Violentando la Constitución y las leyes que de ella emanen, que pública y solemnemente juró obedecer, el gobierno suspendió “indefinidamente” el viernes pasado “los procesos de evaluación para ingreso, promoción y permanencia” en la educación básica y media superior” porque, dice, “hay nuevos elementos a considerar”.

Como no se explicó cuáles son esos “nuevos elementos”, la opinión general es que se trata de una claudicación ante las amenazas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el sentido de que ordenarían a sus militantes impedir las próximas elecciones, cerrar carreteras federales y avenidas de la capital, cercar el aeropuerto, etcétera. Que no son estos los “nuevos elementos” parece evidente porque esas amenazas no son nuevas y porque, a pesar de la claudicación, la CNTE persevera en su decisión soberana de impedir las elecciones y el lunes mismo procedió a bloquear calles en la capital.

Dudo que en el gobierno haya habido alguien tan ingenuo como para pensar que suspender la evaluación iba a satisfacer las exigencias de la CNTE. No se precisa de cacumen excesivo para calcular que, antes bien, habría de empoderarla. Ante algo tan obvio, ya pululan las especulaciones sobre cuáles pueden ser entonces los verdaderos “nuevos elementos”: que si el Ejército dijo, que si el caballo de Troya, que si la táctica Muhammad Alí de fingirse herido para darle una falsa confianza al adversario…

Lo que desean la CNTE y sus organizaciones afines y aledañas se encuentra en teoría en un “Pliego Petitorio CNTE 2015” que debe leerse en línea:

http://cronicadesociales.org/2015/05/12/pliego-petitorio-cnte-2015/

De esa lectura se deduce que a la CNTE no le basta con la suspensión de las evaluaciones ni con el otorgamiento de las plazas ni, para el caso, con la reaparición de los normalistas. El verdadero pliego petitorio se condensa en una frase contundente: resolver “la crisis capitalista mundial”.

Así pues, no se trata de suspender una reforma educativa: se trata de que desaparezcan de la faz de la tierra el capitalismo y el imperialismo que, “a través de las oligarquías criollas y extranjeras, mediante el Banco Mundial, el FMI y la OCDE”, explotan a la patria con objeto de beneficiar a “empresas monopólicas privadas en detrimento del desarrollo científico, tecnológico y económico de México”.

De ahí, a que el pliego petitorio denuncie que Estados Unidos prepara “una nueva guerra mundial” para lograr “un nuevo reparto geopolítico del mundo” y que el gobierno de México le ha apostado a eso y se ha entregado al “imperialismo norteamericano”, sólo hay un párrafo. ¿Y quién va a detener esa guerra mundial obligando a claudicar al imperialismo y al capitalismo? Pues la CNTE. ¿Y cómo le va a hacer? Fácil: con un “proceso cultural contra el nuevo colonialismo que recupere la cosmovisión y la cultura de nuestros pueblos originarios”.

Mientras la cosmovisión y la cultura de nuestros pueblos originarios acaba con el imperialismo norteamericano, el pliego petitorio sentencia que las reformas estructurales son muy malas, y en especial la educativa, porque es “autoritaria”, antihumanista e “incapaz de garantizar una educación digna”.

Dicho lo cual, el pliego petitorio llega a la gustada sección titulada “EXIGIMOS” en la que se anotan diez puntos: la presentación con vida de los normalistas de Ayotzinapa y la libertad de los presos políticos; que cese la represión “física y psicológica” a los miembros de la CNTE; que se cancelen todas las reformas; que los resolutivos de la CNTE sean “elementos centrales del Nuevo Modelo Educativo del país”; que se otorgue “plaza de base” a todos los maestros; que se pague a los comisionados sindicales de la CNTE; que el 12% del PIB se destine a la educación; que haya plaza automática para todos los normalistas egresados de las normales públicas y que se le otorgue un 100% de aumento al salario de los maestros activos y jubilados.

Y listo: el imperialismo es vencido.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses