En el momento más oportuno, la Máquina se volvió a encarrilar y llegará a la Liguilla con mucha motivación.
El Cruz Azul le pasó por encima (4-1) al Necaxa en su regreso al estadio Banorte, escaló a la tercera posición de la clasificación y se llevó el premio del millón de dólares, por haber sido el equipo que más puntos hizo a lo largo de la temporada.
Noche de ensueño la que vivió el conjunto de la Noria, pero tendrá que darle vuelta a la página rápidamente para enfocarse en su rival de los cuartos de final: el Atlas.

El equipo de Joel Huiqui ofreció una primera parte para el olvido. No fue capaz de realizar un solo disparo a la portería contraria.
Incluso, fue abucheado y silbado por su propia afición, cuando el árbitro central indicó que era tiempo de irse a descansar.
Para la parte complementaria la Máquina reaccionó. Comandada por dos exjugadores del Necaxa, puso orden y consiguió una importante ventaja en el marcador.
José Paradela abrió el marcador (51') en el Coloso de Santa Úrsula. El argentino sólo tuvo que empujar el esférico, tras un preciso centro de Carlos Rotondi.
Minutos más tarde (62'), Agustín Palavecino amplió la ventaja, con un centro que terminó en disparo y que se incrustó en la cabaña de Ezequiel Unsain.
Cuando todo parecía indicar que los celestes cerrarían la noche tranquilamente, llegó la tensión con el penalti que el árbitro central señaló a favor de los Rayos, tras revisar el VAR.
Ricardo Monreal no desperdició su disparo, desde los once pasos, y acortó distancias (70').
El resultado, los tres puntos, el tercer lugar de la tabla y el premio del millón de dólares pendían de un hilo.
Hasta que apareció Luka Romero con una fantástica anotación (76'), por la vía del tiro libre.
El atacante cementero apenas tenía cinco minutos en el terreno de juego, pero aprovechó la única oportunidad que tuvo de marcar.
Cerca del final, Andrés Montaño redondeó el marcador (95') y selló la victoria para la Máquina.
El Cruz Azul rompió su racha de nueve partidos sin ganar y dejó atrás la turbulencia que vivió en los últimos días.
Ya sin Nicolás Larcamón en su banquillo, el equipo celeste inició una nueva etapa, pero en la Fiesta Grande es donde deberá demostrar que es capaz de ofrecer estas actuaciones.