Han pasado 40 años desde el Mundial de México 1986, pero hay una expresión que sigue presente en la memoria colectiva de los aficionados: la ChiquitiBum.
Lo que nació durante aquella Copa del Mundo terminó por convertirse en una de las porras más reconocidas del país. Su popularidad fue más allá del futbol y encontró un lugar en reuniones familiares, fiestas y cualquier celebración donde el ambiente invitara a cantar al unísono.
Con el paso del tiempo, la ChiquitiBum dejó de estar ligada únicamente al Mundial para convertirse en un símbolo de la cultura popular mexicana. Su ritmo y facilidad para ser coreada hicieron que distintas generaciones la adoptaran como una forma de celebrar.

A cuatro décadas de su aparición, la porra vuelve a cobrar fuerza con una nueva interpretación musical que mantiene su esencia, pero incorpora elementos contemporáneos para acercarla a un público más joven.
La conmemoración también recupera la estética de 1986 con distintos artículos inspirados en aquella época, en un homenaje a uno de los elementos más recordados del Mundial celebrado en México.
Más allá de su origen, la ChiquitiBum se mantiene como una de las expresiones que mejor reflejan el ambiente festivo que acompañó a aquella Copa del Mundo y que, 40 años después, sigue formando parte de la memoria colectiva de los mexicanos.