Xenofobia en aumento: el Pacto Mundial para la Migración de la ONU yace muerto al llegar

Malas noticias para el último esfuerzo de Naciones Unidas por alentar una respuesta coordinada, eficaz y multilateral al creciente reto del desplazamiento humano masivo

Xenofobia en aumento: el Pacto Mundial para la Migración de la ONU yace muerto al llegar
Hombres y mujeres gritan y hacen gestos mientras protestaban por los miembros afiliados al Ku Klux Klan y al Movimiento Nacional Socialista en un juzgado en Rockwall, Texas - Foto: John Milano/REUTERS
English 23/11/2018 16:49 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 17:23

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Malas noticias para el último esfuerzo de Naciones Unidas por alentar una respuesta coordinada, eficaz y multilateral al creciente reto del desplazamiento humano masivo: el Pacto Mundial para una Migración Ordenada, Segura y Regular promovido por México y Suiza yace muerto al llegar, debido a las políticas xenofóbicas y nacionalistas que barren el globo desde Estados Unidos hasta Australia.

Pese a la naturaleza no vinculante y de buena voluntad del acuerdo, aprobado el 13 de julio por los 193 miembros de la ONUexcepto Washington, que se retiró antes de las negociaciones al subrayar que su enfoque “simplemente no es compatible con la soberanía de Estados Unidos”—los gobiernos autoritarios están utilizando al documento como pretexto para impulsar sus ideas aislacionistas, incluso en violación de las leyes internacionales.

Tomemos como ejemplo el caso australiano, donde la nueva administración de Scott Morrison se sumó esta semana a la lista de países que rechazan firmar el acuerdo el 10 de diciembre en Marrakech, Marruecos, luego de que el ministro de Asuntos Interiores, Peter Dutton, declaró que “no vamos a rendir nuestra soberanía; no voy a permitir que organismos no elegidos se impongan al pueblo australiano”.

Efectivamente, hablamos de Australia, una nación formada por inmigrantes como Estados Unidos que opera centros externos de detención en la Isla Manus y Nauru concebidos para disuadir a quienes intenten llegar por barco a solicitar asilo, una práctica que para la ONU es ilícita según la legislación internacional y “puede poner vidas en riesgo intencionalmente”.

Por supuesto, la posición radical asumida respecto al asunto por los países de Europa central y oriental es mejor conocida, ya que ha sido parte esencial del discurso sostenido por líderes como Viktor Orbán de Hungría en años recientes.

Pero esta vez hubo una novedad: el joven (32 años) canciller austriaco, Sebastian Kurz, quien gobierna en coalición con el antiinmigrante Partido Libertad, aseguró en octubre que su gabinete observa “muy críticamente algunos puntos del convenio, como la mezcla de buscar protección con la migración laboral”.

Kurz fue seguido por sus contrapartes regionales. El primer ministro checo, Andrej Babis, indicó que el pacto global “no está claramente interpretado y podría ser blanco de abusos. Estados Unidos lo dejó, Hungría también y ahora Austria. No me gusta el hecho de que borra la diferencia entre la migración legal y la ilegal”.

A su vez, el premier polaco, Mateusz Morawiecki, expresó que “nuestras regulaciones, nuestras normas soberanas de protección fronteriza y control migratorio son nuestra prioridad absoluta”.
 

Apertura y colaboración

La oposición al pacto no puede llegar en peor momento para la apertura y colaboración que se requieren para enfrentar los graves problemas que el mundo padece.

En el caso de Europa occidental, se registra cuando un reporte del Centro Pew (22 de octubre) destacó que con la ola migratoria disminuyendo al nivel previo a 2015, la preocupación por el tema también ha caído en ocho países clave, entre ellos Alemania, Francia, Reino Unido, España e Italia.

Un promedio de 23% en dichas naciones nombró a la inmigración como uno de los dos mayores problemas que enfrenta su país, por debajo de casi la mitad promedio en noviembre de 2015, en plena crisis de los refugiados sirios.

No es de sorprender entonces que la canciller federal alemana, Angela Merkel, defendiera con vehemencia el acuerdo ante la cámara baja del Parlamento en Berlín, resaltando que “hay quienes dicen que pueden resolver todo solos y que no tienen que pensar en nadie más. Es nacionalismo en su forma más pura”.

En el mismo tenor, Louise Arbour, representante especial de la ONU para Migración Internacional, aseveró que “muchas de las razones que se presentan para separarse están equivocadas o no reflejan de qué se trata este pacto. Uno de sus objetivos principales es reducir, sino eliminar juntos, a la migración insegura, caótica e ilegal pobremente manejada, que no está en el interés de nadie”.

Otros países que están abandonando el convenio son Croacia, Bulgaria, Rumania e Israel, mientras que Eslovaquia tiene “reservas”.

La Comisión Europea demandó a la “alianza antiliberal” de sus estados miembros Hungría, Polonia y República Checa por negarse a recibir refugiados con el plan de reubicación de Bruselas en 2015 para aliviar la presión sobre Grecia e Italia, a donde arribó la mayoría de los migrantes.

La comisión, brazo ejecutivo de la Unión Europea, acusó a los tres países ante la Corte Europea de Justicia de “incumplir sus obligaciones legales para la reubicación”. El tribunal, con sede en Luxemburgo, podría imponer duras sanciones a Budapest, Varsovia y Praga.

En breve, el pacto global llama a sus estados signatarios a recolectar estadísticas sobre el fenómeno migratorio, adoptar políticas respaldadas en las mismas, respetar los derechos humanos de los migrantes y realizar esfuerzos honestos para integrarlos en sus sociedades.

En específico, aborda la objeción de la “soberanía”, al reafirmar “los derechos soberanos de los estados para determinar su política migratoria nacional y su prerrogativa para administrar la migración dentro de sus respectivas jurisdicciones”.

El documento de la ONU se abstiene asimismo de señalar que algunas causas de la migración, como las guerras, pueden ser más válidas que otras como la pobreza para generarla. También evita aplicar los términos “legal” e “ilegal” a la migración.

Lamentablemente, el tema ha sido tomado como rehén por políticos en Estados Unidos y otros lugares, que a la luz del Día de Acción de Gracias celebrado ayer, se hallan obsesionados con la manipulación de los sentimientos públicos y de los mitos fundacionales, desde los Peregrinos y Pocahontas hasta nuestros días.
 

Editado por Sofía Danis
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