15 | SEP | 2019
El caso Khashoggi expone crudamente los estrechos límites de las reformas saudíes
Un manifestante sostiene una foto del periodista saudita Jamal Khashoggi durante una protesta frente al consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía - Foto: Osman Orsal/REUTERS

El caso Khashoggi expone crudamente los estrechos límites de las reformas saudíes

18/10/2018
17:20
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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El homicidio del periodista Jamal Khashoggi dentro del consulado saudita en Estambul ha expuesto los límites de la reforma emprendida por el príncipe heredero Mohamed Bin Salman y las contradicciones de la larga alianza de El Riad con Estados Unidos, lo mismo que las disputas regionales con Turquía

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El homicidio del periodista Jamal Khashoggi dentro del consulado saudita en Estambul ha expuesto crudamente los estrechos límites de la incipiente reforma emprendida por el príncipe heredero Mohamed Bin Salman y las contradicciones de la larga alianza de El Riad con Estados Unidos, lo mismo que las disputas regionales con Turquía.

El 2 de octubre, Khashoggi, un periodista bien conectado con las intrigas palaciegas saudíes y colaborador de The Washington Post, lejos de ser un “disidente” como los medios masivos occidentales lo han retratado, entró a la sede diplomática para recoger su comprobante de divorcio y poder casarse con su prometida turca.

Dos horas más tarde se encontraba muerto y desmembrado, de acuerdo con las autoridades de Turquía.

Horribles detalles filtrados a la prensa esta semana revelan que 15 agentes sauditas, incluyendo cuatro miembros del equipo de seguridad de Salman, llegaron el mismo día a Estambul en dos jets privados y esperaron a su víctima en el consulado.

Khashoggi, quien el último año residió en Virginia, fue conducido a la oficina del cónsul, Mohamed al-Otaibi, donde los agentes empezaron a torturarlo.

Supuestamente le cortaron los dedos con la ayuda de una sierra y de un médico forense, identificado como Salah Al Tabiqi.

El médico, afirmó un funcionario turco que describió el contenido de una grabación de audio, indicó a algunos de los presentes que “cuando hago este trabajo, escucho música. Ustedes también deberían hacerlo”, al tiempo que Al-Otaibi objetó lo que ocurría. “Hagan esto afuera. Me pondrán en problemas”, les dijo.

“Si quiere vivir cuando regrese a Arabia, cállese”, respondió uno de los agentes. Los sicarios procedieron a decapitar y descuartizar el cuerpo de Khashoggi. En dos horas huyeron del país con sus restos.

Ante las acusaciones turcas y la creciente presión internacional—figuras empresariales como Steve Case y Richard Branson cancelaron su colaboración con Arabia Saudí—, la primera respuesta de El Riad fue negar cualquier injerencia en la desaparición de Khashoggi.

Sin embargo, la cadena estatal Al Arabiya difundió un amenazante editorial resaltando “más de 30 medidas potenciales” a tomar contra la imposición de sanciones—virtualmente excluidas por el presidente estadounidense, Donald Trump—“que golpearían a la economía de Estados Unidos mucho más duro que al clima económico de Arabia Saudita”.

Alza del petróleo

Las sanciones, aseguró, llevarían a que Arabia Saudita deje de producir 7.5 millones de barriles diarios de petróleo, precipitando una alza de precios en el orden de USD $200 el barril.

El barril se cotizaría en yuanes chinos en lugar del dólar, advirtió el editorial.

En la aena geopolítica El Riad permitiría la instalación de una base militar rusa en Tabuk, al noroeste saudí, “en las cuatro esquinas calientes de Siria, Israel, Líbano e Iraq”.

Arabia Saudí compra 10% de la producción total de armas de Estados Unidos y adquiere 85% de las ventas del Ejército estadounidense, mientras que sus inversiones en el gobierno de ese país suman USD $800 mil millones, agregó Al Arabiya.

El epílogo de los atentados terroristas del 11-S en Estados Unidos, hace 17 años, representó la última ocasión en que El Riad amenazó con retirar sus activos financieros del país aliado.

