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Quien siembra vientos recoge tempestades

Enriqueta Cabrera

Nunca en EU hubo una elección tan polarizada, con un discurso con tanta carga de violencia fascista, de egomanía y de racismo

Arranca la disputa por California con una espontánea protesta contra Trump. Los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, Bernie Sanders y Hillary Clinton, mueven sus campañas al estado con el mayor número de votos electorales, uno de los más progresistas en Estados Unidos, en el que viven un mayor número de latinos y mexicanos; cosmopolita, liberal, abierto, avanzado en lo político, científico y tecnológico, demócrata de corazón… De hecho, el fin de la contienda de las primarias termina ahí el 7 de junio, para trasladarse la definición a las Convenciones Demócrata y Republicana. Los punteros son Hillary Clinton y Donald Trump, cuyo avance prácticamente definió, ya en la presente semana, quiénes estarán a la cabeza de sus respectivos partidos.

Las campañas de las primarias entran a la última gran confrontación. Clinton-Sanders del lado demócrata y Trump-Cruz del republicano. Este último partido percibe un grave problema para la nominación de su candidato presidencial sin saber cómo enfrentarlo. Pero si es un problema en las primarias lo será mayor en las campañas electorales y mucho mayor lo sería si ganara la elección: para el GOP, para Estados Unidos, para México y para el mundo. Gracias a Trump, nunca hubo una elección en Estados Unidos tan brutalmente polarizada, con un discurso con tanta carga de violencia fascista, de miedo, de egomanía, de racismo… eso es lo que “aporta” el magnate inmobiliario. Si lograra Trump sus fines, habría un fenómeno único en la historia de las elecciones presidenciales estadounidenses, en el país más poderoso del planeta.

Pero quien “siembra vientos recoge tempestades.” Apenas puso Trump un pie en California para su primer acto de campaña en Costa de Mesa, Condado de Orange donde, por cierto, hubo leyes antimigrantes, las protestas contra su discurso e insultos se iniciaron. Cientos se reunieron espontáneamente porque se supo de su llegada con muy poco tiempo de anticipación. Se trató de la primera respuesta en California a los insultos de Trump contra los inmigrantes latinos y mexicanos que tanto han aportado a la economía estadounidense —California no sería lo que es hoy por su economía sin el trabajo, el talento y las aportaciones de millones de mexicanos. Otras minorías, árabes, asiáticos, afroamericanos o mujeres, también sufren los insultos de Trump.

Sanders estará también en California. El próximo domingo, May Day se convertirá en protesta contra Trump, la violencia de algunos de sus racistas seguidores podría llevar a enfrentamientos verbales o físicos. La policía de Los Ángeles se mantiene en alerta, espera grandes protestas en la marcha del 1° de mayo.

Los negros ventarrones, amenazas e insultos de Trump están llevando a no pocos inmigrantes con derecho a la nacionalidad a realizar sus trámites para poder votar el próximo noviembre. En California aumenta el número de inmigrantes con derechos que hacen sus trámites de nacionalidad; en Long Beach 3 mil rindieron protesta en días pasados. Diversas organizaciones no lucrativas impulsan a quienes tienen derecho a la nacionalidad a realizar sus trámites. No hay datos oficiales, pero los Servicios de Inmigración y Ciudadanía reconocen que la cifra aumenta, ¿empuja la candidatura de Trump? Lo evidente es que hay coincidencia. Rosario Marín, republicana, mexicoamericana y ex secretaria del Tesoro, afirma que votará contra Trump, que es un hombre despreciable que aviva los miedos xenofóbicos, enemigo de la armonía y la paz. El alcalde que Los Ángeles, Eric Garcetti, impulsa una campaña de promoción de los trámites de ciudadanía. Considera que el odio, la discriminación, el racismo “no son mis valores ni los de mi país.” Entre todas las minorías, los latinos tienen el mayor índice de crecimiento en el registro de electores.

Las primarias en cinco estados, el martes pasado, apuntan a que Hillary Clinton obtenga la nominación demócrata y Donald Trump la del Partido Republicano. Sanders desarrolla una nueva estrategia para que sus propuestas políticas tengan un peso importante en la plataforma de su partido, no se avizora un rompimiento entre los dos aspirantes. En el caso de los republicanos las cosas están que arden, porque Trump avanza y será muy difícil que no obtenga la nominación tras una posible crisis política en la que ese partido se juega su futuro.

Se ha iniciado ya la disputa por California.

Periodista y analista de temas internacionales

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