[Publicidad]
Desde que sonó la música de Penta y salió con un penacho enorme, a puro estilo azteca, el recinto se vino abajo. Enfrente, estaba Roman Reigns con su papel de villano, calmado, y solo analizaba el infierno en el que se había metido.
Le dio dos vueltas lentas al ring antes de comenzar el pleito, y solo escuchaba que le gritaban de todo, los abucheos eran ensordecedores. Estiró la tensión a propósito, como si saboreara el odio.
Y cuando por fin sonó la campana, cada movimiento de Penta era un estallido. Sin excepción. El famoso “¿Y sí sí? ¿Y si sí?” O el “¡Sí se puede!”. La lucha se prendió cuando Penta empezó a volar, patadas, giros, todo caía encima de Roman.
Pero Reigns no es el campeón por casualidad. Cuando él castigaba, sí dolía. Pura fuerza bruta, golpes secos, uppercuts que le apagaban el brillo a Penta.
Hubo un momento de la lucha, donde Penta estaba en el piso, doblado del dolor, y Roman tomó el micrófono y ante todo el odio recibido, les respondió.
Al final, no hubo milagro. Roman cazó a Penta a media carrera y lo remató con una tacleada brutal, de esas que no se levantan. Una, dos y tres.
[Publicidad]
Y ahí se acabó el ruido. La Arena Ciudad de México quedó muda. Ni abucheos, ni porras. Incrédulos. Penta lo dejó todo, pero esta noche el Zero Miedo no alcanzó y el título mundial de peso pesado de la WWE se quedó con Roman Reigns.
[Publicidad]
Más información

Universal Deportes
Emilio Azcárraga reacciona a la derrota del América ante Cruz Azul; "Se salvaron"

Universal Deportes
Kenneth Walker brilla en victoria de los Chiefs sobre Broncos

Estados
Meteorito de un metro sorprende al oeste de Sonora; su paso generó brillo y fuerte estruendo

Nación
Semarnat habilita ventanilla electrónica para trámites de impacto ambiental; eliminará prácticas inadecuadas, afirma






