¿Te imaginas vivir en un lugar tan frío que las pestañas se te llenen de hielo si te descuidas por un ratito? Esto es una realidad en la república de Sajá-Yakutia, en Rusia. Es considerada la región permanentemente habitada más fría del mundo y su capital, Yakutsk, tiene temperaturas más bajas durante el invierno que cualquier otra ciudad grande: en el mes de enero el promedio es de -38.6° C, de acuerdo con The Guardian.

Yakutsk

se encuentra al este de Rusia; queda a 400 kilómetros del Círculo Polar Ártico y a un vuelo de casi siete horas desde Moscú. Te contamos algunas curiosidades sobre cómo es la vida para sus más de 200 mil habitantes.

Por cierto, si te lo preguntabas, la temperatura más baja que ha tenido Yakutsk fue de -64.4° C y se registró en 1891.

1. Las casas no se construyen directamente sobre el suelo, sino se sostienen en pilotes de concreto que llegan hasta unos 15 metros de profundidad. Tiene que hacerse de esta manera porque el piso es permafrost; es decir, está congelado todo el año.

También los sistemas de drenaje y agua están construidos por encima del suelo, al exterior.

El permafrost alcanza 350 metros de profundidad. En 2013 se descubrió un mamut congelado y muerto hace 32 mil años, del que brotó sangre en el hielo.

2. El invierno dura de octubre a mayo. Además de Sajá-Yakutia, ninguna otra región en el mundo presenta un cambio tan brusco de temperatura del invierno al verano. En este último, se registran más de 30° C y la luz del sol permanece por 20 horas al día. Cuando llega la temporada de calor pueden presentarse inundaciones por el derretimiento del hielo.

Yakutsk: vivir a -40 grados en la ciudad más fría del mundo
Yakutsk: vivir a -40 grados en la ciudad más fría del mundo

Foto: Wikimedia Commons. Natxo Rodriguez

3. Según cuenta el sitio web Slate, un gran error que puedes cometer en Yakutsk es usar anteojos afuera de tu casa. El metal se congela y se pega a tu cara, por lo que tienes que arrancártelos y no resulta muy placentero.

4. La gente pasa el menor tiempo posible al exterior. Tan solo 10 minutos al aire libre pueden causarte fatiga, dolor en el rostro y en los dedos. Incluso los locales de Yakutsk no se quedan afuera por más de 20 minutos.

Según reporta el sitio web Wired, un periodista que visitó la ciudad grande más fría durante el invierno logró pasar solo 13 minutos afuera antes de sentir “dolor severo” en su cuerpo, incluso vistiendo varias capas de ropa para el frío. El periodista contó que el primer lugar donde había sentido dolor punzante había sido su rostro, que después empezó a adormecerse; esto es peligroso porque “significa que el flujo de la sangre a la piel se ha detenido”.

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5. Lo ideal para vivir en esta ciudad sin pasar frío es usar ropa de piel, explica Slate: botas de reno, sombrero de rata almizclera y abrigos de zorro. Tan solo las botas pueden costar el equivalente a 600 dólares.

6. Las personas que tienen auto deben estacionarlos en un garage con calefacción y con una manta envuelta alrededor de la batería. Si van a manejar, es necesario mantener el motor encendido todo el día.

7. De acuerdo con el sitio web The Siberian Times, en la ciudad de Yakutsk las clases se suspenden para los niños de siete a 11 años si la temperatura es de -45° C sin viento, o de -42° a -44° C dependiendo del viento. Los estudiantes mayores dejan de ir a la escuela si la temperatura es de -48° C sin viento, o de entre -45 y -47° C con viento.

8. En invierno, no hay picnic sin pesca porque nadie se resiste al snack más sabroso y plato nacional de la república de Sajá: la stroganina. Con ríos y lagos congelados, se pesca en todas partes simplemente haciendo un agujero en la superficie. Al pez se le expone unos minutos a la temperatura ambiente de -40° C o menos, y cuando se congela se le filetea en finas rebanadas.

Tal vez sea por estas temperaturas tan extremas que la dieta local es altamente proteica. La carne de caballo y la de reno dominan los platos cotidianos. Al mismo tiempo, poco interés despiertan frutas y verduras, quizás porque lo que se produce localmente no cubre el consumo. Lo mismo ocurre con los lácteos. En la región de Sajá-Yakutia, hay vacas adaptadas a vivir a -45° C, pero producen poca leche y muy espesa.

*Con información de La Nación/Argentina/GDA

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