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Impuestos al patrimonio contra la desigualdad

23/07/2017
02:12
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En América Latina los sistemas tributarios tienen poca efectividad para promover la equidad en la distribución del ingreso y la riqueza. Esto como resultado de la disminución de la imposición sobre la renta personal, el avance de los impuestos indirectos (que gravan el consumo de los contribuyentes), la baja participación de los impuestos corporativos, los altos gastos fiscales por exenciones, la existencia de paraísos fiscales y la débil participación de los impuestos al patrimonio.

Cuando prevalecen sistemas tributarios endebles, se pierden recursos que deberían de invertirse en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Según datos de Cañete (2015), 1% de la población más rica en América Latina concentraba 48% de la riqueza.

A partir de los años ochenta, las estructuras impositivas de la región se han transformado por el mayor peso de los impuestos indirectos, como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y la disminución de la participación del Impuesto sobre la Renta (ISR), cuya tasa marginal máxima cayó de 50.9% a 26.6% entre 1985 y 2016 (Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2017).

En el pensamiento ortodoxo se argumenta que el objetivo de equidad en la distribución del ingreso, se logra de manera más eficiente a través del gasto público, y que los impuestos deben de aplicarse en cuantía fija para no generar distorsiones en el sistema económico y disminuir la recaudación.

Sin embargo, estas estructuras impositivas, sesgadas hacia los impuestos indirectos no han aumentado los ingresos tributarios significativamente. Tampoco han detenido la evasión y la elusión de impuestos sobre la renta personal y de las corporaciones, que costaron, según la CEPAL, más de 340 mil millones de dólares en 2015 (6.7% del PIB) de América Latina.

Ante la falta de una recaudación robusta que permita solventar las necesidades de recursos públicos, es necesario impulsar otro tipo de impuestos complementarios al ISR, como los impuestos al patrimonio. Existen distintos tipos: a la propiedad inmueble, como el predial; a las herencias y donaciones; a las transacciones financieras o de capital, como el Tobin; y al patrimonio no recurrente (herencias y donaciones).

El impuesto al patrimonio propicia un uso productivo de los activos y permite lograr una mayor recaudación y progresividad en el sistema fiscal.

Obviamente existe una gran resistencia para su aplicación en la región. Estos representaron 0.83% del PIB en 2010 (4.94% de la carga tributaria) mientras que en los países de la OCDE significaron 1.7%. Destacan Argentina y Brasil que en ese año recaudaron 3% y 1.8% del PIB, principalmente por medio de los impuestos a las transacciones financieras.

Por su parte, México se encuentra en el grupo de países con menor carga tributaria en América Latina (9.7% del PIB) y que depende en buena medida de los impuestos al petróleo. Por lo que toca a los impuestos al patrimonio, apenas representan 0.3% del PIB, sustentados principalmente en el impuesto predial.

Finalmente, en el caso mexicano, se deben impulsar los impuestos al patrimonio no sólo por cuestiones de equidad, sino también por razones económicas, poniendo en circulación el dinero que no iba a ser destinado para el consumo, sino para el ahorro, contribuyendo así a incrementar la inversión.

Integrante del CACEPS de la UNAM

Integrante del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social (CACEPS) de la UNAM

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