15 | DIC | 2019
La anexión israelí del Valle del Jordán, nuevo golpe a la paz en Medio Oriente
Un manifestante sostiene una bandera palestina durante una protesta contra los asentamientos judíos en Kofr Qadom, Cisjordania - Foto: Mohamad Torokman/REUTERS

La anexión israelí del Valle del Jordán, nuevo golpe a la paz en Medio Oriente

22/11/2019
15:32
Gabriel Moyssen
Mexico City
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Las esperanzas de paz en Medio Oriente sufrieron un golpe después de que Mike Pompeo anunció que Washington dejará de considerar ilegales a los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados

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Las esperanzas de paz en Medio Oriente sufrieron un grave golpe el lunes, después de que el canciller estadounidense, Mike Pompeo, anunció que Washington dejará de considerar ilegales a los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, seguido por la decisión del primer ministro Benjamin Netanyahu de anexar el Valle del Jordán, que forma casi la cuarta parte de Cisjordania.

En una nueva y preocupante ruptura con la legalidad internacional y estadounidense, Pompeo declaró en conferencia de prensa que “luego de estudiar cuidadosamente todos los aspectos del debate jurídico, esta administración acepta que establecer asentamientos civiles israelíes en Cisjordania no es, en sí mismo, inconsistente con la legislación internacional”.

“Calificar como inconsistente con la legislación internacional la creación de asentamientos civiles no ha impulsado la causa de la paz”, agregó. “La dura realidad es que nunca habrá una solución judicial del conflicto y que no traerán la paz las discusiones acerca de quién tiene la razón y quién está equivocado como tema de legislación internacional”.

Por consiguiente, Washington rechazó el dictamen jurídico del Departamento de Estado de 1978 que sostiene que los asentamientos en los territorios palestinos ocupados desde la Guerra de los Seis Días de 1967que incluyen Jerusalén Orientalson inconsistentes con la legislación internacional”.

Pompeo también aseguró que la Casa Blanca revirtió una directiva de la administración Obama que permitió al Consejo de Seguridad (CS) de Naciones Unidas aprobar la Resolución 2334, que declara a las colonias hebreas como “flagrante violación”.

Sin perder tiempo, el martes Netanyahu prometió anexar de inmediato el Valle del Jordán. Tras dos comicios inconclusos este año e incapaz de obtener mayoría parlamentaria en el Knesset, el líder derechista urgió a sus rivales Benny Gantz (jefe del partido Azul y Blanco) y Avigdor Lieberman (de Yisrael Beitenu) a “formar un amplio gobierno de unidad que mantenga seguro a Israel y anexe el Valle del Jordán”.

Sin embargo, el partido de Gantz, que obtuvo 33 asientos en las elecciones del 17 de septiembre—apenas uno más que el Likud de Netanyahu—fracasó el miércoles en la formación del gobierno, lo que aumenta la posibilidad de una tercera ronda electoral a principios del próximo año.

Gantz se rehusó a trabajar con Netanyahu, quien en un gobierno de unidad habría solicitado licencia para ausentarse en caso de ser inculpado por tres cargos de corrupción; de haber ganado la votación el primer ministro saliente, buscaría legislar para darse inmunidad, pero el jueves el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, acusó a Netanyahu de cohecho, fraude y abuso de confianza, contribuyendo al caos político en el país.

Dos días antes, en una declaración, Netanyahu resaltó que el cambio de política de Estados Unidos “corrige una equivocación histórica” porque “refleja una verdad histórica, que el pueblo judío no es un colonizador extranjero en Judea y Samaria”, los nombres israelíes de Cisjordania. “De hecho, somos llamados judíos porque somos el pueblo de Judea”, enfatizó.

Listo para negociar

La declaración indicó que “Israel sigue listo y dispuesto a realizar negociaciones de paz con los palestinos respecto a todos los asuntos del estatuto definitivo en un esfuerzo para alcanzar una paz duradera, pero continuará rechazando todos los argumentos sobre la ilegalidad de los asentamientos”.

Como se esperaba, los palestinos condenaron el anuncio de Pompeo. Entrevistado por la radio del ejército israelí, Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), declaró “muerto” al “acuerdo del siglo”, el plan de paz promovido por el mandatario estadounidense Donald Trump, señalando que carece de base en la realidad.

“Después de los comentarios de Pompeo, ahora está sin vida. Los estadounidenses no tienen derecho a contradecir las decisiones tomadas por órganos internacionales”, afirmó.

Por su lado, el negociador en jefe de la ANP, Saeb Erekat, dijo que una vez más la Casa Blanca “amenaza al sistema internacional con sus incesantes intentos de reemplazar la legislación internacional con la ‘ley de la jungla’”.

