Para cortar la sequía de 32 años sin jugar una Copa del Mundo, el capitán de Bolivia, Luis Haquín, reconoce que están preparados para derramar sangre.
“La Verde” primero deberá superar a Surinam, una selección modesta que jamás jugó un Mundial y que con ese objetivo en mente, no supone un reto sencillo para los sudamericanos.
En la antesala del partido, Haquín declaró que “nos repetimos muy seguido que nada ni nadie nos hará creer que no somos merecedores de este momento. Derramar sangre por la camiseta es innegociable y desde el primer día tenemos ese pensamiento, si es necesario lo vamos a hacer. Estamos viviendo un sueño que te aseguro que la mayor parte del plantel no había nacido en el ‘94 (última vez que Bolivia jugó un Mundial) y sentir el cariño e ilusión de la gente nos da una responsabilidad muy grande”.

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En la Sultana del Norte se definirá el último boleto a la Copa del Mundo, y en Bolivia no ceden ante esa presión de tener los ojos del mundo puestos encima.
“Son los partidos más importantes de nuestras carreras, de nuestras vidas. Sabemos la responsabilidad que tenemos pero disfrutamos este momento, hemos trabajado mucho para llegar a esto y vamos a dejar todo para ganar”, agregó Ramiro Vaca, señalado por los aficionados bolivianos como el mejor jugador de su Selección.
El actual futbolista del Wydad Casablanca, manifestó que “vamos a dejar el alma, la vida y el corazón para ganar estos partidos”.
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El estratega del equipo, Óscar Villegas, está tranquilo, y esa mentalidad buscó transferirla a sus seleccionados, sin dejar de lado el peso de la historia que lleva consigo este encuentro.
“Le transmitimos a nuestros jugadores que disfruten, que ganar nos puede significar algo más grande que es el sueño de todos”, concluyó.