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Meade, ¿presidenciable?

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

El pasado 7 de septiembre del presente año, presenciamos un cambio en el gabinete de la administración peñista que ha causado gran revuelo por dos motivos: la salida de uno de los hombres más cercanos al presidente y el relevo elegido para tomar las riendas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

A tan sólo  minutos de anunciada la noticia,  portavoces de distintos medios comenzaron a cuestionarse la posible candidatura presidencial de José Antonio Meade, por lo cual a continuación, haremos un balance general del perfil que tiene el secretario, mercadológicamente hablando y si es viable un camino para él en 2018.

En el marketing político, las encuestas de conocimiento, percepción y opinión se erigen como un pilar fundamental en cualquier estrategia de posicionamiento y construcción de una candidatura.

En septiembre de 2015, en una encuesta realizada por Parametría, José Antonio Meade obtenía apenas un 9% al cuestionarle a los ciudadanos si habían oído hablar de él.

Meses más tarde, en junio del presente año, en la “Segunda Encuesta Nacional de Opinión Ciudadana (GEA/ISA)”, el hoy secretario de Hacienda obtuvo un 30% de conocimiento ciudadano, un crecimiento notorio, pero a estas alturas sigue resultando poco competitivo si lo comparamos con figuras como; Miguel Ángel Osorio Chong, Andrés Manuel López Obrador o Margarita Zavala.

A pesar de lo anterior, en la encuesta realizada en conjunto por Mitofsky y Líderes Mexicanos, donde se les pregunta a 454 ciudadanos destacados sobre sus preferencias de posibles candidatos presidenciables, Meade obtuvo el primer lugar con un 13%, seguido por Zavala con 11%.

Esto tiene una explicación, si revisamos la carrera que ha desempeñado Meade Kuribreña, quien ha pasado por cuatro secretarías federales (una de ellas la ocupa por segunda ocasión) donde el balance general ha sido positivo, además de diversos puestos en la administración pública conjugado con su labor académica en el ITAM, nos demuestra por qué cuenta con el apoyo de éste sector.

Lo anterior, aunque pudiera considerarse como una fortaleza, se convierte también en una debilidad para sus aspiraciones, tiene experiencia administrativa y técnica, pero no política, recordemos que nunca ha contendido por un puesto de elección popular y esto lo deja en desventaja considerando a algunos aspirantes dentro del PRI que cuentan con un largo historial.

Otro punto muy importante, es su buena relación con militantes y gobernantes de los dos partidos políticos más fuertes de México, el PRI y el PAN, pues se ha desempeñado como funcionario desde la administración de Felipe Calderón y ha fungido como un comodín en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

A pesar de que esta condición, podría considerarse como “positiva” para él ya que lograría captar a diversos sectores de la ciudadanía, el no tener una estructura formal dentro de un partido, lo deja nuevamente en complicaciones contra personajes que la han forjado durante años.

En una columna anterior, abordé el tema del impacto que pueden llegar a tener los apellidos en una campaña electoral, por identificación con familiares o gobiernos pasados. En el caso particular del llamado por algunos “Súper Secretario”, su apellido es extranjero, lo cual dificulta una empatía con las masas mexicanas, incluso causa problemas de pronunciación para personas que desconocen al funcionario.

Imprescindible es examinar también la Secretaría que dejó (SEDESOL) y la que ocupa actualmente (SHCP). La primera es quizá, la más rentable electoral y publicitariamente hablando, tiene contacto directo con millones de beneficiarios de sus programas, permite e incentiva realizar giras por todo el país que puede verse reflejado como posicionamiento en el electorado.

En contraparte, el doctor en marketing político Andrés Valdez Zepeda apunta: “Hacienda brilla en épocas de bonanza económica, pero resiente bastante al igual que su titular, los efectos de las crisis, devaluaciones y recortes presupuestales”. Es claro que los impuestos no son el concepto que más agrado cause en los mexicanos, por el contrario, tiende a tener efectos negativos en los comicios electorales para el partido que los promueve.

Después de haber desglosado algunos de los elementos que se consideran para planear estratégicamente una candidatura y campaña electoral, podemos concluir que José Antonio Meade Kuribreña, es sin duda un servidor público eficiente y multifuncional, ha demostrado capacidad de operación y solución de problemas en momentos complicados, justo por eso ha llegado a tratar de sobrellevar uno de los años más complicados para la economía mexicana.

Si Meade logra mantener estable la economía aún con los pronunciados recortes anunciados para el paquete 2017, sumaría puntos y podría popularizarse un poco más, empero, se antoja ciertamente complicado que pueda competirles el abanderamiento a priistas como Beltrones u Osorio, quién es el único que se ha mantenido estable como puntero de su partido a pesar de los conflictos que ha padecido el sexenio.

Ante este panorama, José Antonio tiene una gran responsabilidad y pequeñas posibilidades, pero a dos años de distancia, todo puede suceder.

FACEBOOK: MIGUEL DELGADILLO

TWITTER:@mike_delgadillo

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