Nostalgia por el Informe de Gobierno

Jorge A. Chávez Presa

¿Ayudó la innovación en el formato del Informe a saber si la administración pública del país va mejor, peor o igual? Definitivamente no

Si el 1º de septiembre dejó de ser el día del presidente de la República, la visita de Donald Trump ha acabado por sepultar la atracción que antes tenía la entrega del Informe que da cuenta del estado que guarda la administración pública del país. La atención de los medios electrónicos y las redes sociales se concentró abrumadoramente en denostar el encuentro.

Fue el 1º de septiembre de 2005 la última vez que un presidente entrega personalmente el informe y dirige un mensaje desde la tribuna de la Cámara de Diputados, en sesión solemne del Congreso. Recordemos que en 2006 el presidente Fox fue impedido por legisladores en ese entonces del PRD y que ahora militan en Morena, de entrar al recinto legislativo de San Lázaro, como rechazo al resultado electoral en el que Felipe Calderón venció en elecciones reñidas y cuestionadas a Andrés Manuel López Obrador.

Para este 4to Informe del Presidente, la novedad fue el encuentro tipo town hall. En Palacio Nacional Peña Nieto se reunió con jóvenes, a quienes contestó preguntas que formularon directamente y también preguntas recibidas vía electrónica que leyó el moderador Ezra Shabot.

¿Ayudó esta innovación a la rendición de cuentas y a saber si la administración pública del país va mejor, peor o igual? Definitivamente no, sólo nos permitieron conocer la capacidad para formular preguntas de una muestra de jóvenes que fueron invitados por uno de lo siguientes criterios: haber alcanzado un alto promedio escolar; participación en alguna competencia internacional como robótica y deportes; desempeño sobresaliente en las Fuerzas Armadas, entre otras.

Por lo tanto, ahora le toca al ciudadano de a pie sumergirse en los documentos que dan cuenta de cómo va el país y que contienen lo que las entidades del sector público federal han logrado en tres años nueve meses. Esto lo entregó personalmente el secretario de Gobernación en la Cámara de Diputados. Fueron dos tomos empastados que ahora son muy difíciles de conseguir. En otros países ponen a la venta al público en general este tipo de documentos; por el momento sólo pueden ser consultados por los ciudadanos de a pie por internet.

El tomo del informe escrito consta de 723 páginas y el anexo estadístico de 868 páginas. En internet pueden descargarse los archivos en Excel, lo que es una gran ayuda para el análisis. Ambos documentos están organizados de acuerdo a la estructura del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018: el “objetivo general”; las cinco “metas nacionales” y las tres “estrategias transversales”. El Anexo Estadístico contiene cuadros con una infinidad de índices para aproximar los objetivos estratégicos y sectoriales. Cabe reconocer que se pretende cuantificar.

En las próximas semanas legisladores y periodistas buscarán las perlas contenidas en el Informe, y funcionarios saldrán a defender logros. Por ejemplo, los temas de seguridad y deuda acapararán la atención. Hay muchísimos datos. Podrá observarse que vamos peor en materia de resolución de conflictos de impacto regional y que vamos mejor en lo que se refiere a la tasa de delitos del fuero federal por cada 100 mil habitantes para cada una de las cinco regiones. No se informa sobre el porcentaje de la población que siente confianza en la Policía Federal, pero sí se pone que la operación del nuevo Sistema de Justicia Penal a nivel federal y en los estados ya se cumplió al 100% (página 16 del Anexo). Muestra que la tasa de homicidios dolosos ha disminuido en el periodo 2012 a 2016: de 18.6 a 7.7 homicidios por cada 100 mil habitantes. El número de elementos de la Policía Federal ha disminuido ligeramente para situarse en 37 mil 871.

En cuanto a la deuda externa el gobierno federal suma al segundo trimestre de 2016 la cantidad de 90.2 miles de millones de dólares (mmd), 23.2 mmd más que en 2012; el saldo de los organismos y empresas llega a 80.2 mmd vs. 50.062 mmd en 2012, y la banca de desarrollo llegó a 9.4 mmd vs. 8.7 mmd en 2012. Por lo que se refiere a los saldos de la deuda interna, a junio de 2016 ésta ascendió a 4.7 billones de pesos vs. 3.2 billones en diciembre de 2012. Las cifras, sin ponerlas en contexto, como las trae el informe, son carne de cañón; vale la pena relacionarlas con el PIB, y mejor si pueden contrastarse con el incremento en la inversión pública.

Antes el 1º de septiembre era día de un hito: se anunciaba el monto de las reservas del Banco de México, ahora se dan a conocer por semana. Muchas cifras, ahora que cada quien tenga su narrativa.

Economista.

@jchavezpresa

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