Para muchas personas las coincidencias no existen. Por eso no deja de llamar la atención que el 2 de octubre sea, al mismo tiempo, la fecha en que los mexicanos recordamos uno de los tantos hechos violentos que marcan nuestra historia moderna; el aniversario del nacimiento de Mohandas Karamchand Gandhi, mejor conocido como Mahatma; y la fecha en que las Naciones Unidas conmemora la No Violencia a nivel internacional.

Estos tres hechos sirven como un interesante marco de referencia para reflexionar sobre la situación que nuestro país sigue viviendo. La violencia, sin duda, es parte de nuestra realidad en muchas vertientes, entre las que se encuentra la que se ejerce contra las mujeres en diferentes ámbitos.

Este pernicioso fenómeno se debe en gran medida a un marco cultural que aún permea sectores amplios de la sociedad mexicana, donde se niegan los derechos humanos de mas de la mitad de población: las niñas y las mujeres, es decir el 51.42% de la población o casi 61 millones y medio de mexicanas de acuerdo con la cifra más reciente del INEGI (1). Por razones de espacio en esta ocasión me centraré de forma más específica en la violencia política ejercida contra las mujeres.

De acuerdo con el Protocolo para Atender la Violencia Política contra las Mujeres generado por un grupo de instituciones y organismos públicos (entre los que se cuentan el TEPJF, SEGOB, FEPADE e INE) ésta se puede definir como: todas aquellas acciones y omisiones –incluida la tolerancia- que, basadas en elementos de género y dadas en el marco del ejercicio de los derechos político-electorales, tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y/o ejercicio de los derechos o las prerrogativas inherentes a un cargo público. (2)

De acuerdo con esta definición, los alcances de la violencia de género en la política son inmensos, ya que puede afectar a votantes, candidatas, activistas, funcionarias públicas, mujeres que ostentan cargos de eleccion popular y ciudadanas en general. Por citar dos casos que involucran la afectación de los derechos político electorales de la mujeres, resueltos por la Sala Superior del TEPJF, podemos mencionar el emblemático caso de las “juanitas” y la reciente resolución que involucró a la presidenta municipal de Oxchuc, Chiapas.

Para erradicar el primer caso, la Sala Superior resolvió con la sentencia SUP-JDC-12624/2011 los criterios aplicables para el registro de candidaturas a distintos cargos de elección popular instaurando cuotas de género, que cancelan la posibilidad de continuar con el infame y viejo sistema por el cual mujeres electas debían abandonar su puesto en favor de sus suplentes, siempre hombres, y que fue conocido en su momento como el caso “juanitas”. El segundo, que fue resuelto el primero de septiembre pasado, bajo el número de expediente SUP-JDC-1690/2016 y acumulados, en el que ordenó la restitución de María Gloria Sánchez Gómez, quien fuera electa presidenta municipal de Oxchuc, tras comprobarse que fue inducida por error y por violencia a solicitar su licencia, a la que se le dio trámite de renuncia sin que jamás se le hubiera preguntado si en realidad esa era su voluntad.

A través de las obvias realidades que nos exponen ambas resoluciones, y muchas más, tenemos una muestra clara de las diferentes formas de violencia política de género que dañan el entramado democrático de nuestra sociedad.

Las denuncias en contra de este tipo de violencia ha ido en aumento. De acuerdo con la FEPADE (3) en el pasado mes de agosto, se habían acumulado 141 denuncias por violencia política de género en 18 meses, correspondiendo 38 a 2015, año de procesos electorales federal y locales, mientras que en los primeros siete meses de 2016 la cifra había aumentado a 103, mas del triple de un año al inmediato anterior.

Sin embargo, esta cifra puede ser leída en más de un sentido. En mi carácter de juzgadora electoral, considero que estos números pueden ser indicio de que las mujeres se han empoderado poco a poco en la arena electoral, retando las condiciones contra las que tienen que enfrentarse al realizar su actividad político electoral. Como en un gran número de casos en todas las áreas de actividad social, esto es un fenómeno relativamente reciente y que está evolucionando gracias a una mayor difusión de los derechos y herramientas que tenemos para estos casos. El conocimiento de una situación constituye el primer paso para poder tomar medidas correctivas efectivas.

Cada día, más mujeres envueltas en actividades políticas y electorales acuden a las vías institucionales para responder a la violencia que se ha ejercido en su contra, en lugar de caer en el silencio sometido o en la dinámica “del ojo por ojo” que, de acuerdo con Gandhi, puede dejar ciego al mundo. Las denuncias nos muestran la lucha de las mujeres que han acudido a las autoridades en busca de justicia y reparación de daños a través de instancias como el TEPJF y la FEPADE, o de órganos autónomos de impartición de justica como el TEDF del cual formo parte.

Como señalé al principio, la conjunción de memorias de hechos de nuestra historia, el mismo día de Gandhi y la celebración de la no violencia, no parecen coincidencias. Deberíamos considerar esta fecha como un punto en el camino que permita reflexionar a la sociedad y a las instituciones para que podamos erradicar de manera conjunta la violencia política contra las mujeres en nuestro país.

“La violencia sexual, racial, de género y otras formas de discriminación en la cultura no pueden ser eliminadas sin cambiar la cultura”, explicó en su momento Charlotte Bunch, y concuerdo plenamente.

Que las mujeres se percaten de que existen instituciones, protocolos y juzgadores que genuinamente buscan impartir justicia sin importar el género de la persona, es un cambio cultural que ya se encuentra en proceso de desarrollo, evitando generar una mayor violencia, permitiendo que la ley, atraves de las instituciones, resuelva caso a caso.

La mejor No Violencia es aquella que con nuestras acciones fortalece a la sociedad y amplía los derechos de cada uno de sus miembros. Sin distinción. Sin estereotipos. Sin violencia.

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]