¿Avanzará el mundo hacia una moneda global después de la crisis del coronavirus?

La precaria estabilidad que el mundo tuvo hasta 2019 está desapareciendo rápidamente por la pandemia de coronavirus y la crisis económica

¿Avanzará el mundo hacia una moneda global después de la crisis del coronavirus?
Este escenario también abre una gran oportunidad para las monedas digitales o criptomonedas - Foto: Sedat Suna/EFE
English 10/04/2020 12:54 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 14:17
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Las precarias certezas y estabilidad que el mundo tuvo hasta 2019 están desapareciendo rápidamente por la pandemia de coronavirus y la crisis económica, que también cuestiona la preeminencia del dólar estadounidense como la moneda global de reserva.

Esta no es la primera vez, por supuesto, que el dólar está en entredicho en medio de un gran desastre; sin embargo, se espera que las tendencias que surgieron tras la crisis financiera de 2008, como el fortalecimiento del yuan, del euro y de las divisas digitales, se acelerarán dada la dimensión de la debacle económica que enfrentamos.

Sólo como ejemplo, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) solicita un paquete de rescate de USD $2.5 billones para los países en desarrollo, al advertir en un nuevo análisis que las condiciones globales en deterioro, así como las limitaciones fiscales y cambiarias, derivarán en un déficit de financiamiento de USD $2 billones a USD $3 billones en los próximos dos años.

El reporte subraya que después de que el virus COVID-19 comenzara a propagarse fuera de China, países en desarrollo como México recibieron un duro golpe respecto a salidas de capital, primas de riesgo crecientes, devaluaciones y pérdida de ingresos por exportaciones, así como por el derrumbe del precio de las materias primas y del turismo.

Ante el “inminente tsunami financiero”, la UNCTAD propone una estrategia que incluye una inyección de liquidez de USD $1 billón para los más vulnerables, mediante la reasignación de los derechos de retiro existentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI); la cancelación de USD $1 billón de deudas de los países en desarrollo y un Plan Marshall de USD $500 mil millones para la recuperación, financiado con parte de la ayuda oficial para el desarrollo largamente prometida pero no entregada por las principales economías.

¿El sistema financiero actual es capaz de afrontar este desafío?

Cabe recordar que un reporte del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU en 2010, luego de la recesión en Estados Unidos, estableció que “el dólar ha demostrado que no es un valor estable, lo que es un requisito para una moneda de reserva”. El informe apoyó la propuesta de crear un sistema internacional estandarizado de transferencia de liquidez, que el FMI ha impulsado por mucho tiempo.

Bajo este sistema, los países dejarían de adquirir divisas extranjeras, como China lo hizo durante décadas con el dólar. En su lugar, acumularían el derecho a exigir dichas divisas, o derechos especiales de retiro (SDRs), más que los propios recursos.

Los SDRs serían respaldados por una canasta de divisas, que los harían menos susceptibles a la volatilidad de una sola moneda, y ya que el valor de un SDR es definido por el FMI, podrían ajustarse a los cambios en el valor de cualquier moneda.

Este escenario también abre una gran oportunidad para las monedas digitales o criptomonedas, destacada por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos en noviembre de analizar los costos y beneficios de una divisa digital que estaría a disposición de las empresas y hogares, pese a su reacción negativa inicial a Libra de Facebook y otros proyectos de los bancos JPMorgan y Wells Fargo.

Peligro a largo plazo

Poco antes del anuncio, legisladores escribieron al presidente de la Fed, Jerome Powell, para expresar su preocupación “porque la primacía del dólar podría estar en peligro a largo plazo debido a la adopción masiva de monedas digitales”, agregando que “podría hacerse imperativo que la Fed asuma el proyecto de desarrollar un dólar digital”, considerado por otros miembros del Congreso como un riesgo potencial para la política monetaria y las regulaciones financieras.

“Creo que coincidimos en que Libra genera muchas preocupaciones serias, que abarcan la privacidad, lavado de dinero, protección del consumidor y estabilidad financiera”, declaró Powell.

Sin embargo, otros países, bloques regionales y corporaciones, desde China hasta Gran Bretaña, la Unión Europea y Sony, también estudian los beneficios que ofrecerían las criptomonedas, conscientes de que el mundo cada vez está más digitalizado y de que las propias políticas aislacionistas de Estados Unidos—sin mencionar su enorme deuda y las sanciones impuestas a otras naciones—están socavando al billete verde.

