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Dos biopics de color serio

José Xavier N.

Mientras Universal Music México estará próximamente bajo el escrutinio de una comisión que investiga cómo se vende, por debajo del agua, producto promocional perforado en la clandestinidad autorizada, luego de consentirse con las debidas firmas, su prima, Universal Studios International, poniéndose las pilas en la que la primera se las da de experta, sorprende con dos recomendables biopics de color serio: las bios autorizadas en Blu-ray de Jimi Hendrix, el mejor guitarrista de rock de todos los tiempos a decir de los especialistas y la de El Padrino del soul, Mr. Dinamita, James Brown.

En uno de los acercamientos más desprejuiciados al mito y leyenda del zurdo de culto, que ahora regentea su familia, el director John Ridley (el creador de la serie American crime) moldea la historia, El Comienzo, del innovador de épicas lireras como Voodoo Chile y la emblemática Purple Haze, sin miedo al ridículo, a la sobreexposición del músico, a la alabanza gratuita sin anteponer los clichés del género con la carrera del front man psicodélico de la Experiencia, iniciada en el Londres de 1966.

A un lado quedan las leyendas urbanas de Jimi, y el contingente de excesos que lo acompañó en vida antes de que muriese ahogado en su propio vómito, luego de las dos mujeres claves que aparecieron como un colmo más en su vida, teniendo como fondo contextual del momento, las escenas del rock que se vivía en la Norteamérica post invasión beatle y la Inglaterra que le dio cobijo y precisión milimétrica luego de su afortunado encontronazo, con Chas Chandler, el bajista de The Animals, que se convirtió en su mánager y apoderado. Todo en la pelí parece auténtico, lo que le da un acierta credibilidad con la que, seguramente, no comulgarán los fans de la línea de sólo sexo, drogas y rocanrol (afortunadamente, los menos).

Por otro lado, El Rey del soul al que una cierta ala mafiosa identifica mejor como El Padrino del soul, pone en relieve la turbulenta vida de James Brown, que no se detuvo en vida, literalmente, ante nadie. Se enfrentó con más instinto que conocimiento de causa, tanto la industria como a la ley y salió casi bailando y, por supuesto, cantando “I feel good”, como gimiendo la legendaria “Please, Please, Please”.

La historia ofrece también una reverencia stoniana: el mismísimo Mick Jagger funge como productor ejecutivo en un homenaje cuando en la clásica “The Tami Show” (que recoge la gira británica americana de Gerry and The Peacemakers, Billy J. Kramer & The Dakotas y los propios Rolling Stones, a quienes Mr. Dinamita les deja el paquete de cerrar los conciertos también protagonizados por Los Beach Boys, Jan & Dan, Marvin Gaye y otros.

 

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