Mañana domingo 5 de junio se decide el futuro de la recién creada CDMX. Lo decidiremos quienes vayamos a sufragar nuestro voto para elegir a los 60 diputados constituyentes que, junto con los otros 40 designados por el Senado, Cámara de Diputados, jefe de Gobierno y Presidente de la República, tendrán la gran responsabilidad de aprobar la primera Constitución de la CDMX.

¿Por qué se decidirá con la nueva Constitución el futuro de la CDMX? Son varias las razones: primero, ahí se plasmarán los derechos y obligaciones de los capitalinos en cuanto a lo que corresponde al ámbito de competencia de la CDMX y sus alcaldías. Segundo, ahí se fijarán las facultades y obligaciones básicas del jefe de Gobierno, los alcaldes, los diputados del Congreso, los concejales, los del Poder Judicial y de órganos autónomos, en caso de crearse. Tercero, las bases fundamentales de la hacienda pública del gobierno de CDMX, como las bases para cobrar el impuesto predial, otros impuestos y contribuciones para sufragar el gasto público que permita cubrir el costo de los servicios públicos a los que está obligada CDMX a prestar. Cuarto, la distribución de responsabilidades y recursos entre el gobierno central (el que dirige el Jefe de gobierno) y las alcaldías para que podamos reclamar con precisión por la abundancia de baches, la escasez de mantenimiento en calles y banquetas, la falta de agua y drenaje. Asimismo, para identificar con precisión la responsabilidad de la autoridad responsable de la seguridad y nuestra integridad física. Quinto, las bases para tener un sistema de integridad y probidad en el servicio público que combata al parejo a los corruptos y a los corruptores. Sexto, las bases para la transparencia y la rendición de cuentas. Séptimo, acabar con la discrecionalidad que ha devastado el patrimonio del gobierno de CDMX con permutas de terrenos por obra pública sin mediar licitación de por medio.

No nos hagamos falsas expectativas con promesas absurdas de campaña como si fuera el momento para elegir alcalde o gobernador: no es la Constitución para fundar una República independiente, tampoco es la Constitución para conformar un gobierno estatal. Mañana 7.5 millones de electores tenemos la obligación de votar. Es una elección para llevar a los mejores perfiles al Constituyente de una ciudad capital en la que residen 8.8 millones de habitantes, cuyas actividades económicas aportan el 16.8% del PIB nacional; con el PIB per cápita más alto de todas las entidades federativas, pero que se ha mantenido estancado.

Hay que tener presente que con la elección de los 60 diputados constituyentes decidiremos entre dos visiones opuestas de CDMX: la visión de quienes pretenden perpetuar clientelas con el gasto asistencialista disfrazado de “programas sociales”, y la visión que busca transformar CDMX a partir de la creación de instituciones que limiten el poder de la autoridad y que lo obliguen a concentrar sus esfuerzos en proporcionar servicios públicos a la altura de una de las principales ciudades de la globalización. La prestación de servicios públicos va desde aquéllos que son exclusivos del gobierno de CDMX, hasta aquéllos que puedan concesionarse, teniendo como prioridad facilitarle la vida a los capitalinos y a quienes vienen a trabajar o a visitarla.

Esta elección de constituyentes es sobre la actitud que se tiene sobre el servicio público: es entre dos polos opuestos. Entre quienes lucran del estancamiento, la informalidad, así como el cultivo de clientelas y el proyecto de ciudad que pugna por la certeza jurídica que detone la inversión en infraestructura para asegurar el abastecimiento de agua; concretar un sistema de transporte público seguro, suficiente y con accesibilidad, entre otros.

Es una elección muy importante para lograr el cambio de CDMX, pues se encuentra muy deteriorada. En la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015 elaborada por Inegi, 62% de los encuestados perciben que en todos los servicios públicos prestados por el gobierno capitalino y sus delegaciones hay corrupción. El promedio nacional fue 49%. En los siguientes servicios básicos que se prestan, la satisfacción de los encuestados estuvo por debajo del promedio nacional: agua potable 44.6% vs. 51.7%; drenaje y alcantarillado 39.4% vs. 44.4%; parques y jardines públicos 35% vs. 38%, y transporte público 24% vs 28.9%.

Hay que salir a votar. Si vencen el abstencionismo y quienes representan a las clientelas, nada cambiará. CDMX nacerá muerta y seguirán las contingencias ambientales y el pésimo transporte público y la corrupción. La alternativa es votar con responsabilidad por el cambio.

Candidato a diputado constituyente.
Economista. @jchavezpresa

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