En un análisis de las divisas digitales planeadas por bancos centrales obtenido por EL UNIVERSAL in English, Jonny Fry, CEO de TeamBlockchain Ltd en Londres, explicó que la importancia económica de Estados Unidos se ha basado en buena medida en el uso y el poder del dólar, al recordar que la libra esterlina británica mantuvo el estatuto de moneda de reserva global de 1815 a 1920. Antes lo fue el franco de Francia en el periodo napoleónico, precedido por la divisa de Países Bajos entre 1640 y 1720.

“Todas esas monedas finalmente dieron paso a una nueva divisa, típicamente después de cien años. El dólar ha sido la divisa de reserva global desde 1920, es decir cien años; ¡nada es para siempre!”, resaltó Fry.

Aseveró que Mark Carney, entonces gobernador del Banco de Inglaterra, puntualizó en una reunión de la Fed el año pasado que los días del dólar “están contados”. No obstante, más que ser reemplazado por otra divisa fiduciaria o por decreto, como el renminbi (yuan), una moneda digital como Libra podría ser la alternativa.

“La combinación de la incertidumbre en aumento sobre la política económica, proteccionismo absoluto y la preocupación de que choques negativos futuros no serán contrarrestados adecuadamente debido al margen limitado de maniobra exacerban el sesgo desinflacionario en la economía global”, dijo Carney.

En el mismo tono, Larry Fink, CEO de Blackrock, el mayor gestor mundial de fondos, remarcó que “Estados Unidos se arriesgó a socavar el estatuto de reserva del dólar y ser la moneda dominante no durará para siempre”.

En cuanto a China, Fry detalló que su moneda digital en desarrollo podrá ser empleada por personas que carecen de cuenta bancaria, lo que les permitirá acceder a una por medio de una cartera digital en teléfonos móviles. La criptomoneda no pagará intereses y probablemente se le utilizará como forma de pago en los países donde Beijing construye su Iniciativa del Cinturón y la Carretera (BRI).

Apenas en la primera mitad de 2019, el comercio en los 60 países de la BRI superó USD $617 mil millones, un incremento de 9.7% en comparación con 2018. “Estas cifras dan una idea del tamaño de la BRI y de su impacto potencial en China, junto a las naciones que recorre la iniciativa”, indicó Fry al señalar que la infraestructura para impulsar la nueva divisa digital sería proporcionada por la firma Huawei que, a través de su vasta red de telecomunicaciones, está bien colocada para procesar lo que serían enormes cantidades de datos.

Utilizar una divisa digital de banco central en los países donde China ha invertido USD $1 billón implica que la misma circulará ampliamente en Asia, África, Oriente Medio y Europa. Así, observó, Beijing “habrá derrotado no sólo a las similares de Libra, sino también a otros países, en crear y alentar la adopción masiva de monedas digitales, minando aún más el empleo del dólar”.

Fry añadió que China y Japón, los dos mayores tenedores de bonos de Estados Unidos, han reducido la cantidad de deuda de ese país que poseen. Si bien esto no es una sorpresa, ya que las tasas de interés aumentan y el valor de los bonos no lo refleja, es preocupante, porque las tasas crecientes por lo general presionan al mercado bursátil a medida que se hace más difícil para las organizaciones pagar sus adeudos.

Rusia también ha estado vendiendo sus bonos del Tesoro estadounidense y acumulando reservas de oro. En noviembre, el presidente Vladimir Putin afirmó que “el mundo buscará sistemas de pago alternativos, porque la volatilidad de las transacciones con el dólar hace que muchas economías quieran encontrar divisas de reserva alternativas, y crear sistemas de pago que no dependan del dólar”.

Por lo pronto, los ocho miembros de la Organización para la Cooperación de Shanghai (SCO), incluyendo a China y Rusia, decidieron el mes pasado durante su cumbre en Moscú realizar su comercio bilateral e inversiones, así como emitir bonos, en monedas locales y nacionales en lugar de dólares.

Rusia, como titular en turno de la SCO, convocó a los estados miembros a presentar sugerencias para el comercio e inversión en divisas locales. Después de una revisión detallada de las propuestas, se introducirá un sistema de pagos recíprocos en monedas nacionales en el bloque, que incluye a Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán, con lo que cubre tres quintas partes del continente euroasiático y casi la mitad de la población mundial.

Editado por Sofía Danis
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