La pelea por la supremacía de la Concacaf entre México y Estados Unidos va más allá de las disputas dentro de los campos de juego. Afuera, hay otra lucha: la de conquistar a los nuevos talentos.
En un futbol globalizado, la cercanía entre ambos países norteamericanos abre una problemática para ambas Federaciones. En suelo estadounidense surgen futbolistas con doble nacionalidad que de inmediato son acechados por la US Soccer y la Femexfut y con el paso del tiempo deben elegir su futuro.
¿Jugar para México o Estados Unidos? Una disyuntiva que el joven futbolista debe afrontar lo antes posible. La Selección Mexicana ha “perdido” jugadores que optaron por jugar con el país “de arriba” y tal vez el caso de Alejandro Zendejas sea el más sonado en los últimos años.

La Federación Mexicana de Futbol ha recuperado o ganado otros elementos, y es precisamente la labor de Andrés Lillini, director de Selecciones menores, quien desde su arribo a la FMF ha iniciado un mapeo de futbolistas con la posibilidad de jugar para ambos países.
Recientemente está el caso de Obed Vargas, nacido en Alaska y que optó por el Tricolor gracias al convencimiento del directivo argentino y que hoy apunta a estar en el próximo Mundial 2026.
EL UNIVERSAL Deportes pudo saber que Lillini y su equipo ya trabajan en la captación de por lo menos 10 elementos más que se encuentran con las banderas de México y Estados Unidos frente a ellos. El convencimiento y el proyecto que se les presentan son claves para la elección del jugador.
El mediocampista Fidel Barajas o el arquero Emmanuel Ochoa son dos casos que ya se inclinaron por México.