Malova: el cambio que resultó permanencia

Miguel Alberto Delgadillo Ibarra

Luego de la reciente captura y liberación de uno de los hijos del famoso capo de las drogas Joaquín Guzmán Loera “El chapo” en Puerto Vallarta, Jalisco, el gobernador de Sinaloa Mario López Valdez declaró sentir preocupación por la situación de inseguridad que pudiera desatarse.

A continuación describiremos el perfil de imagen y mercadotecnia del político sinaloense conocido como Malova, el ex priísta que logró la alternancia en su estado después de décadas de hegemonía tricolor, sólo para devolverla 6 años después, con la derrota electoral de junio pasado.

El también empresario tiene arraigados los valores e ideologías del PRI, cabe recordar que fungió como presidente municipal de Ahome y Senador antes de llegar a la gubernatura y sería justamente porque el partido no le permitiría postularse como su candidato en las elecciones de 2010, que tomaría la iniciativa de buscar el cargo desde la oposición.

Su estrategia de campaña fue basada en la palabra Cambio, promoviéndola constantemente entre los ciudadanos, compuso una alianza conformada por PAN, PRD y el entonces partido Convergencia, a la que tituló “El cambio es ahora por Sinaloa”, que con un discurso de renovación, combate al nepotismo, austeridad y seguridad, logró convencer al electorado, empero, hoy a días de concluir su administración el balance general se reduce a discurso.

Después de lograr venir de abajo en las encuestas, con sus participaciones en los debates y explotando su imagen carismática, relajada y acompañada de sus característicos bailes, cuando asumió el poder comenzaron las incongruencias.

Una de ellas fue el supuesto esquema de austeridad que promovía, situación cuestionable por distintos factores.

Primero en 2014 el diario Noroeste de Sinaloa, documentó las fotografías subidas a las redes sociales del hijo del gobernador Mario López Carlón, en donde se exhibían sus ostentosos viajes a diversas ciudades del mundo como París, Nueva York, Milán entre otras, aunado de posar con celebridades.

Ante dicho escándalo, Malova salió en defensa de su hijo argumentando que se trataban de “viajes familiares”.

Las fotografías expuestas no serían las únicas que causarían controversia, pues en marzo pasado el diario El Debate dio a conocer que el encargado de tomar las fotos oficiales del gobierno fue el renombrado David Ross, quién cobra por sesión 95 mil 700 pesos.

En 2015 el mismo diario, en una investigación realizada por Ernesto Montoya, volvió a cuestionar la austeridad que el gobierno presumía, donde documentó no sólo la costosa camioneta blindada donde viaja el gobernador y zapatos de más de 10 mil pesos, sino que también expuso los accesorios exorbitantes como cinturones y relojes que utilizan miembros de su gabinete.

El derroche se agrava cuando analizamos que según el reporte más reciente de Coneval (2014) en Sinaloa el 39.4% de la población vive en condiciones de pobreza.

Otro de los rubros donde se cuestiona a Malova es en su cercanía con el partido que lo rechazó; en campaña habló de formar un gobierno distinto en forma y fondo, pero decidió componer un gabinete de amigos y muchos de ellos priístas ocupando 11 de las 18 secretarías de estado.

Esto abona a la opinión que el PRI nunca dejó de gobernar en el estado, puesto que nunca se desvinculó del partido y por el contrario, manejó su sexenio bajo el mismo esquema de gobiernos anteriores olvidando de su eslogan “Gobierno del cambio”, la principal consecuencia fue el inevitable triunfo del hoy gobernador electo Quirino Ordaz Coppel.

A Mario López Valdez también se le ha criticado su forma de hacer política, popular y en la mayoría de los casos informal, así lo apuntó el sociólogo y analista político Ernesto Hernández Norzagaray. “Los políticos cada vez más, quieren parecer artistas, quieren vender cosas que corresponderían a un actor de otro tipo” concluyendo que uno de los principales problemas del gobernador es tratar de comportarse como un actor de televisión.

Lo que es innegable, es que, aunque muchas personas pueden cuestionar el estilo de Malova, las estadísticas lo respaldan, al menos en aprobación donde aparece como uno de los gobernadores mejor evaluados por la percepción ciudadana alcanzando un 60% de opinión favorable contra un 36% en contra (Milenio, 2016).

Debemos comprender la importancia de las estrategias de marketing político, no únicamente apuntando hacia un triunfo electoral, si no, revisando cada una de las líneas de comunicación e imagen que se desarrollan durante un periodo de gobierno, si bien el mensaje de Mario López Valdez distó mucho de sus acciones como gobernador, ocasionándole distintas críticas, su apuesta popular de aparecer en las calles, cercano a la gente, dicharachero y bailador lo consolidó ante su mercado electoral.

Finalmente, a pesar de que la alternancia sólo haya durado un sexenio, el Ejecutivo estatal no perdió del todo, pues sólo utilizó la idea de oposición para conseguir su objetivo, pero la mayoría de sus relaciones y redes dentro del Revolucionario Institucional, siguen firmes.

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