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Máscara Dorada conserva en su memoria la imagen de aquel niño que acompañaba a su padre, Panterita del Ring, a la majestuosa Arena México. Los recorridos por los pasillos del inmueble y la oportunidad de subir al cuadrilátero se convirtieron en momentos únicos, marcados por la emoción de ver entrenar a sus ídolos.
Figuras como Místico y La Sombra, a las que en su infancia admiraba a través del televisor, se transformaron en rivales y compañeros de batalla. Luego de largas jornadas de esfuerzo y disciplina, la vida le permitió enfrentarlos en la Catedral de la Lucha Libre, un recuerdo invaluable que hoy define su historia.
“De niño, corría por estos pasillos, jugaba entre las butacas y me subía al ring. Recuerdo que soñaba con formar parte de las estrellas del Consejo Mundial. En esa época, al acompañar a mi papá, aprovechaba para ver a Místico, La Sombra, Héctor Garza... Gente que veía en la televisión y que la vida me dio la oportunidad de conocer. Ellos marcaron una época”, compartió, en charla con EL UNIVERSAL Deportes.
Hoy está convertido en una de las figuras más importantes de la lucha libre nacional.
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