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En las montañas de Hong Kong, donde el Ultramaratón de 100 kilómetros pone a prueba la resistencia de los mejores corredores del planeta, una figura mexicana volvió a dejar huella: Lorena Ramírez, corredora rarámuri, desafió la dureza del terreno y la exigencia de la competencia sin importar las bajas temperaturas.
Con el número 237 en la espalda, vestida con atuendo tradicional, cruzó la meta en el lugar 359 y demostró que la grandeza no siempre se mide en posiciones, sino en la capacidad de inspirar a las nuevas generaciones.
Visiblemente agotada, la última mexicana en competencia fue recibida con una ovación que reconoció no solo el esfuerzo físico, sino también el simbolismo de su presencia, ya que durante su recorrido se quedó sin luz para iluminar el camino debido a la falla de sus lámparas guías.
Con la dignidad intacta, se recuperó entre aplausos y compartió un momento de sencillez al disfrutar unos burritos preparados por el equipo mexicano que aguardaba su regreso.
Pese a lo sufrido en la ruta, Lorena redujo su tiempo por tres horas en comparación con el año pasado. En la edición 2026 detuvo el reloj con 22:24:10 horas, dejando atrás las 26:02:12 horas de la edición 2025.
La mexicana que de inmediato recibió una manta para el frío, compartirá un mensaje más tarde mediante las redes sociales para agradecer el apoyo.
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