza mediática que despliega Nuño, no se compara con la que tuvo Chuayffet. Desde el inicio de sus funciones en su nuevo cargo, Aurelio ha iniciado una gira por las distintas escuelas del país, evidenciando cercanía de parte de la autoridad educativa hacia los directivos, maestros y alumnos, visitando comunidades alejadas y mostrando la parte humana del político. Es preciso aclarar, que lo anterior se puede interpretar de dos formas; que el nuevo Secretario se ha tomado en serio su papel y que buscará consolidar la reforma educativa (argumento que intentará apuntalar su equipo de trabajo) y por otra parte, que el Secretario se encuentra haciendo campaña anticipada rumbo a 2018 (premisa central de sus detractores).

En su vestimenta, Aurelio tiene rasgos interesantes que vienen a refrescar la imagen política pero que no se reflejan en una evidente diferenciación. Los trajes Slim fit actuales con los que el Secretario aparece combinados con las características corbatas tradicionales, continúan con la congruencia del mensaje equilibrado que busca posicionar. Empero, hay un elemento distintivo que pocas veces se aprecia pero que tiene su justo valor, el reloj. Nuño ha lucido en varias ocasiones desde que asumió el cargo, un reloj rojo muy llamativo, que a simple vista lo podríamos asociar con su partido, pero si analizamos el factor de personalidad, el estilo nos da una señal de accesibilidad y vitalidad.

Descifrando la personalidad de Aurelio Nuño Mayer, podemos detectar formalidad y seriedad que algunos podrían señalar como falta de empatía. Refleja una estructuración en sus discursos y argumentación lógica de sus respuestas, donde las frases “Reforma Educativa” y “Disposición al diálogo” han sido las más implementadas mostrando con ello la prioridad que tienen ambas en sus planes. En cuanto a los ademanes que acompañan sus intervenciones, resalta la elegancia y armonía que complementan a su voz, aunque una de sus debilidades se encuentra en el dominio escénico, ya que suele utilizar la mayor parte del tiempo una sola mano y no despliega sus brazos del cuerpo lo cual reduce la eficacia de su lenguaje no verbal.

Finalmente para los apasionados de la historia, Aurelio Nuño no es ni remotamente igual a Vasconcelos, pero recordemos que México, tampoco es igual que hace 94 años.

 

Campeón Nacional del Concurso de Oratoria y Debate Público de EL UNIVERSAL, Tlaxcala 2015

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