La única vía para lograr la paz en Palestina, Israel y todo Oriente Medio “es la libertad e independencia del Estado de Palestina sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital”, destacó Erekat.

En el mismo tono, 14 de las 15 naciones que integran el CS rechazaron la medida de Estados Unidos. “Las acciones unilaterales alimentan el odio y la desilusión, además de socavar significativamente las perspectivas para crear un estado Palestino viable y contiguo con Jerusalén como la futura capital de ambos estados”, dijo Nicolay Mladenov, coordinador especial de la ONU para el proceso de paz regional.

Previo a la reunión mensual del CS, Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica y Polonia emitieron un comunicado conjunto que llama a Israel a “terminar toda la actividad de asentamientos, en línea con sus obligaciones como potencia ocupante”. Añadió que dicha actividad “erosiona la viabilidad de la solución de dos estados y las perspectivas de una paz duradera”.

La Resolución 2334 de 2016, aprobada por 14 votos a cero al tiempo que Washington se abstuvo, exige a Israel cesar de manera inmediata y total las actividades de asentamiento. Destaca que el CS no reconocerá ningún cambio a las fronteras existentes el 4 de junio de 1967, que abarcan Jerusalén, a excepción de los que acuerden las partes involucradas mediante el diálogo.

La medida llama asimismo a todos los estados a distinguir, en sus negociaciones más importantes, entre el territorio israelí y los territorios ocupados desde 1967.

Netanyahu prometió por primera vez comenzar la anexión del Valle del Jordán en septiembre; la región compone el extremo este de Cisjordania y fue arrebatada a Jordania en la guerra de 1967.

Desde entonces se han creado unos 30 asentamientos en la zona, poblada por cerca de 65,000 palestinos y 11,000 israelíes. Casi 700,000 colonos viven en Cisjordania y Jerusalén Oriental; los principales asentamientos, similares a pueblos, tienen más de 30,000 habitantes y funcionan como suburbios de Jerusalén y Tel Aviv.

Sin grandes diferencias respecto a las colonias entre Netanyahu y Gantz—el ultraderechista Lieberman es el fiel de la balanza en el Knesset de 120 asientos, luego de que su partido ganó ocho—, Israel disfruta de un apoyo sin precedente de Estados Unidos promovido por Sheldon Adelson, donante de la campaña de Trump mencionado varias veces en la acusación contra Netanyahu y David Friedman, embajador estadounidense en Israel que antes fue uno de los mayores recaudadores de fondos para los asentamientos.

El respaldo incluye la reubicación de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, el reconocimiento de la soberanía israelí en los Altos del Golán sirios y el cierre de las oficinas de la Organización para la Liberación de Palestina en Washington, así como del consulado general estadounidense en Jerusalén, que trabajó con grupos de ayuda palestinos.

Trump también terminó el financiamiento para la Agencia de Socorro y Obras Públicas para los Refugiados Palestinos en Cercano Oriente de la ONU, y ha fomentado estigmatizar como antisemita a cualquier forma de crítica a Israel, incluyendo el movimiento de boicot, sanciones y desvío de inversiones (BDS).

Bajo su gobierno, Estados Unidos se retiró del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en protesta contra el escrutinio de las políticas israelíes.

Mientras que el vicepresidente Mike Pence, Pompeo y otros miembros del gabinete de Trump son ardientes simpatizantes de Israel, como cristianos fundamentalistas que creen en el concepto escatológico del “arrebatamiento”, Netanyahu ha explotado sus políticas unilaterales a fin de seguir una estrategia expansionista y belicosa que pone en peligro la paz en la región de Levante y en todo Oriente Medio.

Este mes, más de 26 civiles murieron y otros 70 quedaron heridos después de que Israel efectuó al menos 50 ataques aéreos y 20 bombardeos de artillería contra Gaza, que incluyeron el asesinato de Bhaa Abu el Atta, un comandante del grupo palestino Yijad Islámica calificado por Netanyahu como “una bomba de tiempo” que preparaba nuevos atentados en Israel.

Además, la aviación hebrea lanzó una gran incursión sobre Siria el miércoles, golpeando más de 20 blancos en los alrededores de Damasco con saldo de al menos 23 personas muertas.

Entre las víctimas reportadas se cuentan soldados sirios, milicianos aliados e integrantes de la Fuerza Quds iraní, desplegados para ayudar al gobierno del presidente Bashar el Assad en su guerra de ocho años contra islamistas apoyados por Occidente, Turquía, Arabia Saudita e Israel.

Editado por Sofía Danis
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