El solo hecho de que 15 de los 19 secuestradores suicidas fueran ciudadanos saudíes, como Osama bin Laden, líder de Al Qaeda, era suficiente para investigar la posible intervención saudí en los ataques.

No obstante, la averiguación oficial resultó sacrificada en el altar de los intereses económicos y foráneos de Estados Unidos y esa es la razón principal detrás de los esfuerzos de Trump para encubrir el homicidio de Khashoggi, al hablar de la acción de “delincuentes asesinos”.

Trump despachó a la capital saudita al Secretario de Estado, Mike Pompeo, quien “agradeció” al régimen su “compromiso para apoyar una investigación profunda, transparente y oportuna”.

Hablando virtualmente en nombre de los saudíes, los medios estadounidenses se apresuraron a reportar que El Riad aceptaría que la muerte de Khashoggi fue producto de un interrogatorio que salió de control” y que tenía como fin secuestrarlo.

Los gobernantes sauditas—señaló The New York Times—consideran culpar al General Ahmed al-Assiri, un oficial de alto rango del espionaje cercano a Salman, “quien estuvo detrás de la desaparición de Khashoggi, según las cada vez más convencidas agencias de inteligencia de Estados Unidos”.

Accidente sospechoso

Entre tanto, Mashal Saad al-Bostani, de 31 años y teniente de la Real Fuerza Aérea Saudí que integró el grupo de sicarios en Estambul, falleció en un “sospechoso accidente de tráfico” en El Riad, reportaron los medios turcos.

Jared Kushner, yerno de Trump y Asesor para Medio Oriente, ha instado al mandatario a respaldar a Salman—también conocido como MBS—argumentando que la indignación por el caso terminará, igual que sucedió después de otros crímenes saudíes como el brutal asesinato de civiles en Yemen.
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Lo anterior no excluye la existencia de tensiones bilaterales y regionales, como el propio Trump lo demostró a principios de mes, al declarar que Arabia Saudí “no sobreviviría dos semanas” por sí misma sin la protección de Estados Unidos.

Para el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el episodio trajo la oportunidad de ganar terreno en su disputa con El Riad por el liderazgo musulmán, así como de lograr un reacercamiento con Trump, quien sancionó a su gobierno al exigir la liberación del pastor estadounidense Andrew Brunson.

¿Por qué Khashoggi fue asesinado brutalmente? De acuerdo con Consortium News, se distinguió por una rara habilidad para ajustar sus puntos de vista a los del régimen saudita prevaleciente.

Sobrino de Adnan Khashoggi, un traficante de armas de los años 80 vinculado al escándalo Irán-Contras,  peleó con Bin Laden contra la intervención soviética en Afganistán y promovió la causa del fundamentalismo islámico.

Khashoggi apoyó la invasión contra Yemen—a la luz de su caso la comunidad internacional ha “descubierto” que ese país sufre el peor desastre humanitario—, pero perdió gradualmente a sus protectores debido a su simpatía por Turquía y la Hermandad Musulmana, alguna vez la facción religiosa que El Riad patrocinó y cultivó.

Además en la televisión egipcia, Khashoggi reveló un presunto acuerdo clasificado entre Trump y el rey saudí Salman para extraer dinero al príncipe Al-Walid bin Talal—el empresario más rico de Arabia Saudita—a cambio de su libertad tras ser encarcelado por corrupción en 2017.

En Arabia Saudí, la misma prensa a la que Khashoggi sirvió lealmente por 40 años lo acusó de reunirse con el emir de Qatar—un aliado de Turquía—y de sostener vínculos con “servicios de inteligencia regionales e internacionales”.

Fue tratado como un desertor y eso marcó su destino.
 

Artículo

El periodismo y la libertad de expresión están amenazados en todo el mundo

En todo el mundo, como lo muestra dramáticamente el caso de Jamal Khashoggi, el periodismo y la libertad de expresión son amenazados por regímenes autoritarios, el crimen organizado, empresas e individuos interesados en ocultar sus violaciones a los derechos humanos, ganancias ilícitas y abusos
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Editado por Sofía Danis
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